Cadena perpetua

Fede Durán | 15 de julio de 2008 a las 16:40

El regreso de Iñaki De Juana Chaos a la vida exterior tras dos décadas de condena no ha servido para cumplir el mandato constitucional de la rehabilitación social. Asesino de gesto fiero, mirada penetrante y españolísimos padres, afirma siempre que puede que no se arrepiente de nada (vocablo que incluye a sus 25 muertos). Ahora resulta que su mujer, una abertzale prototípica (fea, morena y de espaldas preferentemente anchas), ha pedido una hipoteca para comprar un nidito de amor en San Sebastián, justo en el mismo bloque donde residen algunas víctimas del terrorismo. No existen mecanismos legales que permitan por ahora impedir tamaña humillación. La congoja se multiplica además por las circunstancias: no se trata de un ser redimido y depurado.

Nuestro sistema penal falla. A los 40 años de condena máxima aprobados tras la última reforma del Código les crecen los enanos. Hagan cuentas. Con rebajas y subterfugios, a De Juana sus bombas y/o tiros en la nuca le han salido baratos: 19 años por 25 vidas, pese a que en su caso el tope jurídicamente aplicable todavía era de 30 años. ¿Cómo se puede corregir el defecto? Hay dos opciones. La primera es la pena de muerte para todos los terroristas, pero Ani Difranco lo canta y yo lo suscribo: responder a un crimen con otro crimen nos conduciría a un callejón sin salida, al menos desde una perspectiva ética. Nadie tiene derecho a disponer de la existencia de otro. Y que conste que se trata de pensamientos en frío. No quiero imaginar qué pasará por la cabeza (y el corazón) de los familiares de las víctimas de ETA. La segunda vía es la cadena perpetua para quien no demuestre arrepentimiento. Suscribo esta opción con el siguiente silogismo:

a) Quien no se arrepiente no se rehabilita.

b) Quien no se rehabilita desmonta la lógica del paso por la cárcel tal y como lo concibe nuestra Carta Magna.

c) Si el mecanismo deviene ilógico, mejor cambiar el mecanismo.

Pienso asimismo en la naturaleza de los crímenes terroristas. A diferencia de un ladrón o un yonqui, el etarra delinque por motivos ideológicos, y encauzar las ideas (las ideas que implican matar, ni más ni menos) no siempre es tarea sencilla. El observador puede añadir otros supuestos comparativos. El violador o el pedófilo, por ejemplo, espectros envilecidos a menudo por una tara psíquica. ¿Son enfermos los etarras? ¿Lo son los guerrilleros de las FARC? ¿Lo eran Franco, Hitler o Pol Pot? En la medida en que sus delirios imponían garrotes y hornos crematorios, claro que sí. ¿Les libraba la fantasía psicopática de sus responsabilidades? Nunca. Aunque los tres murieran, con distintos matices, por sus propios medios.

¿Recuerdan precisamente Cadena Perpetua, la peli protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman? Con la tenacidad que TVE y Canal Sur demuestran al reponerla al menos dos veces al año y teniendo en cuenta que se estrenó en 1994 (el cálculo acongoja: 28 apariciones como película de la semana como mínimo), seguro que sí. Cada equis tiempo, una comisión de expertos analizaba cada caso y decidía si el preso estaba o no preparado para el regreso a la calle. Sería una forma de matizar el alcance de la condena eterna: también ésta sería revisable; también el etarra conservaría una última esperanza de ver la luz sin la celosía de las rejas. Y tendría que ser muy buen actor o mejor persona para trasladar al minitribunal el brillo de su nuevo espíritu. Por optimismo que no quede.

Etiquetas:

  • Fendit

    Suscribo tu post Federico, realmente tengo poco más que añadir a tu exposición. Ahora solo hace falta que te hagan caso, que es lo difícil.

  • Trebol

    Es complicado saber si realmente la pena de muerte es un acto de justicia o una crueldad. ¿Y si ejecutas a un inocente? ¿Y si ese tío con barbas y pendientes que se sienta en el banquillo de la Audiencia no es un terrorista sino un simpatizante que estaba en el lugar equivocado en el momento menos oportuno? Este debate no tiene salida. Mejor la segunda opción que apunta. Mantenerlos con vida pero pudriéndose en la cárcel.

