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Un aspirante alérgico a su aspiración

Fede Durán | 14 de enero de 2010 a las 11:55

Dice el refrán que todo río ruidoso va cargado de agua. O no. Joan Rosell (Barcelona, 1957) es catedrático en el arte del despiste. Líder de Fomento del Trabajo, la patronal catalana, su nombre sonó en la disputa de la presidencia de la CEOE a Díaz Ferrán en 2007 y suena de nuevo ahora, cuando pintan bastos para el gran patrono por la debacle de Air Comet y varios despropósitos más. Su background es más empresarial que el del otro habitual en las quinielas, Santiago Herrero (CEA): ha sido director general de Juguetes Congost (1983-1992) y presidente de Enher (1996-1999) y Fecsa (1999-2002). La experiencia en lo privado no le niega cierta habilidad en lo público: su nombre se ha asociado cíclicamente casi a cualquier opción política, desde el PP hasta CiU, circunstancia que como mínimo le otorga una pátina de equidistancia –o de maquiavélica inteligencia, según se mire–.

Oficialmente, Rosell, nieto de un militante de Esquerra Republicana, descarta entrar en la batalla sucesoria. Ayer mismo rompió una lanza a favor de Díaz Ferrán. Sin papeles ni grabadoras de por medio, la cosa cambia. Siempre ha aspirado a algo más. Madrid sería un reto. Otra liga. Y una situación novedosa para la CEOE, donde por primera vez una figura muy identificada con el territorio del que proviene aportaría su gestión –y su visión– a un escenario mayor y más complejo. Su catalanidad –concepto no exactamente sinónimo del catalanismo que promovió Maragall– es a la vez una ventaja y un pasivo en la siempre recelosa España, adicta al debate maniqueo.

Lector voraz, su biblioteca supera los 6.000 libros. Además, ha escrito otros cuatro –el último, publicado en 2008, sobre el futuro de la energía tras el reinado del petróleo–. Tenista y futbolero, se desmarca del golf pese a acreditar un buen hándicap. Admira a Friedman y Hayek. Trabajó como periodista. Se presentó a las autonómicas de 1980 con un partido fugaz, Solitaritat Catalana, del que fue promotor y con el que no cazó escaños. En alguna ocasión ha tanteado incluso la posibilidad de presidir el Barça cuando se marche Laporta. Todoterreno sería sin duda su horma definitoria.

El suyo es un juego de lealtades. Con Díaz Ferrán logró una de las 21 vicepresidencias de la CEOE, Estrategia y Estatutos, escalafón al que nunca pudo optar cuando Cuevas disponía. No moverá ficha. Salvo que el jefe caiga por su propio peso. Entonces se abrirá un escenario imprevisible. Herrero toma posiciones más por delegación de Díaz Ferrán que por expreso deseo. Arturo Fernández, su homólogo en Madrid, y José Luis Feito, cerebro económico de la patronal, agrandan las especulaciones. Y Jesús Bárcenas, presidente de Cepyme y hasta hace unas semanas virtualmente defenestrado, quizás tenga algo que decir.

  • Julio Rabadán

    Siento ser el talibán pero… ¿background? Creo que sabes de sobra cual es la palabra en castellano que hace totalmente innecesario el uso de esa palabra inglesa, que por cierto no has puesto en cursiva ni entre comillas. ¡A la hoguera! :)