Wifi para el post-it

Jesús Ollero | 15 de junio de 2016 a las 6:20

Con audiencias propias de un partido grande de la selección o de la Liga de Campeones, ocurre que el debate lo emitían a la vez tantas cadenas en eso que se ha venido a llamar desde siempre pool (vaya, lo de los anglicismos es vintage), con lo que tampoco es que fuera como para sacar pecho, como ya le recordó Rivera a Rajoy sobre la calidad de los contratos. No es difícil coincidir con el periodista Arsenio Escolar en que el batiburrillo de datos y papeles provoca que en medio minuto los hayamos olvidado, con lo que al final lo que ha trascendido es la más que deficiente ejecución técnica, que la vida sigue igual y un par de curiosidades.

Por ejemplo que Albert Rivera llegara al plató animándose escuchando el himno del Sevilla, el del Arrebato. O que un tipo de la experiencia de Rajoy llenara su atril de post-it a modo de chuletas. Las deficiencias técnicas comenzaron con las observaciones sobre el maquillaje y se recrudecieron con el escenario hasta que la caída de un foco desvió por completo una atención completamente volcada en las redes –“Ha caído algo de las alturas en el plató. Creo que ha sido un contrato fijo”, escribió la periodista Cristina Pardo–, con el espectador casi más pendiente de las ocurrencias que se publicaban de lo que pudiera aportar lo que César Calderón definió con tino como “campeonato de monólogos”.

El debate generó nada menos que 1,8 millones de tuits durante el tiempo que duró la emisión del programa, con picos según el propio Twitter de 13.000 mensajes por minuto. Según los datos de Twitter, Mariano Rajoy lideró las menciones con nada menos que 135.093 menciones, por encima de Pedro Sánchez (113.153), Albert Rivera (75.372) y cerrando con Pablo Iglesias (67.197), siendo el candidato de Ciudadanos el que más seguidores sumó a su cuenta durante la emisión del debate.

Twitter observó también los emoticonos asociados a los candidatos: durante el debate, curiosamente el más utilizado para Rajoy fue la rosa y para Iglesias la naranja. Para Sánchez la risa. Ahí ya no hubo sorpresa.

emoticonos

Mención aparte merece la segmentación que las distintas cadenas hicieron durante el debate, proponiendo cada una un hashtag propio que sumar al genérico #debate13J, que superó el millón de mensajes durante la noche. Algunos ciertamente difíciles, como ese #deb4te13J que algunos asociaron a una clave de wifi, pero en general con la sensación de que los medios, en este caso las teles, han aprendido todavía menos que los políticos sobre cómo concitar la atención de una audiencia tan brutal (diez millones de espectadores y ese 1,8 millones de mensajes en Twitter).

 

Tuits sobre el debate

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