  • Piarpa

    Cada día estoy más convencido de que el cometido de nuestra generación es corregir defectos (en lugar de “progresar” en quinta y sin frenos). Ésa podría ser nuestra revolución. Gran exposición, Fede.

  • Sera

    La reflexión, cojonuda. Estoy de acuerdo, por supuesto.

    El debate, no obstante, está ya muy trabajado y nunca se llega a ningún sitio. Desde aquí (me) pregunto (para que alguien me responda) por qué esto no se plantea nunca en las sucesivas reformas de leyes que han ido ocurriendo últimamente.

    ¿Es una medida demasiado impopular a adoptar por un partido? No me lo parece. ¿Es una barbaridad proponer que se acepte una pena de cadena perpetua para crímenes terroristas? Tampoco lo creo, habida cuenta de que estamos tratando con asesinos que matan por ideas (que son los peores que existen). ¿Es inviable para el estado, por temas de infraestructuras, presupuestos, etc? La veo la causa más probable, lo que al mismo tiempo me resulta ridículo e indignante si nadie se remanga y se pone manos a la obra para hacer que esta medida sea posible.

    En fin, mientras nosotros divagamos “democráticamente”, esos hijos de puta se siguen paseando a sus anchas. Como dijo el sabio aquel, “manda huevos”.

  • daniel garrigosa

    El que paga condena, queda libre de ella. Mencionar la pena de muerte es ganas de hacer pandilla. Un pedófilo no es un pederasta, como un buen porcentaje de los vascos apoya de facto la lucha armada pero no pegan tiros. Si el tío es peligroso y ha pagado, que lo vigilen. Pero el que paga, a la calle. No queremos juristas populacheros ni de ocasión, que son la antesala del fascismo. Ni silogismos trampa. El que quiera saber, que vaya a Salamanca. Cientos de etarras (vascos) en la cárcel… Hay que pensar.

  • Piarpa

    Estimado Daniel:

    Lo siento, pero yo no estoy de acuerdo con su tesis. Efectivamente, un vasco que apoya la lucha armada no es un asesino si no pega tiros. Pero el caso es que De Juana sí lo es, y muy sanguinario. Por mucho que el sistema se empeñe en vendernos la reinserción como algo factible, todos sabemos que tipos como Iñaki ni lo demuestran ni tienen intención de suavizar (ni siquiera) su imagen mediática. Ese tipo es un indeseable que tiene que seguir donde estaba, esto es, en la prisión. Por cierto, Charles Manson tendrá la libertad condicional en 2012. Si quiere, podemos quedar con él para tomar una caña.

    Otra cuestión: recortar libertades a la mayoría (que se inclinaría por la cadena perpetua) sí que es la antesala del fascismo. Los fascistas son ellos, los etarras, los que no permiten respirar en paz a un montón de gente en el País Vasco y otras partes de España. Los que se agarran a la sinrazón para justificar asesinatos y desintegran familias porque sí. Y porque ellos defienden la excelencia de una nación por encima del pueblo, que es precisamente el principio ideológico fascista.

  • Fede Durán

    Daniel

    Nadie pide juristas de ocasión. Lo que yo sugiero es cambiar el sistema para que lo que usted llama ocasión se convierta en norma. De Juana sale de prisión sin variar un ápice su discurso proterrorismo y promuerte. Si rebusca (y tampoco demasiado) en el Código Penal (vigente, no oportunista) comprobará que existe el delito de apología terrorista. Dice usted que muchos vascos apoyan de hecho la lucha armada (vocablo muy de su jerga por otra parte porque difumina cualquier pecado moral). Cierto: también muchos alemanes apoyaron de hecho a Hitler sin empuñar jamás un arma. Recuerda, ¿verdad? ¿No le suena eso a fascismo sin antesala?

    Un saludo.

  • Sera

    Daniel,

    En la línea en que le responden Piarpa y Fede, añado lo siguiente para reforzar mi apoyo a la cadena perpetua.

    Estoy de acuerdo cuando dice que quien paga su condena, a la calle. Debe ser así. Lo que se persigue con la cadena perpetua es, precisamente, que los terroristas (acusados de terrorismo, juzgados por terrorismo y encontrados culpables) no terminen nunca de cumplir su condena; es decir, no vuelvan a salir a la calle. A no ser que en una de esas revisiones de expertos que comenta Fede se les encuentren arrepentidos y reinsertados.

