Penélope, como Nerea

Ignacio Martínez | 24 de febrero de 2009 a las 12:11

 

Penélope Cruz ha hecho historia por tres motivos: es la primera actriz española que gana un Oscar, ha puesto a Alcobendas en el mapa del mundo mundial y llevaba un traje de ensueño. Ya habrán leído de fuentes más expertas que se trataba de un ‘vintage’, o sea, un traje de época; ‘palabra de honor’, lo que significa que tejaba los hombros al aire, y del color de la seda cruda o de la lana sin blanquear, lo que llaman ‘blanco roto’. Penélope, que iba espectacular, se apresuró a aclarar que su vestido tendrá unos sesenta años y cuando lo compró sabía que llegaría la ocasión de lucirlo. Y que era de Balmain. Mi admirada María Vela Zanetti, cuenta en su blog una anécdota espectacular de cómo la Infanta Elena contestó a pregunta similar cuando le preguntaron en una ocasión de quién era el traje que llevaba:

Una vez, en el transcurso de una fiesta con motivo del aniversario de una revista de moda española, le preguntaron a la infanta Elena de quién era el vestido que llevaba. Ella quedó en suspenso un momento ante la impertinencia de la pregunta y contestó con un castizo, ‘mío’.

En el caso de Penélope lo ‘suyo’ fue su pueblo. Dijo que se crió en Alcobendas en donde la van a hacer hija predilecta inmediatamente. El alcalde sueña con la avalancha de turistas que le van a llegar para visitar la localidad natal de la estrella. Hace bien. El de Balanegra, en Almería, prometió lo mismo a Nerea Camacho, cuando la muchacha ganó el Goya. Hizo igualmente bien.

  • pep

    Al margen de sus supuestas cualidades artísticas, que no voy a negar,me pregunto al unísono con algúnos otros millones de personas, si la glamurosa noche del Kodak Theatre no se habrá contagiado como otros tantos premios de gran prestigio.El marketing,”las familias” y los grandes lobyes que juguetean con miles de millones de dólares,se habrán acomodado inocentemente en sus butacas a la espera de ver quien gana ?

    En lo que al parecer no hay duda entre los grandes gurús de la cosa, es que si Penelope no hubiera cedido sus dulces arrumacos al todopoderoso Tom Cruise, por el que no siento la menor predilección,hoy,la española seguiría rodando a las órdenes del manchego que la popularizó y que, en mi modesta opinión, enfangó y encharcó de mal gusto las pantallas.

    Un abrazo.