España e Italia: el factor espiritual

Fede Durán | 8 de junio de 2008 a las 12:54

Riccardo y Vale son mi conexión italiana. Lo admito: el país es una de mis debilidades no sólo porque algunos de mis ancestros proceden de La Bota sino sobre todo porque el azar me ha permitido en más de una ocasión viajar y vivir allá. Cualquier español sabe que el feeling es inmediato y bidireccional. Hedonismo latino bien entendido. Cuando paso unos días con los amigos detecto sin embargo diferencias sustanciales que afectan, dígase así, al espíritu nacional ( y miren que procuro huir de esta palabra). Italia es pesimista. Me lo explica Riccardo. Allí nadie espera nada del futuro. La estructura es el pasado. Si tienen el Coliseo, ¿qué diablos importa quién y cómo gobierne? La traducción arquitectónica de este conformismo implica, por ejemplo, un inmovilismo cerril ante el miedo a lo abigarrado. Es inconcebible que la misma ciudad donde echa raíces la Torre de Pisa albergue un edificio de Moneo, Foster o cualquier autor menos mediático con ganas de innovar. Bilbao o Valencia son dos espectaculares contrapuntos. Entre tantos otros.

Cierto que España muestra a menudo, a veces incluso machaconamente, toda una colección de defectos. Lo del País Vasco podría hasta con Job. El individualismo ibérico desespera (asociacionismo suena a cuento de hadas, y más en Andalucía). Somos potentes coleccionistas de pecados capitales como la envidia. La gente no saluda en el trabajo (¿educación?, ¿eso qué es?) Menuda panda. Pero algo bueno flota en el ambiente. No somos deconstructivos. Respirar optimismo es relativamente sencillo. Madrid es un enjambre en permanente eclosión, todo se reconvierte, todo se expande con un brío que recuerda a los primeros ex convictos que pisaban Norteamérica espoleados por el chip de lo ilimitado. Alrededor crecen los tallos. El sur del trompicón y la chapuza, el sur a veces indolente y otras ensimismado también avanza, aunque su ritmo nada tenga que ver con las bondades míticas que la Junta difunde puntualmente desde su superaparato. Nápoles es una bonita forma de saber que no estamos tan mal.

Quizás nuestro optimismo se basa en la juventud democrática. Uno asume en Italia que Berlusconi roba, pero nosotros seríamos incapaces de proclamar lo mismo de Zapatero o Rajoy sin siquiera una sombra de duda. La corrupción española es más higiénica o, si lo prefieren, menos visible. Juventud divino tesoro bien acompañado de euros. El ladrillo, la obra vallada y la lenta devastación del entorno nos han hecho respetables en el exterior, pero el exterior ha comprendido antes incluso que nosotros que la gallina no pondrá más huevos porque se ha quedado seca. Se supone que es ahora cuando Solbes debería demostrar que no sólo sabe darle baños a Pizarro aferrado a un mayor conocimiento de la teoría; se supone que ZP demostrará por fin lo gran estadista que es (presumir de ser un crack cuando el viento te empuja el trasero no tiene tanto mérito como tragar arena en un día de levante); se supone que el gurú Sebastián y la esbelta Garmendia convencerán a sus jefes de que ya toca I+D (copiar a Irlanda no es malo)… se suponen un montón de cosas que yo no supongo tanto porque ese 25% de sangre genovesa que corre por mis venas debe estar contaminada de pesimismo italiano.

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  • pep

    Sr.Durán,Celebro la semejanza que establece usted entre ambos países.Cierto que el italiano tiende a un cierto pesimismo.No somos deconstructivos,dice,pero no acabo de ver que el optimismo -relativo- del español responda a un cierto realismo responsable,antes al contrario.Al final,la imagen internacional de Italia es de marca consolidada, la nuestra, a lo sumo, de marca blanca.Admitiendo que en opiniones,siempre es todo subjetivo.En todo caso,un artículo serio que coincide hoy con otro en L.V. de su colega Joan de Sagarra en el que rememorando al principe de Salina en la obra cumbre de Lampedusa,Il Gattopardo,nos hace una notable semblanza italiana.Con mas espacio me gustaría conocer su opinión respecto a la huella que dejaron los Fellini,de Sica,Visconti,etc.,con respecto al prototipo de italiano medio que podría parecer Alfredo Landa,pero solo parecer.
    Un abrazo.

  • Fendit

    Fedeeeeee, te quiero ver vibrar esta tarde!!!!
    Hoy toca ensaladilla rusa, que no indigeste…