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Izquierda Hundida

Fede Durán | 17 de noviembre de 2008 a las 17:50

Izquierda Unida ni siquiera contaba ya con el beneficio de la duda. No es que se trate de una tierra abonada al escepticismo, es que está yerma de sentimientos y reacciones. Se ha convertido en un producto marginal dentro de lo subsidiario, y eso apena (miren por dónde, un sentimiento, quizás el último y definitivo) a quienes recelamos del bipartidismo. La IX Asamblea era algo así como la oportunidad final, el milagro antes del estertor. Llamazares se piraba y había que buscar otro tentetieso. Están los de siempre, esos tipos del PCE que aún enarbolan con orgullo la bandera de un concepto (comunismo) que a quien ha leído historia le da tanto miedo como otros (nazismo, fascismo italiano o español). Están los herederos de Gaspi, representados por la decente pero insuficiente (por amortizada dentro de su minúsculo papel en la política) Inés Sabanés. Están esos chicos alternativos, aunque en verdad simplemente escindidos del llamazarismo, de Josep Joan Nuet, casi tan desconocido como Eberhard Grosske, gran esperanza blanca hasta que la sensatez que IU administra con usura se preguntó en voz alta lo que tantos lectores concluyen ahora (“¿pero quién es ese tío?”). Debían ponerse de acuerdo, que es casi tanto como pedirle a uno del PNV que se entienda con otro del PP. Al final, solución suicida: postergar el desencuentro, como si el tiempo curase la ceguera.

Como las marcas-liderazgo se construyen con personas, como la salvadora Rosa Aguilar se niega a abandonar su cómoda alcaldía algodonera, como de carisma/impacto mediático andan escasitos los aspirantes, es mejor anticiparse al drama y gastarse ya la extra en una caja de pino. Piénsenlo: Será baratito; poca madera necesita un cuerpo menguado y menguante.

Admito que el morbo disfrazado de curiosidad me condujo a echar también un vistazo a la línea política del muerto. Dicen que igual cambian de siglas. Dicen que no se pelearán más y lo demuestran peleando. Dicen que esta vez el objetivo es llegar a todos “desde la sensibilidad comunista (yo antepondría un in al palabro) hasta la socialdemocracia de izquierdas pasando por el republicanismo, el ecologismo, el feminismo y el pacifismo”. Muchos ismos, desde luego, que confirman una vocación de cajón de sastre automáticamente anulada en cada convocatoria electoral por las fauces del voto útil. Dicen que absorberán a las “izquierda anticapitalista y alternativa”, esa que casi no existe porque incluso los comunistas son ya capitalistas, y bien cómodos que están.

Un consejo a estas alturas es idiota y utópico, pero lo lanzo igualmente. La única salida digna, la única reformulación eficiente ha sido la de ICV-EUiA en Cataluña. La prueba es que obtienen buenos resultados pese al descalabro de la coalición a escala nacional. Saura, Herrera, Guillot o Camats han logrado abrillantar un recetario que se pudría enlazándolo con conceptos que nadie más vende en el país: ecologismo, pacifismo y una suerte de abanico ideológico suficientemente ancho como para acoger sensibilidades que basculan entre el nacionalismo moderado de izquierdas y el progresismo sin fronteras de toda la vida.

PD: Obvio a Madrazo porque el suyo no es un menú digno de las siglas en las que (aún) se encuadra.

PD2: Gracias por el título, Rober.

Ellos también son actores (parecidos razonables)

Fede Durán | 6 de marzo de 2008 a las 19:14

Es evidente. La política requiere ciertas dosis de falsedad. Esos besos en la jeta del niño rubio. Las manos estrechadas con efusividad. Abrazos, canciones, poemas, todo en el momento exacto, cuando la cámara vigila y dispara. Y qué bien salen los tíos. Sonrientes, satisfechos, sobradetes. El paralelismo con el cine y los actores es evidente. Menos mal que el celuloide no engaña: uno compra ficción cuando paga la entrada. Los líderes mundiales, y también los ibéricos, juegan a otra cosa. Pero la cantinela es tan vieja que no merece la pena analizarla. Mejor buscar semblanzas.

1. Zapatero, alias ZP, alias Z. Sus cejas, como las del lehendakari, son calcadas a las del capitán Spock. La boca del Jocker interpretado por Jack Nicholson en Batman también cuela. Para los ojos seremos buenos: ahí está Paul Newman. Y ese cabello en declive bien podría calzarlo el jovencito Bruce Willis de Luz de Luna.

2. Rajoy, alias R, alias el padre de La Niña. Aunque la barba da mucho juego (el abuelo de Heidi casaría con su obesión por la chiquilla imaginaria), aquí se impone el conjunto. Don Mariano es clavadito (nariz, boca, perfil) a un fraggle rock. Sin peluca estridente, entiéndanme.

3. Llamazares, alias Gaspi, alias El Hombre Virtual. El tío es sosete, pero a alguien debe parecerse, ¿no? Déjenme pensar. Tic tac, tic tac. Lo siento, me encomiendo al anónimo samaritano que se aventure por estos derroteros.

4. Cajón de sastre para el resto: Ibarretxe, ya mencionado, es Spock, quizás incluso más feo y agrio; Carod pasa perfectamente por un Hércules Poirot más calvo y gordo; Duran i Lleida se acopla lejanamente a John Malkovich o Ed Harris; Rosa Díez a Helen Mirren (que no se ofenda ninguna de las dos si su contraparte no está a la altura) y Albert Rivera, con esa cara de niño bueno, pues tal vez a un hobbit de pelo corto.

Se admiten sugerencias.