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Juego de espías

Fede Durán | 2 de febrero de 2009 a las 13:06

La trama de espionaje destapada por El País da muchísimo juego: vende periódicos en tiempos de escasez, eclipsa a la competencia y mantiene al lector distraído con asuntos ajenos a la crisis. Más allá de las sospechas inherentes a todo Watergate (¿por qué las fuentes son cada día más difusas?), me gustaría resaltar lo obvio: en el fondo, la maniobra no es informativa sino política. Rajoy no levanta cabeza en los sondeos y eso le interesa al Gobierno, es decir, al PSOE, o sea, al vecindario ideológico. Le interesa porque asegura otra victoria. ¿Y qué mejor forma de consolidar la expectativa triunfal que eliminando a los rivales del debilitado líder popular? Acusar de espionaje a los íntimos de Aguirre significa señalarla también a ella. La caja de los truenos funciona ahora a todo trapo. Y el desgaste de este enfrentamiento cíclico llega en el momento perfecto: elecciones vascas y gallegas. Zapatero quiere un rival incapaz y Rajoy lo es no por estólido sino por gris y desubicado.

No me resisto a sacarle punta a la cosa literaria: Chandler, Greene o Simenon habrían firmado encantados este guión protagonizado por Granados, González, Prada y Cobo. Definitivamente, Madrid se parece cada día más a NYC. Pronto, algún productor avispado y sin ideas venderá a las televisiones la versión española de Los Soprano. En vez de tipos gordos, otros estilizados por horas de pádel con pulserillas de tela donde Tony luce sus pulserones macizos. Gomina en lugar de rizos sicilianos. Y una mala leche más sofisticada y bien bañada en la legitimidad de las instituciones, como cuando El Padrino acude al Vaticano para que avale su ingreso en el reino de los negocios honestos.

  • pep

    No viene a cuento.Pero no me resisto a comentar una maravillosa escena de la obra cumbre de la cinematografía del siglo XX.Raf Vallone, inmenso en su papel de cardenal, da réplica creible y magistral a una de las más insignes representaciones del cine.Pacino rompe todos los moldes habidos y por haber.Insuperable pero, lástima, no suficientemente agradecido.(Oscar para Robert de Niro).

    ¿Ian Fleming en Madrid?, pues lo lamento, pero, al menos, agradecer que también se comenten charlotadas de otros lugares del universo.En todas partes cuecen habas.

    Un abrazo.

  • Fede Durán

    Pacino y De Niro son dos pesos pesados. Creo que Pep tiene razón cuando señala al primero como merecedor del Oscar por la saga de Coppola, pero en términos generales me quedo con Mr. Bob, o al menos con ese actor brutal de los setenta (Taxi Driver, Toro Salvaje) que, como su amigo y rival, ha menguado con los años hasta convertirse en un asiduo del cine de manutención de grandes fortunas.

  • pep

    Pido excusas, me siento cómodo en la tertulia.Orillando las ya mencionadas,y extrayendo con la probeta unas significativas muestras de celuloide, me permito oponer El Cazador (1978) a Scarface (1983, y Despertares (1990) a Esencia de Mujer (1992).Hace ya algunos años mi predilección era Bob, después mis preferencias viraron hacia Al.Creo que El Padrino fué decisivo en ese viraje.

    En cualquier caso, la belleza, la estética o la interpretación son apreciadas y validadas de mil maneras.Y todas ellas son rotundamente correctas.Su valor es la capacidad de sugestión y convicción.También asumiendo el ponzoñoso rol de la rivalidad que se sumerge en la Hoguera de las Vanidades.Un día podríamos hablar de cine.

    Un abrazo.