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Estúpida España

Fede Durán | 4 de octubre de 2012 a las 20:06

España es probablemente el país más estúpido del mundo. Cuanto más leo a los políticos catalanes, más me acuerdo de Orwell. Entre nacionalistas confesos y asimilados, entre iluminados, acomplejados y matones, han creado una unidad de destino llamada independencia. Me resulta indiferente el fondo, me molestan profundamente las formas. Un lugar donde expresarse en sentido contrario a la clase dirigente, a los medios de comunicación y a una creciente mayoría social implica antipatías, reproches y menosprecios es un lugar enfermo.

Estúpida es España por haber construido un Estado ridículo en el que los presidentes autonómicos acuden a La Moncloa como si fuesen primeros ministros y donde las comunidades exigen relaciones bilaterales con el Gobierno. Estúpida es por la perenne cobardía de PSOE y PP, secuestrados por las matemáticas del Congreso y los venenos de la Transición. Estúpida por la mediocridad de sus cúpulas, por el provincianismo, por la tendencia al enriquecimiento con trampas, al negocio sin fundamento, al amiguismo, la chulería, la superficialidad y la demagogia de personajes como Sánchez-Gordillo, presuntos robin hoods con iPhone.

A mí sólo me salva el tópico cierto: qué bien vivimos, menudo clima, vaya comida, cuánta alegría. Si en realidad pensase en otras menudencias (la educación, el sustrato cultural, el aperturismo mental, la universalidad, el dinamismo), me tiraría de los pelos. Lástima no haber nacido en otro país menos estúpido. Lástima engañarme con la idea de mejorar las cosas con una contribución muy modesta por el amor a la tierra. El poder sedimentó hace tiempo, y siempre muestra las mismas caras. Son caras de coña con bocas torcidas que te dicen: jódete, pringao.

Anoche charlaba con unos amigos que hablaban de otro amigo común. Cometieron el eterno pecado español: criticar sin importar los vínculos o la verdad objetiva de sus dardos. Para criticar en España sólo hace falta la ausencia del protagonista. Otra lacra.

¿Por qué no desguazamos todo? Está claro que ya no nos soportamos. Unos por poco viajados y otros por lo contrario. Que cada cual construya su sueño o su supervivencia y cree un nuevo mundo pequeño donde el enemigo ya estará en casa, muy cerca, rozándote el cogote. La medida nacional del español es en realidad el individuo. Países unipersonales. Da para una tragicomedia.

PD: Si las mierdas callejeras de perro son un termómetro del grado de civilización de una comunidad, Sevilla está en la prehistoria.

Arenas-Griñán: Matrimonio de conveniencia

Fede Durán | 2 de abril de 2012 a las 18:58

Tres son los escenarios posibles tras el 25-M en Andalucía.

  • Escenario nº 1: PSOE (47 escaños) e IU (12) pactan un programa de gobierno con la inclusión o no de la federación de izquierdas en la trama ejecutiva de La Junta y el desempeño de distintas funciones de extracción parlamentaria.
  • Escenario nº 2: los arriba firmantes no firman nada y dejan al PP (50 escaños) gobernar con su frágil minoría en una legislatura de tintes muy previsibles: o acaba con una moción de censura a Arenas o cierra con un adelanto electoral.
  • Escenario nº 3: PP y PSOE hacen de tripas corazón y cierran una alianza a la alemana, entre gigantes, para reconducir los destinos de Andalucía en su peor crisis reciente.

Descartemos del tirón la segunda opción y aceptemos que la primera es indudablemente la más factible. Unos y otros ya negocian el reparto de poderes con un difícil punto de encuentro: al PSOE se le exigen (se las exige la ortodoxia económica y presupuestaria, pero también Madrid, Bruselas y los mercados) acciones minimalistas (austeridad), mientras IU enarbola un programa maximalista donde se mantienen o mejoran los servicios sociales, se amplían las prestaciones a los parados, se exige recuperar el poder adquisitivo del funcionariado y se prevén ayudas a la vivienda como las que el gabinete de Rajoy acaba de descartar en sus Presupuestos Generales provisionales. Es muy probable que haya fricciones, malentendidos y hasta amenazas. Y no es descabellado pensar que el proceso se ralentice o incluso de congele, empujando las circunstancias a contemplar ese escenario número tres que casi cualquier andaluz consideraría a priori de ciencia-ficción. ¿Qué ocurriría si el equipo de Griñán llega a ese extremo?

