Crónicas de un escéptico » Archivo » El efecto Susana visto desde Madrid

El efecto Susana visto desde Madrid

Fede Durán | 29 de abril de 2014 a las 18:10

Encuentro más o menos oficial con un veterano corresponsal político de las cosas de Madrid. Intercambio desigual de informaciones: él pregunta por Andalucía, yo por asuntos de Estado. Después del flujo informativo, cada uno opina sobre el negociado del otro. Traslademos al lector lo que este centurión de olfato y cicatrices, enormes fuentes y vieja escuela piensa del virreinato andalusí, no sin antes introducir una reflexión gremial compartida:

Quedan buenos periodistas, pero los nuevos se enfrentan a empalizadas escurridizas. Una es la superficialidad de la inmediatez, con poco espacio para la reflexión y las cañas de pescar de largo alcance. Otra es el oficinismo, es decir, la tendencia más o menos acusada a permanecer en la redacción en lugar de en el campo de batalla. Y la tercera es la censura, fenómeno al alza en Andalucía pero madre también de extraños movimientos en las cúpulas de El País, El Mundo y La Vanguardia, por citar a tres epígonos del buen periodismo.

Y ahora la principal impresión de mi colega, a contracorriente, que es como mejor se nada en este oficio: “Susana Díaz pasará. Es flor de un día porque no tiene substancia. Le concedo cierta habilidad para la trastienda política, pero ni luce efecto expansivo ni ha podido ganar el primer pulso serio a sus socios de Gobierno (Izquierda Unida)”. Esos ojos de sabueso alargan la frase: “Me da la sensación de que las cúpulas andaluzas [habría que indagar a quiénes se refiere el interlocutor] se han plegado demasiado rápido a Díaz. Eso significa dos cosas: que el bandazo será inevitable cuando ella no esté, con el castigo a la credibilidad que supondrá ese movimiento atropellado, y que en Andalucía hay poca sociedad civil. La Junta tutela y dispone demasiado, y eso me retrotrae a un pasado mucho más feo”.

Me gustaría creer que el zorro tiene razón. Pero me temo que subestima las habilidades rasputínicas de Susana y la colosal orfandad del socialismo español, dispuesto a encomendar su salvación al marketing en vez de al talento y al poso.

Etiquetas: ,

Los comentarios están cerrados.