Medel quiere más

Fede Durán | 28 de enero de 2010 a las 0:25

La fusión es la figura más golosa de la actualidad financiera española, una especie de quiniela futbolera donde los analistas cruzan alianzas posibles o descabelladas con el subliminal propósito de convertir el microcosmos de las cajas en una especie de segunda crónica política (PSOE y PP no dan para más). Pero hay vida más allá de las uniones frías o calientes. La renovación de la presidencia de la CECA, por ejemplo, un asunto de clara naturaleza institucional que podría deparar alguna sorpresa en los próximos tiempos. Juan Ramón Quintás cumple su segundo mandato en mayo, suma ocho años en el cargo y debe dejar paso al siguiente por imperativo estatutario.
Apunten un nombre bien conocido. Braulio Medel, presidente de Unicaja, también hoy vicepresidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro y antaño (1991-1998) ocupante del sillón que ahora libera Quintás. Su candidatura goza de salud en el sector no sólo por la efectiva gestión de la entidad malagueña, sino por el triángulo amoroso que cerrará en Andalucía con Cajasur y Caja de Jaén justo cuando otros coleccionan divergencias en sus trayectos hacia operaciones similares.

Así se monta el proceso sucesorio: Quintás propondrá una candidatura al consejo de administración, integrado por él mismo y otros 24 miembros. La unanimidad ha sido hasta ahora la tradición, pero valdría una mayoría simple. Si el aspirante fuera rechazado, caben dos salidas: que el presidente busque otro nombre o que uno de los integrantes del consejo se postule. ¿Requisitos para llevarse el gato al agua? Sólo uno: presidir o ser director general de una caja de ahorros -Quintás, de hecho, no presidía ninguna, pero era director general de la CECA antes de su nombramiento, y esta institución sí tiene la consideración de caja-. No existen incompatibilidades ni exigencias de renuncia. El puesto tiene un marcado carácter representativo que no impediría a Medel -o a quien sea- conservar el timón en Unicaja.

Alternativas haylas, aunque con escaso ascendente. De la planta noble de la casa, ninguno de los restantes vicepresidentes suena: Isidro Fainé (La Caixa) no buscará veleros -ya maneja un portaaviones-; Miguel Blesa cuelga las botas -Rodrigo Rato le sustituye mañana- y José Luis Olivas (Bancaja) permanece en un discreto segundo plano. Queda José Antonio Olavarrieta, director general de la CECA, por el que nadie da extraoficialmente un duro.

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