Ocurriría algo muy improbable en la política española, pero no del todo imposible: una entente PSOE/PP donde el esfuerzo por dejar de lado las rencillas debería ser mutuo y colosal. Es complicado, claro: ¿Qué hacemos entonces con la trama de los ERE? O, mejor aún, ¿Quién gestiona la Consejería de Empleo? ¿Se picarían archivos documentales como en el caso Enron (si es que tales archivos existen y son comprometedores)? ¿Habría micros en los despachos rivales? ¿Infiltrados, traidores? Sólo el mejor Graham Greene sería capaz de firmar esa novela. Si, pese a todo, Griñán y Arenas compartiesen mesa, se tanteasen y negociaran, trasladarían al ciudadano un mensaje tan bello como inusual: que el sentido de la responsabilidad pesa más que las siglas, el ejercicio del poder y los discursos más o menos enemigos. Un Ejecutivo de concentración en la comunidad más poblada de España quizás sirviese de ejemplo para otros compañeros de la política, quizás rompiese moldes, quizás encontrase, con la excusa de las distintas sensibilidades, una fisura en este modelo de recuperación impuesto desde Alemania que nos conduce inexorablemente al suicidio.

No, yo no me creo el escenario nº 3. Aunque si llegase, me alegraría. Sería la primera vez que un par de dirigentes de este país consiguen sorprenderme (en positivo, se entiende) de verdad. Por no hablar de las dosis de emoción inherentes a esa alianza. Novela negra ibérica. Transtorno bipolar. Un portavoz del PP hablando en nombre de los socialistas, o viceversa. Grande.

Valderas no está solo. Tiene a sus filosóficamente afines (Torrijos, Vaquero), gente dispuesta a llevarse bien con Griñán y a gestionar alguna consejería. Pero también convive con sus termitas, con sus tenias (Sánchez Gordillo, Alcaraz), sectores de IU que no le pondrán fácil la butaca y la purpurina. Leo los primeros titulares sobre los contactos entre ambos bandos y proyecto en mi mente los rostros contraídos de la parte socialista, el esfuerzo, el terror, el hastío que les aguarda. Que venga Greene, lo vea y nos escriba una alternativa desde el más allá. Su novela sería un best-seller.

@fede_duran

Reflexiones tras el 25M

Fede Durán | 27 de marzo de 2012 a las 18:02

Empiezo por el PP. Arenas lo tenía todo a favor, más incluso que en 1996, y su pírrica victoria debe empujar al partido a la autocrítica. Si pese a la marea de los ERE y la fractura del PSOE-A no han sido capaces de arrasar, si pese a 30 años de sultanato socialista los muros de esa hegemonía siguen en pie, el problema quizás haya estado en el líder de ese proyecto alternativo de la derecha y, por supuesto, en el equipo gris del que ha decidido rodearse. Ya lo dije antes de la campaña: Arenas no cae bien. Tiene enemigos incluso en sus círculos ideológicos más cercanos. Y adolece de un problema de comunicación, de conexión con el electorado andaluz. Una cosa es que alguien te dé la mano en un acto de campaña y otra bien distinta que comulgue con tus formas, tu discurso y tu modelo de país. El PP, en mi opinión, ha abusado de la guerra de guerrillas, de la agresividad, de las acusaciones indiscriminadas (y por lo tanto a veces temerarias o directamente injustas) vía rueda de prensa. Ha optado por la deconstrucción, por rehuir la fuerza del debate parlamentario, por blandir la espada en vez del programa. Y ha atacado a la Junta no sólo donde tenía razón (los ERE, Mercasevilla, la endogamia, el ejercicio desmedido del poder, el imperio del carnet) sino también donde aquella lo ha hecho más o menos bien (la sanidad pública andaluza es un buen ejemplo, como también lo es, a menos escala, la reutilización racional de San Telmo).

La soberbia ha sido otro error de bulto. Arenas hablaba como presidente de una butaca que ya nunca catará. Su destino está en Madrid, tal vez cuando Rajoy acometa su primera remodelación gubernamental, y lo lógico sería que Antonio Sanz le acompañe como Zarrías acompañó a Chaves. Al PP-A se le presenta un serio marrón a corto/medio plazo. Necesitan un líder sólido, brillante y más próximo al votante de centro (al que definiremos como aquel que elige indistintamente rojo o azul en función de los méritos de unos y otros en la gestión). A ser posible, el candidato a sucesor debería ser ajeno al equipo de Arenas. El PP-A necesita repensarse. Justo lo que muchos creían que necesitaría más bien el PSOE-A.

