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Intelectuales de derechas

Fede Durán | 29 de diciembre de 2008 a las 14:38

Disculpen el sangrante abandono. Como estoy de vacaciones, voy al grano. Lugar: Bolonia. Protagonistas: Pedrazz/Durán. Hora: medianoche larga. Asunto: política comparada.

Nos preguntábamos por el soporte intelectual de la derecha. Para entendernos, un intelectual es por defecto siempre progresista. Los pensadores no abundan al otro lado. O eso parece. Pedrazz repasó mentalmente y concluyó que en Italia NO existen ejemplos pensantes más o menos cercanos a Berlusconi, Bossi o Fini. Me tocaba contestar. Tiré de hemeroteca memorística y me topé con el mismo problema, salvo que incluyamos a Jiménez Losantos como paladín del discurso mesurado y constructivo. Mi/nuestra conclusión es peligrosa por insana, aunque me temo que hoy por hoy también resulta difícil de rebatir: quien verdaderamente piensa, quien crea desde el intelecto, quien se instruye cae naturalmente del lado adecuado (al menos desde mi perspectiva, ese lado es evidentemente mas rojo que azul aunque tampoco crea en las fórmulas absolutas e infalibles).

La derecha debiera estar capacitada para construir una alternativa también en este campo. No se me ocurre como. O sí: la religión puede otorgarle a sus ideólogos una parte del humanismo presente en las izquierdas moderadas (excluyan por favor el comunismo y derivados). Pero hace falta más: estos tipos necesitan demostrar a sus contrarios que la superioridad moral de quienes no heredaron la sospecha del franquismo es hoy pura tramoya. Es obligatoria una sátira de centroderecha proveniente del centroderecha. Es obligatorio que los artistas que lo consideren oportuno abracen ese otro manto político (la política es hoy, por desgracia, el gran mecenas de la cultura) sin complejos. Y, ya puestos, sería glorioso e incluso endiabladamente catártico que esos otros chicos con tantísima amplitud de miras, conciencia moderna y espíritu inconformista revisaran de cuando en cuando sus propios ombligos en busca de los defectos que les afean y desacreditan.

PD: Berlusconi se coló en la charla. Es inevitable cuando estás en Italia. Me gustaría precisar que el suyo es un caso excepcional: no ahuyenta a los pensadores por sus valores sino por la ausencia de estos. Berlusconi no es derecha. Cuando fundó Forza Italia se pensó bastante qué sesgo ideológico vendería oficialmente. Su debate era estrictamente mercantil, está grabado y ha sido publicado en la prensa italiana. Qué renta más/qué absorbe más votos. Sin ética, ningún pensador se te acercará. Silvio tendría clara la respuesta si leyera este blog: qué carajo importa mientras la gente te elija. Bravo.

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  • pep

    Tilde aparte,¿Quién demonios es Pedrazz? No se si he comprendido el articulo con la nitidez necesaria, porque…lo del paladín mesurado y constructivo debe tratarse de un sarcasmo, de una ironía.En cuanto a la casi inexistencia de, si no pensadores, si intelectuales en la derecha, creo que es una afirmación algo exagerada.Tampoco los dogmas emparejan con mi pensamiento:ricos o pobres, buenos o malos,azules o rojos.Creo que el arco se alarga más, que hay más criterios, más colores.

    De otra parte, al menos en España,esa concordancia tácita entre progresismo e izquierdas ha dado muestras exhaustivas de incoherencia y, a menudo, de papanatismo.Me gustaría pensar que usted coincide conmigo en esa afirmación, y que a estas alturas conoce mi prevención,sino aversión, por el talante de la derecha nacionalista españolista.
    Un recuerdo cariñoso al Comunale.

    Ciao amici,Abbracci.

  • Vaya tela

    ¿Y no tenéis nada mejor que hacer de vacaciones en Italia que hablar de política???????????

  • Piarpa

    Feliz año nuevo. Y una pregunta: ¿Sánchez-Dragó no cuela como intelectual de derechas? ¿Y Pere Gimferrer?

  • Fede Durán

    Claro, claro que podemos crear y ampliar la lista de integrantes de la derecha pensante… ¿Antonio Burgos? ¿Fernando Savater?… o, mirando más al pasado y en plan más universal, Louis Ferdinand Celine o Junichiro Tanizaki… Habría que preguntarles a ellos, sin embargo, cómo se definen o definían políticamente. Que Savater, Dragó o Burgos recelen del estado autonómico, el nacionalismo periférico, el tratamiento del castellano o el aborto cuasilibre no implica necesariamente que suscriban los postulados de la estricta derecha. Tanizaki se quejaba de la excesiva porosidad en Japón de los avances occidentales (no siempre fiables, no siempre mejores). El único que se me escapa por indefendible es Celine. Y habrá muchos más integrantes de ese ejército invisible de intelectuales, pero son difíciles de encontrar y desde luego no forman una corriente tan obvia y desacomplejada como la que funciona en el otro extremo del planeta ideológico.

  • pep

    De verdad cree usted que Burgos no suscribe integramente los postulados de la estricta derecha ?,¿Ni Dragó,tampoco?

  • Bardamu

    Sr. Durán: deje en paz a Celine.

