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Huelgas, pulgas y vacas flacas

Ignacio Martínez | 9 de junio de 2008 a las 13:24

Camiones

La huelga de transportistas no ha conseguido paralizar el país, pero ha atascado las grandes ciudades. Es el nuevo signo de los tiempos. Vacas flacas y pesimismo. El gasóleo se ha encarecido un 35% en un año. Y los camioneros piden ayuda al Estado. Más bien, la exigen bajo presión, como hacen desde hace una semana los pescadores. El Gobierno, haciendo honor al principio de que sestea frente a una oposición ensimismada en sus peleas internas, no ha reaccionado hasta ayer, que el director general de Transporte por Carretera del Ministerio de Fomento ha prometido una batería de medidas potentes que no ha desvelado. Total, un domingo con colas enormes en las gasolineras, ante el riesgo de que hoy no hubiera combustible.

El presidente del Gobierno sostiene que el pesimismo no crea puestos de trabajo, pero ya nadie es capaz de parar la psicosis de crisis. Aunque hay optimistas que acuden en ayuda de Zapatero, como el prestigioso economista francés Olivier Blanchard. Este catedrático del Massachusetts Institute of Technology (el famoso MIT) y jefe en el Fondo Monetario Internacional ha estado en Barcelona en donde ha dejado varios recados marca de la casa: lo peor ya ha pasado; tenemos problemas, pero también soluciones; seguramente no habrá recesión en España, pero sí una época de bajo crecimiento… A pesar de su papel de optimista histórico, este especialista pone el dedo en la llaga del mal español con tres advertencias. 1. La economía nacional dependía en exceso de la construcción y los precios de la vivienda seguirán bajando. 2. España tiene baja productividad. Y 3. La demanda está bajando y los países de la zona euro no tienen instrumentos monetarios particulares para hacerla subir.

Hemos estado creciendo alegremente por encima de la media europea durante más de una década y nos lo hemos creído. En vez de crecer por aumento de la productividad, subía el PIB a base de aumentar empleo, principalmente en la construcción, un sector con escasa innovación. Y el otro motor de la economía española era el consumo interno, que ha disparado las importaciones y el déficit comercial hasta establecer un auténtico récord mundial, que roza el 10% del producto nacional bruto.

Lo cierto es que el Gobierno tampoco tiene mucho margen de maniobra en el precio del gasóleo. Hay dos gravámenes europeos a los combustibles, un impuesto especial y un IVA. La accisa tiene un mínimo establecido por la UE de 359 euros cada 1.000 litros de gasóleo. España carga 396, por 655 Alemania, 631 Reino Unido, 606 Francia y 564 Italia. Somos los más baratos de los cinco grandes, y hay que tomar nota: a menos impuesto, menos superávit. En cuando al IVA, España tiene el 16%, un solo punto por encima del mínimo. Escaso dividendo para hacer frente a la ola de pesimismo que viene. A perro flaco todo se le vuelven pulgas.

(La foto de Miguel Ángel González muestra la A4 a la salida de Jerez, en dirección a Cádiz, repleta de camiones, el lunes 9 de junio)

  • pep

    Convincente artículo,en el fondo y en la forma.Comenta usted que los camioneros exigen ayuda al gobierno.Y,orillando el núcleo de su artículo, a mi me sugiere una duda inherente a todas las manifestaciones en demanda de derechos o huelgas,como es el caso.¿Por qué se llaman piquetes de información a coacciones con violencia?,¿Por qué la policía no dirime la acción punitiva de la protesta civilizada?,¿Por qué los sindicatos son una excepción dentro del sistema democrático,aceptada?,¿Por qué en los primeros planos se suceden siempre sonrisas,bromas,sombreros,espantasuegras,pitos y otros elementos propios de quien se lo está pasando bién?
    ¿Tiene usted una opinión,Sr.Martinez?Gracias.Saludos.

  • martinidemar

    ¿Cómo se mejora la productividad? Esa es la gran pregunta pero la respuesta no es muy popular, entre otras cosas porque en ella habría que hablar de una administración de dinosaurios acomodados, de un sector`público que obstaculiza y eso no interesa y menos en Andalucía, donde todo el mundo sigue queriendo un empleo público. Oido hoy en el tren de cercanías a unas limpiadoras de Carlos Haya, hospital de Málaga: “Menganita me regañço ayer porque dice que no puede ser que limpie una habitación por hora y yo le he dicho que baje el nivel, que ya vale de ponernos a todas de evidencia”. “Yo lo de entrar en el quirófano es que no puedo, no me acostumbro, lo que yo digo, que al quirófano entren solo los médicos (sic)” ¿A limpiar también? Igualitarismo total y baja productividad, creo que eso no lo entienden en el MIT.

  • Ignacio Martínez

    Mi respuesta a Pep es fácil. Estoy de acuerdo en que los ‘piquetes’ se extralimitan y que consideramos como ‘informativa’ una tarea de intimidación y acoso que deja de ser el ejercicio de un derecho y pasa a ser un abuso punible. Encima se dan circunstancias estresantes en las que hay hasta accidentes mortales. Los camioneros deberían reflexionar sobre la tragedia que ha caído sobre la familia de su colega de Granada.
    Y sobre los sindicatos hay que añadir otras dos preguntas: ¿Por qué sólo son fuertes en empresas y administraciones públicas? ¿Por qué se ocupan más de los trabajadores que ya tienen trabajo que de los que están en paro?

  • Mediollena

    Una huelga es dura, no se hace por capricho, y quienes primero padecen sus consecuencias -inmediatas y futuras; no se olviden de las represalias- son quienes la hacen: los trabajadores. Y la inmensa mayoría de estos son conscientes. Una huelga, pues, se hace para defender y reivindicar unos intereses que se consideran agredidos. Y, que se sepa, aún no se ha inventado la huelga blanda. Claro que la población también la padece, y más aún una como ésta, pero la población tiene que ser consciente de que si los huelguistas no presionan, de nada servirá lo que hagan. Aquí entra en juego eso que llamamos solidaridad. ¿Piquetes? ¿Saben por qué se crearon? ¿Han olvidado a los revientahuelgas? Pues a leer historia, señores míos.