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España la triste

Fede Durán | 26 de enero de 2012 a las 14:27

Conclusiones por contraste: Malasia, mi último viaje, versus España. O sudeste asiático contra vieja Europa. La principal diferencia es espiritual, aunque tras todo espíritu más o menos mediocre subyacen razones económicas. España es hoy un país gris, paulatinamente entristecido por una crisis que se siente más potente que las otras crisis vecinas si se atiende al indicador más repetido (el paro) o a la vigilancia envidiosa de gotas (malayas) menos agresivas (Francia, Bélgica, Reino Unido, ¿Alemania?).

La eficacia del rodillo es incuestionable y se basa en la acumulación de datos extremadamente luctuosos cuyo impacto redobla un hecho insólito en la nación: la economía interesa hoy casi tanto como el fútbol; los conceptos más básicos se han universalizado. Déficit y deuda públicos, prima de riesgo, Íbex, inflación, efectos de comercio impagados, PIB, concurso de acreedores o morosidad son palabras más accesibles que nunca, más cercanas, mucho más amenazantes. Nos las han inyectado en sangre, comparten con nosotros el plato y la almohada, la película del fin de semana y las cervezas de las camarillas y los corros criptoalcohólicos de cualquier ciudad.

El pesimismo es una mala droga porque se impregna con la misma terquedad que el alquitrán. Al joven (50% de paro) le invitará a marcharse. Al ingeniero (5.000 quieren fichar en Alemania) a reorientarse. Al emprendedor le hará refrenarse. Y al empresario consolidado acobardarse. Al estudiante le sugerirá eternizarse (mejor repetir que internarse en la selva equipado con una cuchilla de afeitar a guisa de machete). Y al muchachito engañarse (querrá ser futbolista o euromillonario porque no verá otra forma de construir esa vida ideal tan propia de quien no sabe lo que viene después).

Malasia vs España, decía. Un príncipe luminoso y atiborrado (nuevos rascacielos, coches recién estrenados, infraestructuras más que decentes) frente a un reyezuelo (el mismo que iba a ser mejor que Francia y hasta que Alemania en un plis plas) que de repente nota que sus propias ropas cantan a podrido.

El otro día me comentaba un amigo que parte de la culpa es nuestra, de los periodistas. “Sólo publicáis malas noticias”, lamentó. No estoy demasiado de acuerdo. Por una parte están los datos, que son como son y, sin más, quedan reflejados en los medios de comunicación. Si el PIB se contrae en el último trimestre de 2011, se contrae y punto. No es interpretable. Si la EPA dice que en España hay 5,4 millones de parados (por ahí andará la cifra mañana), sólo queda tragarse el sapo y esperar que el próximo sepa mejor. Cierto que quizás hemos dado voz (y los políticos y agentes económicos excesiva relevancia) a sospechosos habituales como las agencias de calificación. Luego están las líneas editoriales, y es cierto que unos tenderán (en función de la brisa política) a subrayar lo malo mientras otros procuran rescatar milagros como la audacia empresarial, las historias de éxito, los brotes verdes y los nichos con mayor porvenir. Pero creo que el periodismo, en este ámbito, cumple más o menos bien con su a menudo olvidada vocación objetiva.

España necesita toneladas de prozac. Porque convencer al Gobierno de que la austeridad ultraortodoxa que se le impone como dogma es un enorme error parece imposible. Toneladas de prozac para pasar el rato. Y para después: el riesgo es que cuando la crisis haya pasado, ya sólo queden pellejos y hueso, y a ver quién se levanta y se casca un maratón en esas condiciones.

  • Estamos muy tristes.

    Claro que estamos muy tristes, como para no estarlo.
    Esto es horroros,si cada dia este paro nos muerde mas y mas, las carnes ¿como vamos a estar?.
    No creo en la culpa de la prensa, faltaria mas.
    Todo lo que nos pasa, sin duda es ver la cruda realidad. Ojala esto, solo fuera un mal sueño, nada mas que eso, pero como no lo es, sino que esto esta hundiendose sin remedio. Supongo que no es poco motivo como para no levantar cabeza.

  • ¿Como vamos a estar?.

    Es imposible no estar tristes por mucho que nos esforcemos. Cuando tienes alguien cerca,de los que componen esa cifra maldita,es cuando en verdad,se siente su desgarro.
    No creo que sea culpa de la prensa, esta tristeza,no falta mas que eso ahora, pobre prensa…
    La culpa, es que no se trata de un mal sueño, es una realidad de la que no acabamos de salir por mas que digan, unos y otros.
    Se necesita trabajo, un poquito de trabajo y ni los reyes magos, han traido un gramo de ello, como estara la cosa…