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Un cobarde protegido

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2007 a las 22:02

La justicia militar ha tratado de dulce a un capitán del Ejército Juan Miguel Camarón Aparicio. Este sujeto abusó sexualmente de 28 mujeres aspirantes a soldado, de las que era instructor con el grado de teniente, entre octubre y diciembre de 2003 en la Academia de Logística de Calatayud (Zaragoza). Aunque la pena global suma 17 años, cuatro meses y un día, sólo cumplirá tres años justos, porque el código penal militar establece que el tiempo máximo de cumplimiento no puede exceder del triple de la pena más grave. Resulta muy sospechoso: con un día más, habrían expulsado del Ejército a un acosador múltiple que deshonra su uniforme. Pero este cobarde ha contado con complicidades activas o pasivas para no perder su empleo en las Fuerzas Armadas. O sea, que le vamos a tener que pagar el sueldo de nuestro bolsillo. Me sorprende que un Gobierno tan meapilas en materia feminista no haya puesto más empeño en la condena de semejante comportamiento. No soy precisamente del club de fans de José María Aznar, pero si esto llega a pasar durante su Gobierno le habríamos puesto todos como los trapos. Y las autoridades, desde luego que tienen responsabilidades. A pesar de la gravedad de los hechos, el capitán no fue arrestado, ni se animó a sus víctimas a ejercer la acusación: sólo han comparecido como testigos, aunque algunas de ellas abandonaron su intento de entrar en el Ejército como consecuencia de estos hechos. Esta historia la cogen en Hollywood y hacen una película en la que no dejan títere con cabeza y además las víctimas se llevan unos millones de dólares de indemnización. Pero aquí, la vida real es al revés: el fiscal no se aseguró de conseguir una condena que garantizara su expulsión, y un abogado del Estado defendió al indigno militar para ahorrar al Estado unos miles de euros de multa como responsable civil subsidiario. Digo yo que si era tan bravo, que se hubiese defendido él solito con su poderosa testuz.

  • Blanca F.

    No era ese el ardor guerrero que intentaban imbuir en el ejército. El abuso de poder es despreciable en todos los ámbitos, pero más aún en los que tienen como profesión la defensa; y todavía más con los subordinados cuyo empleo depende del acosador. El Ejército debería cerrar filas, pero en contra de los cobardes, no a su favor

  • Marisa Gallardo

    Esta visto que en el tema sexual la justicia está cegata, yo conozco un caso del que no doy nombres porque la familia del acusado y encarcelado prefiere no mover más el asunto y preservar su integridad física, en el que un juez, en este caso civil, aún viendo las pruebas palpables que acusaban al autor de los hechos, le ofreció por ser menor, el no contestar las preguntas que le inculpaban directamente.
    A la encarcelación del inocente y libertad del culpable contribuyó una mala gestión de la policía. El inocente está en la cárcel desde hace cuatro años y le quedan otros cuatro.El juez le había ofrecido confesarse culpable y estar solo dos años en la cárcel, pero el prefirió confiar en la justicia y en su inocencia.
    Para más inri el interno si quiere tener salida los fines de semana, tiene que acudir a rehabilitación con el psicólogo de la prisión y como él no tiene nada que rehabilitar pues prefiere quedarse para no falsear una historia de inocencia.
    Yo escuchaba de pequeña un serial en la radio que se titulaba “El criminal nunca gana”, entonces espero que algún día tengamos personas y leyes justas y esta persona pueda contar su historia y se le reconozca su inocencia, mientras tanto él y su familia se están viendo muy mal porque estár acusado de un delito sexual ya ha marcado su vida para siempre.
    El verdadero culpable algún día cometerá algún fallo y espero que entonces la ley y la justicia sigan el camino correcto y eviten el que niñas inocentes se vean acosadas por un enfermo mental.

  • martinidemar

    a lo mejor necesitamos mandar para allá al juez Torres, que ha pasado de los privilegios del obispo de Granada. Por cierto, acabo de ver a García Marcos mirar un escaparate de plumas muy caras. Echará de menos firmar licencias. Razones para la esperanza: por allí va una despojada de poder

  • J. A. Montano

    Acabo de ver el anuncio de este blog en Martinidemar. Bienvenido a la blogosfera, Ignacio! Lo de ese militar me recuerda a la película “La hija del general”, con John Travolta, en cuyo doblaje se pasaron un montón. Había una secuencia en que el padre de la chica violada por los soldados describía le hecho así: “La ataron, la desnudaron… y se lo pasaron en grande”. ¡Se lo pasaron en grande, decía el padre, compungido!

  • miguel ramirez

    ES LAMENTABLE LO DE ESTE MILITAR CON LAS ASPIRANTES, NO ENTRO A DEBATIR SI EL CASTIGO ES EL ADECUADO, SOLO QUIERO RESALTAR LA HIPOCRESIA DE NUESTRA SOCIEDAD
    1-EL CUERPO MILITAR SE FORMA NO SOLO CON MEDIOS TECNICOS SINO TAMBIEN MORALES Y ESTOS SON DE EXTREMA DUREZA.
    UN EJERCITO NO ES EL GRUPO DE LA SEÑORITA PEPI PARA PONER GASAS.
    ESTAN FORMADOS POR HOMBRES QUE TIENE QUE SER DUROS PORQUE SU MISION LO RQUIERE.
    2.-EN NUESTRAS PRISIONES TANTO MASCULINAS COMO FEMENINAS SE VIOLAN CONSTANTEMENTE, ¿ALGUIEN DEFIENDE A ESAS VICTIMAS?
    3.-NUESTRO SISTEMA DE VALORES CONSUMISTAS QUE ESTE GOBIERNO TANTO APOYA, NO RESALTA EL SEXO,EL SEXO DESENFRENADO ENTODAS SUS MANIFESTACIONES, HOMOSEXUALIDAD ECT.LA VIDA PRIVADA NO EXISTE,MATRIMONIOS HOMOSEXUALES,
    DONDE ESTAN LOS VALORES CRISTIANOS QUE FORMARON ESTA SOCIEDAD Y QUE SE SATANIZAN COMO ALGO ANTIGUO.
    IREMOS A PEOR.

  • manuel (sevilla) España

    … ¿Y A ESTA RATA QUIEN LA MATA?