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Territorio chiíta

Ignacio Martínez | 27 de febrero de 2009 a las 10:40

 

Lazkao o Lazcano, como ustedes quieran, está al sur de Guipúzcoa, en los montes de la comarca de Goierri, más cerca de la frontera con Navarra que de San Sebastián. Tiene unos 5.000 habitantes, dos tercios de los cuales son euskaldunes. En las elecciones municipales de 2007, el Partido Nacionalista Vasco sacó 895 votos y ocho concejales; el Partido Socialista de Euskadi, 326 votos y tres concejales, la unión de Izquierda Unida con Aralar, 175 votos y un concejal, y el Partido Popular, 100 votos y otro concejal.

Las papeletas nulas de la última franquicia conocida de ETA, Acción Nacionalista Vasca, sumaron entonces 768 votos. Estos fundamentalistas quieren convertir el pueblo en territorio chiíta. Y excomulgar a todos los infieles. Los fanáticos abertzales son gente peligrosa, por su carácter racista, excluyente, que desprecia cualquier idea que no sea la suya, y violento, que amenaza la vida de los disidentes. Sus amigos de ETA ponen una bomba en la Casa del Pueblo de Lazcano y destrozan el piso de arriba. Esa vivienda la acababa de arreglar Emilio Gutiérrez, hijo de un ex concejal socialista de la localidad. Iba a mudarse allí de inmediato con su compañera. Me cuesta trabajo imaginar su indignación. Cogió un mazo y se fue a destrozar la herriko taberna.

Me habéis jodido mi casa, ahora yo os voy a joder la vuestra, fue el argumento de Emilio para forzar la puerta del local en el que se reúnen los radicales aberzales y, en el interior, romper mesas, sillas, el televisor, un ordenador, botellas, vajilla y todo lo que encontró. Cuando vio que llegaba un grupo de ertzainas, se entregó pacíficamente. “Lo siento por mis padres, pero no hay solución; ojo por ojo, diente por diente, hijos de puta”, gritó como justificación mientras los policías autonómicos lo esposaban y se lo llevaban detenido.

Los etarras pueden poner bombas y destrozar vidas y haciendas, pero tienen muy poco aguante. Y se han enfadado por el atrevimiento de Emilio: se han manifestado para proclamar que se trata de un fascista y han llenado el pueblo con pasquines en los que le ponen en la diana. Así que el joven de 35 años, que tenía trabajo en una industria del vecino pueblo de Beasáin, ha tenido que dejarlo todo y refugiarse en Alicante. Ahora su vida corre peligro.

Ya les he contado alguna vez el chiste de Gila. Unos brutos gastan unas bromas tremendas en su pueblo; le colocan en la ventanilla de la botica un cepo de matar lobos al farmacéutico y lo decapitan. “Y la mujer, la muy asquerosa se enfadó”, contaba Gila. “Es lo que le dijo mi madre: si no sabes aguantar una broma, vete del pueblo”. La realidad supera a la ficción. Emilio Gutiérrez, incapaz de aguantar una broma, ha tenido que salir huyendo del territorio chiíta. El sentido del humor del fundamentalismo asfixiante se parece mucho al de los catetos con boina de Gila.

  • pep

    Sr.Martínez, huelga decir que estoy completamente de acuerdo con su posicionamiento, respecto a la reacción de Gutierrez y la apestosa respuesta de los inclasificables.Sólo una duda, ajena al texto, estamos de acuerdo, supongo, en que en un Estado de Derecho los fundamentalismos de todo signo y amparados en la violencia, deben ser perseguidos y neutralizados.Pero mi pregunta sería si, en el caso de ideales radicales y excluyentes,estos grupos lograran alcanzar el poder mediante una observancia impecable de los mecanismos democráticos, ¿serían tolerados a regañadientes o serían admitidos como una opción más del arco parlamentario.Me refiero a la población.¿Que opina? Gracias.

    Un abrazo.

  • Carmen

    No se conoce ningún caso en el mundo en el que un grupo radical y excluyente haya llegado al poder de manera impecable y se haya mantenido en él de la misma forma. Los matones camisas pardas de Hitler no eran de una observancia democrática homologable y la dictadura impuesta después, tampoco. Esta es una hipótesis imposible.

  • Ignacio Martínez

    No veo a ninguno de estos grupos haciendo eso de una observancia impecable de los mecanismos democráticos. Donde lo han hecho, como los antiguos miembros del IRA en el Ulster, han sido aceptados. Quizá inicialmente a regañadientes, pero a medida que avanza el proceso, cada vez más. Y no olvide que Gerry Adams fue un miembros destacado del IRA, aunque él lo haya negado siempre; estuvo encarcelado varios años por su pertenencia a la banda. Pero lo que ha hecho es muy meritorio. Nuestro problema es que no ha aparecido el Gerry Adams español. O vasco, para que nadie se enfade.

  • david

    Estaría más de acuerdo con lo que dices, si en vez de poner su nombre y apellido y donde se supone que ahora se encuentra.

    Dejemosle tranquilo allá donde se encuentre y que disfrute de una nueva vida.

    Bastante daño hizo en su día toda la prensa, incluyendo los informativos haciendo lo mismo, dando nombres y mostrando caras.