Crónicas de un escéptico » Archivo » Sacudan al gigante dormido

Sacudan al gigante dormido

Fede Durán | 25 de febrero de 2014 a las 10:50

Sev.

Frente a Arenas o a Zoido, Juan Manuel Moreno, aún secretario de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad, único aspirante al liderazgo del PP-A, parece un tipo simplemente corriente, y como tal se desempeña: ni eleva la voz, ni gesticula como un histrión, ni tampoco lanza mensajes estrafalarios. En Andalucía no hay fórmula de desgaste que no pase por rescatar imágenes talladas en el consenso colectivo. La del “gigante dormido” es sin duda la más potente y obvia. Moreno quiere ser el despertador del millón de decibelios.

“25.000 jóvenes andaluces han tenido que emigrar”. El paro juvenil roza el 67%, “una tasa más propia de países del Magreb”. “Faltan inversiones públicas en materia educativa”. “La carga fiscal es asfixiante”. “Habéis nacido en democracia y sólo conocéis un gobierno en la Junta”. “El hartazgo de la sociedad es absoluto”. Todas las frases del candidato (menos mal que en el PP no han mentado las primarias) iban dirigidas a los chavales de Nuevas Generaciones que ayer abarrotaban la sala habilitada en Fibes para la puesta de largo. Las vans comen terreno a los mocasines y las camisas de cuadros a las lisas, el maquillaje conquista menos mejillas que antes y el smartphone se impone como modus vivendi. Los cachorros del PP se parecen cada día más a las Juventudes Socialistas. Es un síntoma.

Recordarán que la sevillana Susana Díaz oficializó sus intenciones presidenciales en Antequera, Málaga, allá por el verano de 2013. Moreno, malagueño nacido en Barcelona, eligió Sevilla, quizás para compensar esa modesta batalla de gestos, se rodeó de adolescentes en horario académico y colocó a su izquierda al presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que en teoría simboliza en el PP la templanza antiguamente adjudicada a su tocayo Ruiz-Gallardón.

Moreno se presentó casi con lo puesto. No traía un discurso elaborado sino algunos pensamientos básicos, tal vez, de nuevo, en la línea del Susanismo: palabras de esperanza y redención, autopistas hacia esa Andalucía ausente del éxito y la pulcritud, aunque, claro, todo leído desde una óptica opuesta. “No toleramos lecciones de andalucismo. Querer, sentir, amar Andalucía es evitar esa tasa de desempleo juvenil, evitar el colapso sanitario, trabajar desde la transparencia y la honestidad”, compendió. Aquí se adivina un primer pulso interesante. La intransigencia con la corrupción cantada en hora punta por Díaz se sostiene peor vistos los antecedentes de la Administración que ahora gestiona. A Moreno nunca le ha salpicado polución alguna. Ni la Gürtel ni la Bárcenas.

Lo de ayer fue una especie de vídeo beta. Una prueba de sonido. Una charla entre amigos. Acaba de aterrizar y se nota. Susana Díaz es una rival temible, y la única cadena de desmontaje fiable supone una conjunción casi imposible de factores: el dominio absoluto de los números de la Junta, de la economía andaluza, de las carencias del empresariado y los trabajadores; el manejo cuidadoso y eficaz de los escándalos que salpican el umbral de San Telmo; la habilidad para recitar una tierra posible y renovada, alejada de caricaturas utópicas y fanfarronadas electorales. El PP-A ha desperdiciado con Zoido la inercia ascendente que le dejó Arenas. Parte prácticamente de cero, por debajo en las encuestas, sin un figurón que eclipse el incesante efecto Díaz, pero dispone en esencia del mejor material histórico para plantear una alternativa a la sopa boba de ayer y hoy.

Los comentarios están cerrados.