El verdadero milagro está en el Báltico

Fede Durán | 22 de agosto de 2008 a las 13:25

Arranco un nuevo periodo de entregas con espíritu renqueante y disposición a la recuperación inmediata de la actividad cerebral. Nada mejor que hablar de mi última experiencia empírica, la anteriormente citada ruta báltica, ni tan ilusionante ni tan intensa como otras que tuve la suerte de completar pero no por ello despojada de apuntes de interés. Desde una perspectiva comparativa, y apenas guiado por el contraste visual, lanzo ya mi primera conclusión: la supuesta pobreza, o más exactamente el supuesto retraso respecto a los grandes de la UE no es tal. El Índice de Coches de Lujo (ICL), por ejemplo, deja al parque automovilístico español a la altura del betún. Hablo deLituania, Letonia y Estonia, países vecinos y hasta cierto punto parientes que no obstante presentan, a ojos de este inexperto cronista báltico, algunas diferencias.

Lituania. Algunas de sus medallas le avalan como el país con mayor tasa de crecimiento de la UE, el primer productor mundial de lino y muy probablemente la factoría genética con mejores piernas femeninas a este lado del charco. Su población es quizás la más compacta del triángulo. Vilnius (Vilna, según leo últimamente en los mapas) es una capital pelín aburrida con un bonito casco antiguo y doce millones de pizzerías. Aparte de los zeppelines (papatas rellenas de carne con una textura similar a los ñoquis), aún me pregunto cómo es la comida nacional. Fronteriza con Rusia por abajo (Kaliningrado), no sufre/se beneficia de la permeabilidad que sí muestran los letones.

Letonia. Tan boscosa y plana como la anterior, destaca por una distribución étnica muy asimétrica: los rusos dominan Riga (desordenada, ligeramente canalla, es lugar más divertido del viaje) pero desaparecen cuando uno se dirige al mundo rural. La sensación de riqueza palidece pero no desaparece. Afortunadamente, ningún miembro de la expedición sintió la necesidad de comprobar cómo siguen los niveles de susceptibilidad letones en el delicado asunto banderil.

Estonia. Se consideran nórdicos mucho antes que postsoviéticos (de hecho, todos los habitantes de este pedazo de Europa apartan con una mueca de asco esa herencia) y algo de razón llevan. Un salto en ferry a Helsinki confirma las afinidades. Tallinn es la campeona en belleza. Limpia, restaurada, plagada de españoles e italianos y también de berlinas caras en durísima competencia con Lituania.

Todos nos planteamos la misma cuestión. ¿Cómo es posible tamaño bienestar aparente? ¿Es una proeza comparable a la progresión española o impacta más aún? Y, sobre todo, ¿cuáles son las fuentes de riqueza que permiten montar un escaparate tan resultón? El turismo es un filón, obviamente, y lo explotan con inteligencia (es decir, con unos precios acordes a la optimización de la capacidad de gasto del turista comunitario estándar). Lituania le pega fuerte a la biotecnología, pero se supone que Andalucía también y miren cómo nos va (al menos estadísticamente). También progresan con la energía nuclear. Son los proveedores del área. Letonia apuesta por la agricultura y la metalurgia. Estonia por las TIC y por un flujo constante con Finlandia, Suecia y Alemania. El sector servicios, claro, pesa lo suyo en los tres casos, pero en general estas abstracciones macroeconómicas no me convencieron del milagro. No quiero obviar los fondos europeos. ¿Está ahí la clave? Tantos factores conjuntamente considerados podrían satisfacer moderadamente al eterno preguntón que llevamos dentro. Y retomo lo del milagro hispano, que ya no me parece tan magnífico ni envidiable pese a serlo, porque si nosotros veníamos de Franco estos tíos lo hacían de Lenin y sobre todo Stalin (georgiano, por cierto, ahora que Rusia sacude al enemigo pobre y pobre enemigo); y por geografía, idioma o población era más sencillo que España triunfara parcialmente (ladrillos, calamidades paisajísticas, hipotecas, inflaciones y agujeros educativos aparte).

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  • Warrior Knight

    Estimado Fede,

    Estoy en general de acuerdo con tu opinión sobre las tres repúblicas bálticas aunque me gustaría matizar algunas de las cosas que comentas:
    – Sinceramente el ICL no me parece un buen indicador del bienestar de un país.
    – Gracias, entre otras cosas, a la Revolución Rusa, estas repúblicas disfrutaron de uno de sus pocos periodos de independencia por lo que nunca “sufrieron” a Lenin ya que hasta la Segunda Guerra Mundial fueron independientes. Stalin sí masacró la zona y deportó cientos de miles de personas al Gulag.

    Como crítica diría que han desechado por lo general todo lo que tenga que ver con su gran vecino, Rusia, perdiendo de esta forma muchas posibilidades comerciales y culturales(Hasta hace 15 años toda la población era bilingüe)y siendo muy proamericanas pueden provocar muchas tensiones entre Europa y Rusia.

    Un saludo

  • Fede Durán

    Hombre, el ICL es sólo un síntoma porque es evidente que la inversión de las ganancias familiares puede ser muy dispar. Uno puede hipotecarse por 20 kilos pero no para comprar un apartamento sino un ferrari.

    En cuanto al matiz de Lenin, lo agradezco. Me refería más bien al sistema que ellos heredaron y con el que funcionaron durante décadas, un sistema del que Lenin fue el primer gran zar (qué mala palabra para definir sus poderes, ¿eh?) y que Stalin heredó redoblando los defectos del primero e inventando otros nuevos.

    Un saludo y de nuevo gracias por los matices.

  • quetaltronco

    Buenos días,

    Muy buen artículo. Como parte integrante del viaje comparto gran parte de las opiniones de Fede y respeto la opinión de Warrior Knight, gran conocedor de la zona.

    Por mi parte, esta ha sido mi segunda visita a estos países. La primera fue en el año 2003 y he de decir que he encontrado un salto cuantitativo, no se si cualitativo, en sus niveles de vida aparentes que solo pueden ser calificados como espectaculares.

    Ciertamente nos ha llamado la atención, viajando 2 semanas por sus ciudades, el nivel de infraestructuras, la modernidad de sus ciudades, los transportes urbanos, la existencia de personal cualificado, el nivel de atención al cliente, etc. Por otro lado, también me ha impresionado la casi nula existencia (según nuestra limitada experiencia) de bolsas de pobreza o guetos marginados. Ciertamente no cuadra las referencias de los datos que manejo de Organismos Internacionales con la realidad que hemos observado.

    Por último, coincido con que el hecho de cortar los lazos con la madre Rusia puede haber supuesto negar la posibilidad de colocarse como puerta de entrada a este mercado, sin embargo, supongo que después de lo que vivieron sientan cierto rechazo a seguir manteniendo el contacto.

    Esperaremos a siguientes comentarios para hacer referencia a las chicas de estos países, como dijo un gran ilustrado en 2 palabras, IMPRE – SIONANTE

  • Warrior Knight

    Es un comentario generalizado por aquí de la mayoría de los extranjeros qe la atención al cliente, al menos en Lituania y Letonia, deja mucho que desear aunque acostumbrado a los bares de Sevilla, esto me parece perfecto.

    Para la empresa extranjera, encuentro dos problemas: Excesiva burocracia absurda y poca eficiencia en el trabajo.

    Discrepo con Fede sobre Vilnius ya que me parece bastante divertida. Si estás un lunes de agosto por Sevilla tampoco encuentras muchas discotecas dónde ir…Será Capital Europea de la Cultura 2009 y en el último mes ha venido gente como REM, Bjork, Bob Dylan,…