Archivos para el tag ‘Aguirre’

¿El fin del Estado autonómico?

Fede Durán | 10 de abril de 2012 a las 18:06

Primer dato. El Gobierno anuncia que las cuentas de la Junta están maquilladas, marcando de esta forma la frente de la presa con un puntero láser.

Segundo dato. El Gobierno advierte que intervendrá a aquellas comunidades autónomas que incumplan las obligaciones de estabilidad presupuestaria incluidas en la última reforma constitucional. La meta del 1,5% de déficit a cierre de 2012 está muy lejos para algunos, sobre todo para aquellos con ejecutivos de diferente color político.

Tercer dato. Esperanza Aguirre pide a Mariano Rajoy en La Moncloa que vacíe el Estado de las Autonomías. Se devolverían a la Administración central educación y sanidad, las dos grandes competencias transferidas antaño por el PP, se asignarían más responsabilidades a los ayuntamientos y se cerraría algún Parlamento regional. Suscribo sin que sirva de precedente una de las frases de Aguirre: “El Estado Autonómico se creó para integrar a catalanes y vascos, y ese objetivo no se ha alcanzado”.

Cuarto dato. Rajoy sale del Senado por la puerta trasera para evitar las preguntas de los periodistas.

Corolario: ¿Adivinan en qué tierra comenzarán las hostilidades?

Juego de espías

Fede Durán | 2 de febrero de 2009 a las 13:06

La trama de espionaje destapada por El País da muchísimo juego: vende periódicos en tiempos de escasez, eclipsa a la competencia y mantiene al lector distraído con asuntos ajenos a la crisis. Más allá de las sospechas inherentes a todo Watergate (¿por qué las fuentes son cada día más difusas?), me gustaría resaltar lo obvio: en el fondo, la maniobra no es informativa sino política. Rajoy no levanta cabeza en los sondeos y eso le interesa al Gobierno, es decir, al PSOE, o sea, al vecindario ideológico. Le interesa porque asegura otra victoria. ¿Y qué mejor forma de consolidar la expectativa triunfal que eliminando a los rivales del debilitado líder popular? Acusar de espionaje a los íntimos de Aguirre significa señalarla también a ella. La caja de los truenos funciona ahora a todo trapo. Y el desgaste de este enfrentamiento cíclico llega en el momento perfecto: elecciones vascas y gallegas. Zapatero quiere un rival incapaz y Rajoy lo es no por estólido sino por gris y desubicado.

No me resisto a sacarle punta a la cosa literaria: Chandler, Greene o Simenon habrían firmado encantados este guión protagonizado por Granados, González, Prada y Cobo. Definitivamente, Madrid se parece cada día más a NYC. Pronto, algún productor avispado y sin ideas venderá a las televisiones la versión española de Los Soprano. En vez de tipos gordos, otros estilizados por horas de pádel con pulserillas de tela donde Tony luce sus pulserones macizos. Gomina en lugar de rizos sicilianos. Y una mala leche más sofisticada y bien bañada en la legitimidad de las instituciones, como cuando El Padrino acude al Vaticano para que avale su ingreso en el reino de los negocios honestos.

El Guateque

Fede Durán | 22 de mayo de 2008 a las 16:43

Hoy me van a disculpar. Probablemente les aburra con el tema de moda, que no es el polo lacoste del etarra López Peña sino la crisis del PP. Intentaré ponerme serio en algunos pasajes del análisis.

Veamos cómo está la cosa. De un lado tenemos a Rajoy, asesorado por Lassalle, secundado por González Pons y Moragas, adulado por Gallardón, protegido por Camps, Arenas, Sirera y Valcárcel. De otro sólo nos llega la silueta desdibujada de una nebulosa que englobaría a Aguirre, San Gil, Arístegui, Mayor Oreja, Zaplana, Acebes y Aznar. En el limbo, por ahora, permanecen Juan Costa y Manuel Pizarro, aunque es cuestión de tiempo que se decanten por el adiós o, más emocionante aún, la patada al jefe y el refuerzo de la facción enemiga.

¿Qué intenta Mariano? Aparentemente, desbrozar el jardín para colocar semillas nuevas que entusiasmen al espectador cuando germinen. El viejo reclamo de la renovación. Parte Lassalle del supuesto de que la línea dura que representaba el tándem Acebes-Zaplana ha cerrado demasiadas puertas al PP. Y, como las mayorías absolutas son excepcionales, como toca a menudo entenderse con otros, lo lógico es flexibilizarse. Yo tenía entendido que Rajoy, como cualquier otro político que se considere íntegro, defendía unos principios. Aquí sí es bueno el inmovilismo. Uno no pasa así como así del racismo a la universalidad, o del Barça al Madrid, o de la sensibilidad a la pena de muerte (vale, hay excepciones: muchos cambiaron el franquismo por la democracia y ahí siguen). Si antes no podía ni ver a los nacionalistas, ¿por qué ahora sí? ¿O es sólo que ya no descarta hablar con ellos por salvar las formas aunque sus conclusiones sean las mismas? La dulcificación que pretende sería más verosímil si la gestionara otra persona. Él ha defendido postulados opuestos a los que propondrá en el congreso de junio. O tal vez es que vuelve a tener problemas de comunicación.

