El mundo al revés

Fede Durán | 7 de noviembre de 2008 a las 13:27

¿Y si hubiera vencido McCain? Se habrían sucedido frases como “un negro no podía ganar”, “EEUU es un país de racistas”, “ya te lo dije” o “el fin del mundo está más cerca”. Zapatero habría aparcado sus sueños de hermandad y sus ganas de retrato bilateral aguijonado por el fantasma de Bush. Rusia se ataría los machos (más aún), China enredaría hasta escalar posiciones en el potenciómetro mundial e Iraq reforzaría su impresión de casa okupada. La economía se iría al garete, que suena mejor que carajo, y un montón de especialistas insistirían en que eso de controlar las libertades del mercado es socialista y hasta rojo. Pallin se consagraría como perfecta sustituta de George W: Diana de las chanzas mediáticas con el exquisito añadido de su belleza ajena a los años y los hijos. El mismo George W. sería reintroducido lenta y calculadamente en la sociedad para restaurar su legado político. Acabaría ofreciendo una conferencia en Sevilla por apenas dos millones de euros, importe que el Ayuntamiento pagaría gustosamente aunque sólo fuera por el aura que envolvería por unas horas la ciudad. Cuando la cosa estuviera fatal con España, Aznar, remolón y desganado, descolgaría su teléfono rojigualdo y marcaría el prefijo White House. Se plantaría en Washington helicóptero mediante, estamparía sus piernas de mediofondista en la mesaza de John y le ofrecería un habano (sí, un habano ilegal pero sabrosísimo) cuyas volutas sellarían el compromiso de acercamiento o tolerancia al Gobierno ZP. Disfrutaríamos con las capacidades geográficas del nuevo gabinete norteamericano, padeceríamos los vaivenes de la salud presidencial (McCain es más viejo que zorro) y rezaríamos por la aceleración del tiempo y el advenimiento de 2012, elecciones presidenciales, segunda oportunidad demócrata.

Voy a parar ahora mismo. De tanto imaginar, se me está cortando el cuerpo.

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  • Sera

    Aún así, está por ver cómo será este “nuevo mundo Obama” que entre todos nos hemos preocupado de crear (de la nada, dicho sea de paso). Se le han atribuido a Mr. Obama unas dotes casi de mesías, que no pueden terminar sino en una decepción.

    Ojalá me equivoque y veamos de verdad un nuevo mundo multicolor y feliz, aunque sólo sea por curiosidad más que por creencias reales de alguien con los pies en la tierra.