Muchas sombras y alguna luz

Fede Durán | 16 de enero de 2010 a las 18:00

El problema de una crisis tan bestial como la que ha devastado algunos de los indicadores andaluces -y españoles- en 2009 no es sólo estadístico y crematístico. También es espiritual. Afecta a la autoestima de un país y a su convicción sobre el camino correcto para recuperar el brío y volver a ser la envidia de Europa. La envidia se basaba, claro, en elementos erróneos. Los mismos que llevaron a sucesivos gobiernos estatales y regionales a proclamar la infalibilidad de un modelo demasiado rudimentario para ser de veras tan bueno. Lo peor ya ha pasado, pronostican los gurús, así que habrá que concluir que lo mejor está por llegar. El camino, sin embargo, será largo y endiabladamente exigente. No se trata sólo de embellecer porcentajes tan sonoros como el del PIB o el paro, sino de trasladar a la realidad -un concepto que inexorablemente incluye la idiosincrasia, la mentalidad laboral, la optimización del talento- un esquema salvador que ni siquiera está pensado.

Andalucía necesita reinventarse salvo que prefiera converger con el sur en vez de con el norte. Necesita algo más que ladrillo y turismo. Necesita emporios industriales y tecnológicos que no dependan por defecto del manto protector de la Administración. Necesita productividad, cualificación y compromiso desde todos los poros de su tejido social.

No todo es sórdido, no todo es triste. Existen paradigmas del emprendedor audaz, primero, y exitosamente consagrado, después. Empresas de renombre, respetables y respetadas. Cerebros privilegiados. Proyectos ilusionantes. Pero aún son perlas aisladas en un mar de polvo. La clase política no ha mostrado suficiente valentía para afrontar el problema y aplicar recetas impopulares pero obligatorias. El discurso políticamente correcto manda. Tampoco la sociedad civil andaluza parece dispuesta a sacudirse la modorra. No hay contrapoderes ni verdaderos grupos de presión en el sentido más constructivo de la expresión. Así que Andalucía dependerá otra vez de Europa, de sus ayudas (ya queda menos para que desaparezcan), y de España, de sus polos más dinámicos y de la solidaridad del sistema. Suena regular, ¿verdad?

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  • Putxo

    Andalucía necesitaría, simplemente, un imposible: ser lo que no es para lograr lo que de otra forma le queda lejos. No podemos pretender parecernos a Alemania.

  • ferran

    La contundencia de la realidad, esta haciendo despertar del sueño y ensimismamiento de que ya habiamos alcanzado a Europa en sus niveles de renta y progreso. Un pais y una sociedad necesita programas y directrices que llevan años para obtener resultados. Toda la euforia e irresponsabilidad de los que han dirigido el pais en estos ultimos años – PP+PSOE – nos han llevado a donde ahora estamos. Solos ante la globalizacion, sin proyectos, sin economia productiva y competitiva, sin investigacion y con universidades fabricando parados, sin dirigentes de categoria.Etc. se acabaron las subvenciones de la UE hacia España y sera cada vez mas dificil mantener esa ya agotada “solidaridad” que unas regiones piden a otras en esta cada vez mas arruinada, deficitaria y empeñada España. “Un pesimista es un optimista bien informado”. Pues sigamonos informando antes de que nos llegue la depresion total

  • Miguel

    En España somos españoles; y España es esto, porque los españoles somos así. LLevaría siglos y siglos el querer cambiar la mentalidad de la sociedad, a lo que muchos dirían que no quieren cambiarla, que somos lo que somos. Pues eso, que no somos Alemanes… aunque yo me sienta alemán en España…

  • Luis Rull

    Algunos ponemos nuestro granito de arena con trabajo, innovación, audacia y falta de mirada a los caminos ya andados.

    Si mucha gente dejara de pensar en lo que sus padres quisieron que fueran, nos iría mejor ¿no crees?

    (Gracias por no enfocar este artículo como un “Porco Gobierno”. Está taaan visto ;) )