 

Sigo con Griñán. El hombre ha perdido. Y es la primera vez que ocurre en Andalucía. Lo de la fiesta, la tarta y los abrazos sobraba. La alegría del derrotado al que salvará una coalición siempre debe ser más comedida. Qué curioso que los bloques ideológicos importen cuando interesa pero conduzcan al desprecio sistemático si media una mayoría absoluta. El presidente en funciones tiene ahora la oportunidad de rectificar, de aprender de sus fallos. Ha de trasladar a la gente que la corrupción industrial de anteriores legislaturas no es en absoluto tolerable. Ha de entender que él mismo no es infalible, que no es el mejor, que en su mano está devolverle al partido parte del prestigio sepultado tras tres décadas de soliloquios y más de un exceso, que Andalucía debe enterrar la parida de las modernizaciones y centrarse de veras en mejorar comparativamente, porque el entorno nunca ha dejado de superarnos, porque las diferencias con España siguen siendo las mismas que en 1982. ¿Por qué no busca el verdadero talento, por qué no se fija en personajes independientes que ventilen la gran habitación hedionda de la Junta? De los Ojeda, López y Marín Rite a la plantilla actual se detecta una involución intelectual que asusta y apena.

Luego está Valderas, que tiene cara de consejero aunque Sánchez Gordillo insista en que la federación jamás debería mezclarse con el Ejecutivo autonómico sino pactar políticas que implementen otros con cariño de padre bajo amenaza de dejarles en minoría. No tengo claro que IU haya progresado tanto por sus méritos como por las torpezas en serie del PSOE. El votante de izquierdas que no quería mancharse con una papeleta al socialismo menos prestigioso de la historia ha preferido cerrar los ojos y prestarle su apoyo a Valderas y compañía, evitando así el otro escenario indeseado, que era una victoria del PP y un rodillo azul en esta España de paro y crisis. Veremos cómo combinan estos chicos el obligatorio realismo del gobernante (o del socio del gobernante) con un programa político que mezcla opciones muy respetables (código ético, gravamen a los pisos vacíos, nueva ley electoral) con otras pelín utópicas o apolilladas (III República, legalización del cannabis, banco público de tierras).

UpyD ha decepcionado. Igual que Equo. Por no hablar del PA, cuya desaparición ya sólo parece cuestión de (poco) tiempo. Es una lástima que el Parlamento andaluz recoja, por segunda legislatura consecutiva, tan poca variedad de siglas y colores. UpyD: De la Herrán era un aspirante de escasísimo perfil mediático. Equo: De Manuel es un tipo solvente y de ideas claras, pero debe aprender algunos trucos del oficio político que le hagan parecer menos cándido. PA: Gónzalez es la mejor dirigente que han tenido en lustros, pero la única figura capaz de sostener por sí sola a un partido en España es Rosa Díez.

Mención final para los propios andaluces, entre los que obviamente me incluyo. Me preocupa que la corrupción no haya calado, que se dé una imagen de inmovilismo electoral, que se permita al mismo partido sumar 34 años ininterrumpidos en el poder sin más castigo que el de un gobierno en minoría. Me preocupa, igualmente, que el PP no haya sido capaz en todo este tiempo de crear una alternativa atractiva, de vender una imagen menos rancia y previsible, de ofrecer algo de esperanza. El votante no es estúpido, y ha trasladado un mensaje claro tras el 25M: no nos gusta este PSOE, pero tampoco este PP. Griñán, muy posiblemente, ha minimizado su caída gracias a esas centurias de paniaguados sabiamente adiestrados a lo largo de nuestra breve democracia autonómica, pero también gracias al sanguinolento planteamiento de un Arenas conservador y poco creativo.

Andalucía requiere soluciones que nadie en su arco parlamentario puede ofrecerle. Ése es el verdadero drama. Y se prolongará unos años más, cuando menos. En ese lapso, el reto será que esta sociedad no quede todavía más derruida, que los jóvenes no hagan el petate, que los emprendedores no renieguen o se rindan, que los mantenidos espabilen, que los preparados den un paso al frente y conquisten esa parcela huérfana de talento de nuestra clase política. El 25M era una gran oportunidad de advertir a todos los que mandan. Me temo que nadie se haya sentido aludido. Si es que esa advertencia se ha lanzado.

@fede_duran