    Creo que es justo.

    Salu2,

  • asere

    Tema enjundioso acerca del que pocos elegirán callar. El debate es interesante y a menudo moviliza pulsiones que se agitan lejos de los dominios de la razón. Cabe esperar de esos juristas que no procedan a rebufo de la misma visceralidad que a nosotros nos abre la boca de par en par tan fácilmente para ladrar opiniones. Cuidado, no vayamos a instar a nadie a que cierre la boca. Discutamos, siempre, discutamos. Pero sí esperemos que esos hombres de juicio, hombres en todo caso, sepan encauzar y digerir su indignación y su repulsa con menor sobresalto, y con un pulso firme pero no insensible al humanismo.

    La exposición de Fede y los comentarios que le sirven de estela, orientados con la mejor voluntad de atinar con la medida o distancia “justa”, flaquean a la hora de ofrecer esa matización a la que obliga una sentencia tan absoluta como la de cadena perpetua. En esas muestras de arrepentimiento y rehabilitación que vendrían a atenuar la medida, sospecho, reside el problema. Quiero decir, en la evaluación y codificación de esas muestras de cambio.

    Y es normal que así sea. La dificultad de la exhaustividad. Matizar es lo difícil. Más cómodo es dejar caer el peso granítico de palabras como “cadena perpetua”.

    En todo caso, y se agradece, la invitación a la reflexión nos la ha servido aquí nuestro amigo escéptico.

  • Fede Durán

    Asere tiene razón: calibrar el alcance del espíritu rehabilitado es tarea movediza. Pero hay que intentarlo. Incluso partiendo de la presunción de buena fe del preso, que sería sometido a una vigilancia permanente desde el Estado por si lo suyo era teatro. Cadena perpetua es una combinación que intimida a cualquier demócrata (especialmente si confunde el progresismo con la molicie), pero nadie duda de que EEUU sea uno de los sistemas más avanzados del mundo pese a que allí no sólo se aplica ese castigo sino también la ominosa pena de muerte (con la que, insisto, jamás podré estar de acuerdo).

    La finalidad del foro no es tanto ofrecer soluciones a nuestras lagunas democráticas sino plantear éstas para que el observador aporte y enriquezca. Me enorgullece poder decir que crecen las voces del blog.

  • gonzalosevilla

    Lamento que siendo Licenciado en Derecho crea que la pena de muerte es un crimen. Quizás olvidaron enseñarle qué es un crimen. Quizás por eso abandonó la abogacía. La pena de muerte no es un crimen, y mucho menos si es aprobada en una Democracia.

    Cómo pervienten el lenguaje. Da grima.

  • gonzalosevilla

    Sobre la pena de muerte… Si todos saben que la pena por asesinato es la muerte, nadie puede decir que es injusta. El que mata sabe de antemano cuál es su pena y todos sabemso que para que se produzca un asesinato debe haber PRE ME DI TA CIÓN, con lo cual seguramente carecerá de atenuantes.

    Un asesinato es aquel en el que se planea matar a una persona (normalmente) para sacar un provecho personal… No entiendo, de verdad, el problema en la pena de muerte.

    No hablo de venganza, hablo de coacción al futuro/posible asesino. No veo nada desproporcionado el castigo.

    Si yo asesinara, entendería perfectamente que la Sociedad acabara conmigo. A eso se llama asumir las consecuencias de tus actos.

  • Fede Durán

    Estimado Gonzalo,

    La ley puede decir lo que quiera, incluso puede avalar la pena de muerte, pero para mí no deja de ser un crimen desde una perspectiva ética, que es en la que me baso siempre para catalogar conductas.

  • conversador

    Dejando aparte su opinion sobre el caso (de lo que habría mucho que hablar) me llama la atención su comentario sobre que la novia de De Juana es fea.Esto me hace suponer que seguramente todas las mujeres de su familia habrán superado algún concurso de belleza.

  • Fede Durán

    Es una pena que deje de lado su opinión sobre el caso porque ahí es donde está la chicha, sobre todo si difiere. En cuanto a que la mujer del ilustre citado sea o no fea, ignoro que tiene ello que ver con las mujeres de mi familia (estirpe en la que cabe de todo, guapas y feas incluidas). Un saludo.