  • Fede Durán

    Siento no poder dejarlo en paz, mr Bardamu

    Céline era desde luego anarquista antes que nazi, y quizás nazi por cuestiones de supervivencia, pero su misantropía era sincera e incluía la variante del racismo, sentimiento en su opinión universal y sólo disimulado por cuestiones de estética. Dedicó tres panfletos nada halagüeños a los judíos y pidió prestada a Nietzsche su frase más cáustica sobre los chinos, “la chusma que acabará con todo”. Cierto que como médico auxilió durante la 2ª Guerra Mundial a seres de toda condición y bando, cierto que los míseros moribundos y los animales despertaban su solidaridad. Me quedo con otra frase que lo retrata: “Los únicos hombres inofensivos sólo pueden ser los vagos, los diletantes y los estetas, porque son los únicos que no dicen nada”.

    Esta ristra de constataciones no me impide afirmar que Viaje al Fin de la Noche es una de las mejores y más irreverentes novelas que han pasado por mis manos.

  • Bardamu

    “La gran derrota, en todo, es olvidar, y sobre todo lo que te ha matado, y diñarla sin comprender nunca hasta qué punto son hijoputas los hombres”.
    Louis-Ferdinand Céline. ‘Viaje al fin de la noche’.

  • Asere

    Es al mismo tiempo tentador pero atropellado suscribir tu apreciación. En plena madrugada de Bolonia, después de catar varias cepas autóctonas y ebrio de mitologías, quizá me animaría y subrayaría tu predicado con exclamaciones beligerantes y algún que otro insulto dirigido a esa estupidez tan difícil de desentrañar que sostiene a Berlusconi donde está.
    Sobre el alineamiento del ente “la cultura” de uno u otro lado (parece casi un western), creo que todos tenemos nociones más o menos afines al respecto, de una manera quizá vaga y también algo mediatizada, pero siempre sería interesante, para afinar tu comentario, sortear imprecisiones y discernir entre cultura popular, divulgadores, intelectuales, artistas, que de ninguna manera son la misma cosa.
    Se antoja apetecible por alguna perversa razón el querer sentenciar algo sobre Celine, pero como artista y hombre de espíritu particularmente complejo, me temo que siempre escapará a nuestras categorías. En cuanto a Tanizaki, aunque sólo he leído una obra suya (“Elogio de la sombra”) y algunas reseñas sobre su persona, creo que sí era un hombre especialmente sensible a la incipiente tecnificación y occidentalización del Japón de los 30, 40 y 50, pero no creo que eso lo sitúe ni mucho menos en ninguna posición ideológica conservadora o reaccionaria. La suya era la mirada de un esteta comprometido con la belleza, por encima de consideraciones de otro orden. Su arte lo podríamos emparentar con el cine de Yasujiro Ozu, el más japonés (y para mi gusto el mejor) de los cineastas japoneses. Ozu, como Tanizaki, también se refirió con cierta amargura a los cambios de paradigma del Japón que se occidentalizaba, pero como artista no lo hacía desde una militancia política conservadora, sino con un aliento nostálgico que trasciende lo particular y el localismo, y que no es ajeno, por poner un ejemplo al otro lado del mapa, al tono elegíaco con que John Ford cantó a aquel mundo perdido del Oeste (maravilloso “El hombre que mató a Liberty Valance”). Posiblemente el propio Ford encontraría brutales y deshumanizados ciertos hábitos y códigos de aquel viejo mundo, pero ello no le privaba de amar su mitología y de albergar la sensación quizá ingenua o quizá no tanto de que algo de una cierta esencia humana había quedado dilapidado bajo los modernos ferrocarriles y las enmiendas. La nostalgia en ciertas obras de arte por un mundo que expira o que ya está reducido a ruinas, tiene más que ver con una sensibilidad o categoría estética que con un pensamiento político.

  • Fede Durán

    Admito que éste era un post arriesgado por difícilmente defendible. Yo mismo era consciente al escribirlo de que el posicionamiento político, cultural, económico y humano en general no implica necesariamente un alineamiento de tal o cual color. En cualquier caso, y con todas sus inconcreciones, creo que describe tendencias que sí existen: hablamos una vez más del viejo complejo de la derecha española y de la superioridad moral de la izquierda. Tanizaki era un buen ejemplo de la dificultad interpretativa que implica la división en bandos. Céline, con su naturaleza poliédrica, también. Acabo con una referencia al sesgo que inevitablemente crea cualquier conversación donde aparezca Berlusconi: Italia es otra cosa. La derecha no estrictamente política es casi invisible allí por motivos obvios: si Silvio representa esa vía, mejor quedarse en casa y tejer.

  • Makeijan

    Señor Fede Durán, una cosa es la realidad y otra el escaparate. Se puede ser y parecer intelectual, pero en ambos casos el que una persona sea de derechas no se lo quita ni su padre, por mucho que al ojo social y externo pueda pintársele como un progre, izquierdista o como lo quieran llamar. Hay muchos conocidos o no, famosos o no que van de “intelectuales” pero que a la verdadera hora de actuar y de ser son unos auténticos derechistas amparados en la confusión y mediocridad imperante en nuestros días.