Molinos de viento, Artur

Fede Durán | 15 de octubre de 2014 a las 13:48

EL futuro ya es el presente y reafirma el pasado: Artur Mas ha sido fiel a la fullera tradición de CiU. No habrá consulta en versión original sino un remiendo y una salida adicional si la alternativa a la alternativa también falla. El remiendo es casi más tramposo que la doble pregunta del inciertísimo 9-N porque supone tirar del aparato nacionalista (del aparato institucional de la Generalitat, de sus edificios y, otra vez, de su propaganda) para facilitar al votante catalán unos colegios pseudoelectorales en los que pseudopronunciarse. CiU ha procurado canalizar lo que denomina pulsión democrática del pueblo a través de un circuito cerrado y constitucionalmente vetado al que sólo accederán los partidarios del derecho a la autodeterminación. Quienes asumen de partida que todo es una farsa no bajarán al barro del truco. Eso ya castraría cualquier atisbo de legitimidad. Si es que se vota.

La alternativa a la alternativa son unas elecciones plebiscitarias. Lo de plebiscitarias es un brindis al sol porque la legislación española no confiere a las urnas semejante efecto. Artur Mas pretende componer una lista unitaria junto a Esquerra donde la independencia sea el único verdadero orden del día. En los subterráneos de esa oferta huele nuevamente a veneno: la lista la encabezaría, cómo no, el propio Mas, un dirigente amortizadísimo que se dejó 12 escaños en las anteriores autonómicas y que perderá algunos más en las siguientes. Reglamentariamente, tal movimiento no impediría después configurar distintos grupos en elParlament.

La generosidad de ERC sobrepasa ya cualquier cálculo razonable. Oriol Junqueras quiere la independencia como los niños sueñan con su primera bici. Está dispuesto a darlo todo. Al revés que ICV y la CUP, los pequeños aliados que ya se han bajado del ruc (burro), su paciencia es infinita y su fe en la viabilidad de la secesión auténtica. Que Mas sea un trilero le importa menos que el escenario donde actuaría si el bloque CiU-ERC gana las elecciones. Entonces, Junqueras declararía unilateralmente el divorcio del todo hispano. Pero para lograrlo ha de medir con una precisión que aún no ha exhibido el paso previo, o sea, la arquitectura de la lista única, en la que habría de quedar fielmente reflejado el reparto de pesos (listas cremallera, por ejemplo: un convergente, un republicano, y así sucesivamente). Es su única garantía para eludir otro regate de Houdini-Mas.

En cualquier caso, la actitud de Mas y en menor medida la del mismo Junqueras son censurables. El primero micciona sobre el orden establecido con los aires de Fouché que no tiene, chuleando al Gobierno y explotando con descaro el recurso apolillado del pérfido enemigo mesetario. ¿Dónde está el programa de CiU, dónde sus políticas sociales o sus novedosos giros de tuerca para devolver la esperanza al maltrecho ciudadano medio? Junqueras en el fondo es fiel a su propia familia política. Macià y Companys, ya saben, intentonas que acabaron en nada gracias a los diversos modos de persuasión con los que contaba un Estado mucho más débil que el actual. Rajoy El Pasmado, la Momia Rajoy o Mariano a secas sigue donde estaba (en el butacón) porque el actor realmente temeroso no es Madrid sino Bruselas. Son molinos de viento, Artur.

  • zalillo

    Ayer paseando por las calles de Barcelona, ¡todavía no se preveen altercados!Entramos en un establecimiento tipo Super, donde me asombré con solo mirar en la sección de la fruta, don había carteles diciendo “PRODUCTOS DE ESPAÑA” y al lado otros carteles, éstos arropados por muchas banderitas catalanas, que decian “PRODUCTOS DE CATALUÑA” Sres. toda esta propaganda me parece tan ridícula y nada integradora, que lo único que promuebe es odio. Ah… también facilitar, que el que no quiera comprar productos catalanes, le sea más facil identificar de donde es el producto.