Archivos para el tag ‘Nacionalismo’

¿En serio?

Fede Durán | 28 de junio de 2011 a las 21:44

Sensaciones tras la victoria de San Sebastián como capital cultural:

1. La desinformación europea sobre la violencia en el País Vasco es alarmante.

2. Las explicaciones del presidente del jurado, Manfred Gaulhofer, hilarantes.

3. El mensaje quizás involuntaria y temerariamente trasladado, brutal: con violencia (más o menos explícita) es más fácil conseguir según qué cosas.

4. Córdoba merecía un premio a su belleza, voluntad de mejora e ilusión. El flujo económico tampoco habría venido mal a una ciudad notablemente más pobre que SS.

5. Andalucía pesa cero en España. Y España cero en Europa. Este país es un chiste cada día menos gracioso.

6. Necesitamos un lobby andaluz con políticos más formados y reivindicativos y jóvenes empresarios innovadores que roben parte del protagonismo a los habituales del cóctel selectivo. Necesitamos que quienes hoy mandan en esta tierra nos dejen pasar.

7. Necesitamos acabar con nuestros complejos. Nuestro capital humano es bueno. Nadie mea más dulce que nosotros en el resto del país.

8. Con adecuadas dosis de autocrítica allá donde quepan (y caben en cantidades industriales), Andalucía debe exigir el cese inmediato del cultivo al estúpido y eterno prejuicio que nos describe como bromistas, flojos, salerosos, ocurrentes y generalmente descerebrados perpretado desde los medios de comunicación nacionales. ¿Por qué la TV siempre busca el mismo perfil cuando quiere imágenes del sur y de sus gentes? ¿Acaso la dicción o las ideas estropean su reportaje?

9. Estoy por proponer un rapto del discurso nacionalista que tantas veces he repudiado. Ya lo decía Montilla: existe riesgo de desafección.

10. Posible hashtag en twitter: #estaisdecoña

The Economist: el dedo en la llaga

Fede Durán | 13 de noviembre de 2008 a las 20:57

The Economist, extracto 1 (me he permitido traducirlo sin la pulcritud de un profesional ni la riqueza de Shakespeare… espero que sepan disculparme y acepten el apaño): En Cataluña, la política oficial de la Generalitat, tanto con los nacionalistas (algunos de los cuales son verdaderamente localistas) como con los socialistas es el bilingüismo. En la práctica, esto significa que toda la educación primaria y secundaria se imparte en catalán mientras el español recibe un trato de lengua extranjera. El catalán también es el idioma del Gobierno autonómico. Un español que no hable catalán contará con casi nulas posibilidades de impartir clases en la Universidad de Barcelona. Una obra o película en español no recibirán ayudas públicas.

The Economist, extracto 2: El Estado de las Autonomías […] ha supuesto un coste político. En primer lugar, ha fomentado el renacimiento de un viejo fenómeno político en España, el del cacique o jefe político local […]. El señor Pujol presidió Cataluña 23 años; Manuel Fraga, ex ministro de Franco que fundó al partido precursor del PP, mandó en Galicia durante 15; y Manuel Chaves, un socialista que lidera el Gobierno andaluz desde 1990, reina más que gobierna.

The Economist, extracto 3: Estos príncipes contemporáneos disponen de sus propias cortes. “Cada Gobierno regional quiere sus propias universidades, sus museos de arte moderno, sus centros científicos”, afirma Josep Ramoneda, que preside el CCCB. “En Estados Unidos sólo hay un Hollywood. Aquí quieren 17″. En Andalucía, la Junta es de lejos el principal creador de empleo y el gran suministrador de publicidad para la prensa. Cada Ejecutivo autonómico tiene su propia televisión. Zapatero celebra conferencias de presidentes con sus homólogos regionales. La última atrajo a 600 periodistas. “Parecía la Asamblea General de la ONU, con seis o siete camiones-satélite en los alrededores”, subraya Enric Juliana.

The Economist, extracto 4: Muñoz Molina, ex responsable del Instituto Cervantes en Nueva York, recuerda que los presidentes regionales irrumpían en la ciudad con vastísimos séquitos. La mayoría de estos viajes estaban deficientemente organizados y apenas servían para algo aparte de para constar en sus propios medios regionales.

The Economist, extracto 5: Esta panoplia descentralizadora no ha aplacado a los dirigentes catalanes, vascos y gallegos. Básicamente, porque nunca quisieron el café para todos: lo querían sólo para ellos como un reconocimiento de sus hechos diferenciales.

¿Es falsa algunas de las reflexiones seleccionadas? ¿No resulta más grotesco -y objetivo- el retrato esbozado desde fuera que los laberintos retóricos e ideológicos construidos desde dentro del país?

¿Cuándo se cierra España?

Fede Durán | 27 de mayo de 2008 a las 11:48

Nadie lo sabe. O quizás sí. España, es decir, el modelo de Estado, no se cerrará nunca. Los nacionalistas jamás lo consentirán. ¿Qué sentido tendría que existieran ellos si los contornos del mapa ya no se pueden tocar? Este país no tiene forma de piel de toro sino de bucle y pierde demasiada energía en la metafísica cuando la realidad contante y sonante de las finanzas nos atosiga por todos los flancos. En este contexto, es casi milagroso que el País Vasco no se hunda pese a ETA y experimentos psicopolíticos como el Plan Ibarretxe. ¿De verdad tienen estos tíos tiempo para pensar en el I+D, el cambio climático o las subvenciones para paliar el perverso efecto hipoteca?

Que se lo digan a Jon Juaristi. O a Mira Milosevich, una especie de discípula del iconoclasta del nacionalismo vasco que se atrevió a escribir un libro en castellano pese a ser serbia (Los Tristes y Los Héroes). Estas últimas noches dejo que sus páginas me acunen. Ya amarillentas, con ese agradable olor a viejo de las novelas míticas (el libro lo usurpé de la biblioteca paterna), las cuartillas me aclaran conceptos aparentemente básicos. La balcanización, por ejemplo, que ella define como la creación de Estados dentro de un Estado hasta hacer insostenible el sistema. Es lo que consiguió, muy esmeradamente, Tito. Yugoslavia es una ficción de corta duración (1918-1941 y de 1943 a la debacle que comenzó con Eslovenia en 1991) cuyo cordón umbilical fue el comunismo, no el patriotismo. Recuerden que Aznar utilizó ese término para referirse a España. Da miedo pensarlo, aunque la comparación sea demasiado inexacta. España es un país viejo. Aunque los siglos no le sirvan para librarse del problema.

Vale, no divago más, regreso al principio, al cogollo, al corazón del asunto. ¿Cuándo se cierra España? Como Santiago ya no está para estos trotes, habrá que recurrir, una vez más, a la política ficción. Se me ocurren varias opciones:

1. España se cierra cuando regrese a los orígenes. Dice la Misolsevich que los serbios son lo más parecido de la ex Yugoslavia a Castilla. Pues ya está.

2. Los nacionalismos se disuelven por propia voluntad al haber exprimido, con la actualización de los estatutos, su capacidad de autogobierno (dentro del marco constitucional, se entiende).

3. España se convierte en un Estado nominalmente federal sin capital fija ni moneda común ni ejército ni bandera unificadora. Eso sí, se mantienen las ligas de fútbol y baloncesto y se excluye con pavor la idea de las audanas y los aranceles, vaya a ser que alguna empresa pierda parné por aquello de la eliminación del fraternal mercado compartido.

4. Portugal, Francia y Marruecos se reparten España.

El lector puede enriquecer los limitados recursos del autor con alternativas adicionales.

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