¿Qué intenta la nebulosa? Desde luego, debilitar al rival. Si el buitre vuela en círculos hasta que el moribundo se rinde y yace; el núcleo duro y presuntamente agraviado aguarda paciente que Rajoy boquee, estalle y colapse sus circuitos neuronales. El problema es que nadie agarra el estandarte para colocarse al frente. No hay una alternativa visible. Aguirre no quiere jugársela tan pronto (los últimos acontecimientos sin duda han logrado variar su percepción pesimista: ya no es tan difícil disputarle el mando a Rajoy). Zaplana ha cambiado las ideas por los millones. Acebes está deprimido (pese a la plataforma Save Acebes, promovida por los cachondos de Polònia, el gran programa de humor político de TV3). Aznar no volverá (por favor). Mayor está en Bruselas (más por favores). Y me siento absolutamente incapaz de imaginar sorpresas tipo Ana Botella sin añadir al natural sobresalto la tentación del exilio.

Unos y otros se han olvidado de que existe el Gobierno y, por extensión, el PSOE, de forma que en esta lucha es justo la familia socialista la que emerge con poderío. Por suerte para la democracia y por desgracia para Zapatero, la memoria es breve en política y cuatro son muchos años de legislatura, suficientes para que quienquiera que asuma finalmente las riendas populares enmiede el embrollo y plante cara con alguna posibilidad de victoria.

Y, al estilo Arcadi Espada, ahí va mi coda: Señores del PP, barones y marquesas, empleados y filósofos, afiliados y donantes, reciban mi más sincera felicitación. Siempre he reprochado al partido su funcionamiento autoritario y monótono. Esta catarsis desmonta la crítica. Admito mi error y pido disculpas. Asistir al espectáculo que nos brindan cada día evoca el placer de disfrutar de películas míticas como El Guateque. Con Peter Sellers en pantalla, igual que con Mariano y Esperanza, uno comprende las bondades terapéuticas del caos.

Etiquetas: , ,

No es tan trepa como parece

Fede Durán | 20 de mayo de 2008 a las 20:18

Lo he comentado en el periódico, pero el asunto me entusiasma tanto que profundizaré vía blog. Resulta que Gallardón va a salirse con la suya, al menos en parte. Nada es total en la vida salvo la muerte, que no es sinónimo sino antónimo aunque ambos acontecimientos estén fuertemente engarzados. El hombre tendrá un trocito de la tarta de Rajoy, que se supone será el jefe al menos hasta 2011, cuando el auténtico congreso del PP (el de ahora es una pamplina) coloque sobre el tablero la relación de fuerzas y aspirantes.

A mucha gente de izquierdas le gusta ver al alcalde arriba. Les cae bien porque le consideran moderado, o como mínimo simpático, o inteligente, o preparado para administrar lo que casi nadie sabe. En verdad, ninguna de sus medidas indica que esté abonado al progresismo, pero ésta no es una reflexión nueva sino un dato sencillamente silenciado entre quienes le consideran un amigo en tierra enemiga.

A mucha gente de derechas el personaje se les atraganta porque le consideran moderado, o como mínimo simpático, o inteligente, o preparado para administrar lo que casi nadie sabe. No, no se trata de frases repetidas sino aplicables a distintos sujetos. Es lógico. Sus virtudes son también sus defectos y el consumidor escoge en función de sus apetencias.

¿Qué deberíamos esperar de un Gallardón secretario general, por ejemplo? Desde luego, más diálogo del que ofrecía Acebes. También más cultura. En sus comparecencias, colará referencias a Albéniz. Y los más espabilados proyectaran en sus mentes, gracias a esa subliminal inteligencia, la imagen inefable de Cecilia Ciganer, pariente lejana e icono de los detractores de Sarkozy. Nos ofrecerá emociones fuertes en forma de intriga. Sus demonios habitarán dentro, en Génova, en su propia casa. Aguirre se transmutará en alguien menos sospechoso de conspirar y lanzará una candidatura alternativa. El PSOE y todos los apátridas de la política disfrutarán muchísimo con las evoluciones del drama.

A mí Gallardón no me cae mal. No porque me convenza su piel de cordero sino porque jamás ha ocultado sus ambiciones. No es por ello más trepa: es más sincero que la interminable tropa de aspirantes adictos al disimulo y las dobleces.