Abortar a los dieciséis

Ignacio Martínez | 14 de marzo de 2009 a las 12:04

Mi colega y amigo Pepe Aguilar ha escrito el jueves 12 un artículo sobre la propuesta de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo, que suscribo plenamente. La ministra Bibiana Aido vuelve a dar la misma impresión de inconsistencia que en otras ocasiones, pero ahora con un asunto muy grave e importante. Incluso a quienes estamos a favor europea de una ley de plazos para el aborto, esta proposición nos deja perplejos. Recojo aquí el comentario de José Aguilar.

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado una muestra de ignorancia punible al defender, en su proyectada ley de plazos del aborto, que las menores a partir de los dieciséis años puedan abortar sin conocimiento ni autorización de sus padres. Ha dicho que si tienen edad para casarse, también la tienen para abortar.

No, Bibiana. La vicepresidenta Fernández de la Vega, tan maternal en su rueda de prensa conjunta, debió pasarle una chuleta tan simple como ésta: el artículo 46 del Código Civil establece que no pueden casarse los que ya estén casados ni los menores no emancipados. Le hubiera evitado el patinazo.

La verdad es que Bibiana, con el aval incondicional y entusiasta de Zapatero, nos lo está poniendo difícil incluso a los que somos partidarios de una ley de plazos al modo muy mayoritario en Europa. No sé de dónde ha sacado la idea de que la precocidad en las relaciones sexuales, en el matrimonio y en el aborto es propia de sociedades progresistas y no de sociedades primitivas y culturas poco evolucionadas. En España las adolescentes de dieciséis años no pueden votar. Para algunas intervenciones quirúrgicas necesitan el consentimiento familiar. La Junta de Andalucía acaba de aprobar un decreto obligando a pasar un test psicológico a la muchachada que pretenda aumentarse las tetas o acortarse la nariz. Por no poder no podrían ni comprar tabaco en un bar, aunque se suela hacer la vista gorda.

¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud española desde las familias, la comunidad educativa y los medios de comunicación. Se basa en instalarla en el infantilismo permanente (Peter Pan para siempre), la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta: todo se puede hacer, los actos no tienen consecuencias. Con la ley Bibiana se les quiere evitar a las menores embarazadas incluso el apuro de decir a sus madres que tienen un problemilla. Libertad, libertad, cuántas tonterías se cometen en tu nombre.

Aparcando la cuestión de los dieciséis, la pregunta básica es si merece la pena romper el amplio consenso social y político que existe sobre la legislación actual (el PP la recurrió en su día, pero después ha gobernado ocho años sin tocarla) que permite abortar a prácticamente todas las mujeres que lo deseen y cuya modificación no incluyó el PSOE en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales hace sólo un año. Y una segunda cuestión: con la debilidad parlamentaria del Gobierno, si el proyecto sale adelante en el Congreso será por chiripa y dividiendo a la sociedad. 

  • Carmen

    No entiendo cómo la Junta de Andalucía, en donde gobierna el PSOE, obliga una niña de 16 años para operarse de los pechos a tener un permiso paterno, y el Gobierno socialista de la nación dice que para abortar no hace falta peimiso paterno. No vale de excusa que es culpa de la inconsistente ministra Aido. La culpa es de quien la puso en el cargo y la deja hacer y decir estas cosas.

  • Bosco

    Pues es fácil, tener un ministerio de igualdad es como tener un ministerio de la felicidad, es algo tan vacuo que sólo te puede llevar al absurdo.