El mito de Sabino Arana

Fede Durán | 15 de diciembre de 2013 a las 12:43

Nadie mejor que Jon Juaristi (Bilbao, 1951) para definir a Jon Juaristi: “Mi evolución es similar a la de otros muchos de mi generación. Gente que fue nacionalista por tradición familiar, que estuvo en ETA en los años 60, en los 70 en la extrema izquierda, en los 80 fue socialdemócrata y finalmente derivó a un liberalismo convencional. Soy conservador pero no de una derecha extrema, y no volveré a militar en ningún otro partido político”. El Bucle Melancólico (1998) fue su obra maestra: una puerta abierta a las entrañas del nacionalismo.
-Historia Mínima del País Vasco (Turner, 2013), su último libro, tiene un objetivo primordial: desmontar los mitos del nacionalismo.  
-Los mitos del nacionalismo son relativamente recientes. Ha habido toda una fase anterior de producción que viene de finales de la Edad Media, que es cuando se inventa la identidad vasca. A partir del siglo XVI se empieza a hablar de una comunidad que en teoría pertenece a España pero que a la vez está segregada. Se crea ese mito de los vascos como los más auténticos españoles, los primeros pobladores de España, los únicos descendientes no mezclados. Don Julio Caro Baroja hablaba de una especie de racismo igualitarista. El mito fundamental es que los vascos son el ingrediente esencial de la España primitiva.
-¿Y los mitos secundarios?
-Está el mito de que en el País Vasco nunca entraron los romanos, los vascos como pueblo conservado en su pureza prístina. Que fueron los primeros cristianos entre los españoles, pero no porque nadie los hubiese evangelizado sino porque descubrieron espontáneamente el cristianismo. Toda una serie de mitos que se articulan en torno a la idea de que los vascos serían los más españoles por ser los primeros españoles. El nacionalismo vasco cuando aparece cuenta exactamente lo contrario: que los vascos no tienen ni han tenido nunca nada que ver con España. Se pasa de un extremo al opuesto. Todavía hoy las dos visiones míticas permanecen.
-Afirma que el País Vasco ejerció muchos años de vagina de España.
-La frase no es mía sino de Jornades, que era un obispo ostrogodo que escribió en su momento una crónica de los godos y que hablaba de Escandinavia como una gran vagina de la que habían surgido todos los pueblos germánicos. Lo característico de la historia vasca, en el antiguo régimen por lo menos, es que se trata de un país que bombea hacia fuera a la mayoría de su población, porque es muy pequeño, pobre de recursos y además tiene un sistema de transmisión de la propiedad troncal, la propiedad indivisa: todos los que no sean los mayorazgos tienen que irse. Y eso se acaba plasmando en que no hay español o hispanoamericano que no tenga uno o varios apellidos vascos y antepasados vascos a porrillo. Los nacidos en el País Vasco murieron fuera del País Vasco a lo largo de bastantes siglos.
-En América tuvieron un papel capital.
-Contribuyeron a la construcción del Imperio como conquistadores y como misioneros, virreyes, obispos… el primer obispo de Nueva España es Juan de Zumárraga; el fundador de Buenos Aires, Juan de Garay. Los navegantes y exploradores están llenos de nombres vascos: Elcano, Legazpi, Urdaneta. Francisco de Vitoria era jurista de las Indias. Los vascos emigraban hacia Castilla y las Indias como hidalgos y  limpios de sangre, por tanto tenían un acceso bastante más fácil a los puestos burocráticos.
-Sabino Arana es un enigma: pasó por dos estadios ideológicos opuestos.
-Era hijo de un carlista bastante importante de Vizcaya, y en 1888 se decantó por los integristas, que eran los carlistas sin Rey, los que apostaban exclusivamente por la parte religiosa del carlismo. España se ha vuelto liberal, la España del carlismo está identificada con el rey, y como el rey es un liberal, Sabino Arana decide que él no es España puesto que no es liberal. Y va a la pequeña patria, a la patria de campanario. No pensaba en una Euskadi independiente sino en una Vizcaya independiente. Su nacionalismo era extremadamente localista. No fue un hombre de grandes luces, sus giros ideológicos y políticos al final de su vida, lo de la creación de una Liga de Vascos Españolistas, es una forma de ajustar cuentas con su propio partido, el PNV, que lo había orillado.
-¿Hubo retroalimentación con Cataluña?
-Son dos procesos totalmente diferentes que coinciden en el tiempo y tienen en común que son un producto de la crisis del Estado liberal. El origen es muy diverso: en el nacionalismo vasco es el carlismo y en el catalán el federalismo. Almirall era un federalista y un señor de izquierdas mientras que Sabino Arana era un integrista. Y no hubo una simpatía mutua. A Sabino no le caían bien los nacionalistas catalanes porque decía que eran parte integrante de España. España era un todo que estaba en contra del País Vasco, y sólo admitía dos entidades políticas, España y lo que él llamaba Vizcaya y por extensión las provincias vascas. Para él la pretensión de independencia catalana era absurda porque los consideraba tan españoles como los que más.
-Los maketos.
-Él llamaba Maketania a España. Maketania viene de maketo, que al parecer es un término que empezó a utilizarse en las montañas de Santander. En Bilbao se utilizaba para referirse a los forasteros.
-¿Cuándo empieza a existir el País Vasco con las hechuras de ahora?
-Es un término del siglo XIX. De las Vascongadas comienza a hablarse en el XVIII, pero eran tres provincias diferentes; hasta la reforma de Javier de Burgos en 1834 no forman una región. Se las conocía como las provincias exentas porque eran las que no pagaban impuestos y porque estaban aforadas.
-¿Cuál es el origen de esos privilegios?
-Eran privilegios medievales perfectamente equiparables a los que existían en cualquier otra parte de España. Pero en el País Vasco se conservan mientras que en el resto del país fueron desapareciendo.

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