Vivir para morir solo

Fede Durán | 6 de abril de 2011 a las 14:35

Griñán es un tipo formado y cultivado. Cita a Voltaire en sus discursos y sabe vender lo imposible (que Andalucía va bien justo ahora). Su figura es más de salón y pipa que de barrio y palmada en el hombro. Habla mil veces mejor que Chaves, y con conocimiento de causa, y tampoco le llegan al talón sus otros predecerores en la Junta, pero con eso no basta. Griñán es teoría en un patio de prácticas donde abundan los demonios. Chaves era el fontanero, the peacemaker, y el PSOE-A se las apañaba para repartirse los pastelitos del poder sin que nadie pasara hambre. Pero Griñán no ha comprendido los entresijos de esta casa de muñecas donde todos los vecinos se vigilan y recelan, ha pretendido imponer su criterio de ser jerárquicamente superior y ahora se encuentra en mitad de un arrozal vietnamita de finales de los sesenta donde el napalm es el olor predominante y las balas sustituyen al canto de los pájaros. Dicen que esta batalla descompone al PSOE-A. Quizás no sea para tanto: los socialistas serán lo suficientemente listos como para aparcar cualquier hemorragia si así retienen ese reino treinta años manoseado. Ésa es la única esperanza de Griñán. Que le dejen vivir hasta que muera (electoralmente) solo. Siempre que Valderas no lo evite. El hombre está deseando.

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