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Un país drogado

Fede Durán | 4 de diciembre de 2013 a las 19:46

Tache

Eduardo Bonachera (Sevilla, 1969) descubrió que su apellido significa buena suerte en uno de los inextricables dialectos del sur de Nápoles. Y seguro que la tiene: es un tipo bien rodeado, ilustrado y hablado. Raíces. Las mismas a las que apunta el inminente EP de Los Sentíos, See you in Hell (Cowabunga Records), un regreso a lo acústico que funcionaría muy bien tocado en la calle y estará en las tiendas en febrero. “Como un grupo de homeless, que es en lo que nos estamos convirtiendo”. No se engañe, querido lector: bajo la timidez que no puede leer se esconde un estilista de la ironía. Bonachera es un enorme contertulio: por algo viene de la poesía y el periodismo.

–En todos los sectores de la cultura, España se ha habituado a un mainstream muy reducido sostenido obviamente por la industria y en parte también por la crítica, reticente en general a apostar por nuevos nombres.

–Aquí tiramos mucho de la vaca sagrada. El tío que llega arriba suele hacerlo por un golpe de suerte o de premio. A partir de entonces su carrera está sembrada: lo único que tiene que hacer es trabajar un poquito, bien o mal, para mantenerse ahí. Por un lado tenemos el punto de los grandes elegidos, perfectamente organizados en torno a siglas como la SGAE, que ha quedado bastante retratada, y aparte está el punto de Rinconete y Cortadillo. Somos unos piratas. Si en un sitio ofrecen algo gratis, estará hasta arriba y habrá filas indias que darán la vuelta a la manzana. Por eso la industria cultural no puede sostenerse económicamente. Es un amor al arte. No nos engañemos, regalar las cosas está de puta madre, pero el artista las está pasando canutas.

–Al creador no se le trata igual que en otros países. No existe esa deferencia automática.

–La inmensa mayoría de la población piensa que un artista no deja de ser un personaje, alguien que disfruta trabajando. Y, por lo tanto, su economía tiene que ser otra cosa muy distinta. Disfrutar y hacer disfrutar con tu trabajo parece algo que en España todavía no está aceptado. Estamos acostumbrados a que el trabajo esté más relacionado con la obligación, cuando debería ser un asunto de realización total. Eso sí lo consigue el artista, porque es una decisión propia. En España, quien es artista lo es de verdad, porque no va a conseguir nada más allá del reconocimiento de su obra. Para ser concretos, artistas verdaderos hay en Andalucía, donde sí que no ven un puñetero euro, y si lo ven, lo ven de estraperlo.

–Arde Grecia, brama Portugal, dormita España.

–Porque España vive drogada. Está la droga oficial (el fútbol, la TV y el alcohol) y luego están las drogas extraoficiales. En España todos aquellos círculos de intelectualidad y de brillantes analistas que proliferan en los bares se drogan. España es el país que más droga consume junto a EEUU. El un país totalmente narcotizado. Bien se cuida el Gobierno y bien se cuida el orden internacional para que eso siga así. No es normal que un Estado de la UE sea por donde entre toda la droga del mundo sin que el poder haga nada al respecto. Cuando se descubran los lazos entre el poder y el narcotráfico, nos vamos a reír de los Bárcenas y similares. ¿Nadie piensa la cantidad de sobres que manejan los negocios ilegales de toda la vida, donde España es el number one? Eso son miles de millones de euros cada año. ¿Por ahí no entra el gran caño de la corrupción hacia las instituciones sagradas de la democracia? España es el Manchukúo de Europa.

–Los Sentíos llevan 13 años en activo y van a publicar su quinto disco más o menos en Navidad. ¿Qué poso le queda de sus contactos con los dueños de las salas y los promotores?

–Como músico, mi sensación es que todo el mundo quiere sacar dinero de nosotros, de forma que nosotros no sacamos un duro. Si se organiza un festival, cobrarán bien desde los que están en la barra hasta los seguratas pasando por los técnicos de sonido y los DJ. Pero los cachés para los músicos son de risa, incluso intentan no pagarte con la cantinela del “esto te conviene, es promoción para ti”. La situación es de depredación absoluta, y lo peor es que los músicos somos tontos y la mayoría nos dejamos.

–¿Y por qué no se organizan como otros colectivos?

–Es difícil llegar a acuerdos en un bosque impenetrable de egos. Todos somos muy librepensadores, geniales y cojonudos. Nadie acatará la opinión del otro.

–Sin embargo, intentan rescatar la plataforma Sevilla Sound.

–Con el Gobierno del señor Zoido (PP), la promoción de la cultura desde la Administración ha muerto. Me encantaría que entre todos fuésemos capaces de diseñar un plan de acción cultural, reclamando la ciudad que es nuestra y ofreciendo cosas a sus ciudadanos, que ya están suficientemente maltratados. Hoy se me ocurren más de 20 grupos con enorme nivel y talento y en casi cualquier estilo. Te metes en los locales de ensayo y descubres auténticas joyas. Sevilla es la ciudad de España con la escena local más fuerte. A años luz de las demás.

–Cantante en inglés y poeta en castellano. ¿No pierde en el tránsito de la lengua madre a la lengua universal?

–A la hora de transmitir el mensaje al público es cierto que la efectividad es casi nula, pero lo sacrificamos por la musicalidad del asunto. El rock & roll cantado en español me resulta muy extraño. Sería como cantar flamenco en inglés, aunque tampoco, porque el rock y el pop son más fáciles de acometer.

–¿A dónde le está llevando su nuevo poemario, aún en construcción?

–Tiene un punto de introspección y exhortación a mi gente y a mi pueblo no para que dé un paso al frente ante todo lo que está ocurriendo en este país y en este mundo, sino que abra los ojos: la inmensa mayoría de la población ni siquiera lo ha hecho aún. El libro rezuma impotencia ante el robo tan espantoso y la mutilación de todas las ilusiones; y por otro lado lleva a pensar en soluciones al respecto. Casi todas las que se me ocurren tienen un tinte claramente transgresor.

  • Cuki

    Para mojar pan y toma. Algún día te haré la ola en la suite del Alfonso XIII.