Piratas del Mediterráneo

Ignacio Martínez | 21 de noviembre de 2008 a las 0:25

El epicentro de la piratería mundial se ha desplazado al océano índico. Es un decir, 15 ejecutivos de Wall Street, alguno de los cuales ha hundido grandes empresas, se han embolsado unos 80 millones de euros por barba en plena crisis. Lo que deja a los piratas somalíes como aprendices. Pero resulta llamativo cómo se haya puesto de moda de golpe esta forma de delincuencia vieja como la humanidad. Una actividad que ha sido tratada con benevolencia por la literatura y el cine. Sobre todo cuando los hechos transcurren en tierras lejanas o en tiempos remotos. Por ejemplo, los piratas sarracenos que campaban por sus respetos en el Mediterráneo, en el siglo VIII. O los piratas de Malasia, los famosos tigres de Mompracem de Emilio Salgari. Igualmente literarios y románticos, son piratas ingleses del Caribe como Francis Drake, Barbanegra o Henry Morgan. Eran reales como la vida misma, pero ya no nos molestan.

Los somalíes sí nos afectan. Hace unos días secuestraron un superpetrolero saudita y subió en todo el mundo el barril de petróleo un dólar. En el golfo de Adén han secuestrado en lo que va de año unos 100 buques, entre ellos el español Playa de Bakio. Esta zona se ha vuelto tan peligrosa que las compañías de seguro han multiplicado por 10 las primas de los barcos que se atreven a pasar por allí. Pero no todos los piratas son lejanos en el tiempo o la distancia. En nuestra vida doméstica tenemos piratas de diario, que repugnan al común de los mortales. Como el sanguinario terrorista apodado Txeroki, que tan fiero salía en las fotos antiguas, y sin embargo parece un tímido y apocado joven en una imagen difundida tras su detención. Hace bien en adaptarse; mal contados le quedan 40 años de cárcel. Es un buen retrato de la ETA que podía haber sido el IRA y va a acabar como el Grapo. O como las FARC, trapicheando con drogas para sobrevivir.

Hay, por el contrario, piraterías en la vida actual sobre las que hay una clara permisividad: La música, el cine o los programas informáticos son copiados ilegalmente a diario por todo hijo de vecino, sin que a nadie le parezca inmoral. Otras situaciones generan sentimientos confusos. La obsesión por la estética ha arruinado caras hermosas con arrugas y las ha convertido en desgraciados rostros estirados. No habría que tunearse los cuerpos, pero mucho menos los espíritus. Esta noche, Tele 5 ofrecerá al mundo la actuación de uno de los más famosos delincuentes de la España contemporánea, Julián Muñoz, del que se dice que cobrará 350.000 euros por éste y otros espectáculos. Un escándalo para el que se prepara un boicot. El ex alcalde de Marbella, condenado por media docena de crímenes y pendiente de muchos otros procesos pretende tener el privilegio de fascinar al país con sus extraordinarias hazañas. Las de los nuevos piratas del Mediterráneo. Para qué queremos a los somalíes, si aquí andamos sobrados de aventureros.

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