Obama no llama a ZP

Ignacio Martínez | 3 de febrero de 2009 a las 9:55

 

Se cumplen hoy dos semanas desde la toma de posesión de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos y no ha llamado todavía al presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Obama ya ha llamado a una docena de primeros ministros o presidentes y su portavoz lo va anunciando en notas bastante extensas sobre el contenido de las conversaciones con los mandatarios de Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, China, Japón, Brasil, Colombia, Sudáfrica, Arabia Saudita, Palestina, Israel o Canadá, a donde viajará el 19 de febrero. Vendrá a Europa en abril y participará en la cumbre de Londres del G-20 al que acaba de ser invitada España. Entonces se verán las caras por primera vez Obama y ZP.

  • pep

    Si los conflictos sociales no desbaratan la reunión del G-20 en Londres, es posible que Zapatero encuentre la oportunidad de acercarse a Hobama.Sería lícito pensar que el leonés se preste a aconsejar y, por qué no, ayudar a su homólogo de Illinois en la resolución de los graves problemas que asedian a media humanidad y a la totalidad de la otra mitad.Pero no es probable o, mejor aún, es de todo punto de vista imposible.

    A la vista de las decisiones tomadas en España con respecto a la neutralización o moderación de los perniciosos estragos económicos de la cantinela denominada “crisis”, el huésped de La Moncloa deberá remitirse al consabido abrazo de hermano, un jamón de los de verdad y un magnífico palco a la sombra para la Feria, en los diáfanos abriles de la Maestranza.

    No da para más. El país está inmerso en el pretendido proceso de un general semita, las embajadas del Sr.Montilla, la adopción de criaturas por gays y lesbianas, la oposición al Vaticano, el abrazo al pueblo cubano y al gran líder revolucionario Sr.Chávez, venezolano él. Sin olvidar los acertijos mensuales de la gente que va a ir al paro y que no acaban de afinar pese a la buena disposición del Sr.Corbacho.Sin olvidar la ingente tarea de las largas reuniones con los grandes califas de la banca a los que se les insta una y otra vez en que sean magnánimos y abran el grifo de las esencias guitas, olvidando que son “negocios” privados, y a lo que ellos contestan a coro “¿Lo vas a avalar tú?”

    Un abrazo.