Crónicas de un escéptico » Archivo » Susana is on fire

Susana is on fire

Fede Durán | 15 de noviembre de 2013 a las 9:56

CAL Stephanides, el protagonista de Middlesex, huye al San Francisco gamberro y abigarrado de los años setenta al descubrir su condición de hermafrodita. Lejos del manto protector de la familia pero también de las miradas torvas o crueles del segundo círculo social, comienza a trabajar en una casa de dudosa reputación y peor clientela. Desde su pequeño escenario, Cal representa la secuencia de la mitología griega donde Hermafrodito, el hermoso vástago de Afrodita y Hermes, se funde con la náyade Salmácide en las profundidades de un lago. La gente, mientras, echa monedas para testificar esa inquietante combinación genital. Ahí reside la esencia de un peep show: pagas por el derecho a una mirilla hacia un monólogo hermético, blindado, inmune al debate, sólo permeable a la mirada. Igual que la política. Igual que las sesiones de control.

Hay una cabina para la presidenta de la Junta, Susana Díaz. En su sala circular flotan los efluvios del Estado de bienestar, de la socialdemocracia, del acribillamiento de la derecha hacia lo público. Sus palabras despegan impregnadas de cierto halo zapateril: la cultura del pacto, la sonrisa amplia, la mano tendida y la subterránea imitación de aquellos juegos florales de las civilizaciones amigas, con la corrupción como sujeto y Rajoy como destinatario. De sus frases gotean los jugos de un ego creciente, rampante, tendencialmente inacabable: “A mí me escuchan en España cuando a usted no le escuchan ni en su partido”, le dijo al único contrincante del Parlamento autonómico, Juan Ignacio Zoido. En su espíritu se dibuja una mistificación propia de césares, aníbales, alejandros o napoleones: Andalucía soy yo. Su rostro retrata la inmensa satisfacción del anhelo cumplido: el poder en primera línea de playa, sin contaminación visual, con un yate amarrado al pantalán de la purpúrea influencia y a tiro de piedra de Ferraz. A Díaz ya le han bosquejado el futuro personajes como Belloch o Bono: el partido se le rendirá algún día porque ella es Obama en blanca y trianera. Sólo falta la canción de Alicia Keys: Susana is on fire.

Zoido se aplica en la cabina número dos con la chulería torera del interino. Por si quedaba alguien sin saberlo, su pasión es Sevilla. Lo del liderazgo del PP-A le cayó más como un rayo que como un reto, y lo recuerda cada vez que puede, igual que el carnero que marca su territorio a cornadas, aunque en este caso sean cornadas contra su propia manada, lentísima en la digestión de los vacíos ejecutivos y aún más desnortada en la materialización de los relevos. Si SD está on fire, el alcalde hispalense sigue on ice. Pero da igual. Introduzcan esos euros en la rendija y observen su singularidad: se trata, probablemente, del único diputado andaluz capaz de formular el inicio de su pregunta en términos económicos -crecimiento y empleo- para salpimentar la cola con la trama ERE y una descripción digna de Los Soprano. Zoido es como el niño travieso al que dan un micro en mitad del bautizo. “Usted está en la carrera de las primarias del PSOE”. Y luego a echar unas risas, recuperar la seriedad para el segundo turno y airear unos papeles inculpatorios que nadie puede leer en lontananza. Un Zoido sin papeles es tan inimaginable como un alto cargo sin chófer, dietas y otras chucherías propias de la dignidad del puesto.

La tercera cabina, más pequeña y menos transitada, cobija al portavoz de IU, José Antonio Castro, quien ayer no se limitó a tararear la canción proveniente de la cabina número uno o cabina principal. Sin olvidar el fantasmagórico yugo del Gobierno central, tapiz eterno de la Cámara, obsesión fija de unos y otros para ensartarle loas o reproches, Castro deslizó de puntillas, casi al final, una modesta exigencia a los socialistas: que la Junta rinda cuentas por sus políticas de empleo. Que las explique, las tase y las diseccione. Tal vez poco habituada a que un aliado le pida cosas en público, la presidenta ni siquiera estimó necesario contestar.

No se vayan todavía. Al fondo del pasillo, levemente a la izquierda, existe una cabina más. Es espaciosa pero está mal ventilada. El techo muestra un elaborado sombrero de telarañas. En medio, un hombre de mediana edad llamado Francisco Álvarez de la Chica señala con el dedo a un ausente altamente presente en la vida política española: José Ignacio Wert. El reclamo es potente, pero ni un solo céntimo tintinea en las bolsas capturadoras.

  • Trigolimpio

    ¡ERES EN UGT! (O EN CASA DEL HERRERO, CUCHILLO DE PALO)
    .
    …Mientras la cúpula ugetista esconde sus trapos sucios y demora la convocatoria del comité extraordinario para depurar responsabilidades, los militantes de base, los verdaderos negociadores de convenios, volverán a ser los sacrificados el próximo año. La dirección de UGT a nivel regional ha anunciado ya un 2º ERE para sus plantillas de Córdoba y Sevilla. Un ajuste laboral que se suma a los 200 despidos del año pasado y al ERTE de otros 57 sindicalistas. Todo ello utilizando la reforma laboral del “libredespido”, a la que el sindicato tanto se opuso en septiembre con manifestaciones y huelgas. En fin, en casa del herrero, cuchillo de palo.
    .
    …La razón esgrimida por la directiva de UGT para tamaño recorte es la siguiente: “no hay dinero” para pagar los 700.000 euros que cuestan los salarios de sus trabajadores. Pese a que el famoso sindicato recibirá de la Junta, en 2014, 2’5 millones de euros. Ante tal injusticia, los sindicalistas amenazados con despidos ya han anunciado movilizaciones y huelgas contra su propio sindicato. Muchos de ellos, por cierto, van a ir a la calle simplemente por haber filtrado información a la Prensa sobre los casos de corrupción y uso ilícito del dinero de las subvenciones dentro del sindicato. Otros, por no haber querido borrar archivos de sus terminales, pese a las amenazas de despido en caso contrario.
    .
    …De todo esto, la señora Susana Díaz sigue sin mediar palabra, lo que la convierte en cómplice indirecta de la corruptelas sindicales en su comunidad. A la presidenta de la Junta le puede más su ambición política de ganar las autonómicas para el 2015 con el apoyo de UGT, que denunciar a éste por sus irregularidades contables y laborales. De hecho el PSOE andaluz sigue sin sumarse a los procesos judiciales abiertos contra el sindicato de Antonio Fernández y veta sistemáticamente las comparecencias del líder ugetista reclamadas por los grupos de la oposición.