La ‘guerra’ del aborto

Ignacio Martínez | 22 de marzo de 2009 a las 11:34

La Iglesia ha decidido jugar fuerte contra la modificación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Tanto que quiere sacar la infantería a la calle: le ha pedido a las cofradías que aprovechen la salida procesional de Semana Santa para lucir lazos blancos en los palios y las cruces de guía, en señal de rechazo hacia la iniciativa gubernamental. Con independencia de la respuesta, éste es un hecho histórico por el lado de la propia infantería: las cofradías no han tenido tradicionalmente una buena relación con la jerarquía eclesiástica, en particular en Andalucía. Aun así, esta región será el escenario fundamental de la guerra del aborto: una ministra andaluza lleva adelante la reforma de la ley, y aquí es donde más base social tienen las cofradías y más impacto público alcanzan las procesiones de Semana Santa.

La tendencia general de las hermandades de penitencia es de apoyo a la jerarquía. De una u otra manera, ya se han sumado a la campaña de la Conferencia Episcopal los consejos o agrupaciones de cofradías de Sevilla, Málaga, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jerez y Almería. En otros lugares como Valladolid, Toledo o Palencia, hay adhesiones. Y también críticas: el presidente de la junta de cofradías de Zamora ha asegurado que la posibilidad de que algunas hermandades andaluzas coloquen lazos blancos contra la nueva ley sobre el aborto le parece “absurda”. Opina que son “problemas ajenos a la Semana Santa”.

Es curioso que la avanzadilla de este movimiento sean las cofradías andaluzas, cuya relación con la jerarquía ha tenido en el pasado episodios de desconfianza mutua. Pasaron 20 años desde la constitución del Consejo de Cofradías en Sevilla en 1955 hasta que fue nombrado un seglar como presidente en 1975. Presidente que además no fue el votado abrumadoramente por las hermandades. En Málaga, después de la Guerra Civil, desavenencias entre el clero y los cofrades provocaron que los tronos empezaran a montarse fuera de las iglesias, bajo tinglados de palos y toldos, y que las imágenes iniciaran y finalizaran sus recorridos fuera de las iglesias. Incluso algunas hermandades aumentaron el tamaño de los tornos, lo que les impedía pasar por la catedral. En fin, esta campaña contra el aborto supone una reconciliación histórica entre los cofrades andaluces y una jerarquía que los ha mirado con recelo en el pasado.

En todo caso, tenga recorrido o no la campaña de la Iglesia, y consiga o no el Gobierno llevar a buen puerto el trámite parlamentario de la nueva ley, el problema sigue siendo que hay un número extraordinario de embarazos no deseados en España. El resultado es de 112.000 abortos en 2007. La última estadística andaluza, de ese año, es de 20.358, de los que una cuarta parte se produjeron en Málaga. Uno de esos abortos fue de una niña menor de 14 años, que había tenido ¡otros tres! con anterioridad. Casi dos tercios de los abortos son practicados a mujeres cuyo grado de instrucción llega como mucho a la Secundaria. Estamos ante un problema educativo y social de primer orden.

Un 51% de las abortistas andaluzas tienen entre 20 y 29 años, el 48% tiene pareja, un 56% dispone de ingresos económicos, un 55% ya ha tenido hijos antes, el 43% son reincidentes, el 97% aducen riesgo para la salud de la madre. Este es el retrato robot del problema. La escuela, la familia, los medios de comunicación tenemos una labor educativa dura y difícil por delante para reducir del número de embarazos no deseados. Es ahí donde se deberían gastar las principales energías de la sociedad y no en una nueva disputa de buenos y malos.

  • Carmen

    Esta es una guerra política. Las cofradías es cierto que siempre se han llevado mal con los obispos. Más que nada porque la jerarquía consideraba que los cofrades eran muy folklóricos; vamos que se divertían con las hermandades. Lo que no está mal. Ahora tienen un punto en común: la militancia en el PP de muchos cofrades y la enemiga al Gobierno de la Iglesia. Y ahí van…

  • María

    Si las cofradías se quieren manifestar contra el Gobierno, deberían pedir permiso en como cualquier otro manifestante y tener un servicio de orden.

  • Jose

    ¿Hay alguien mas hipócrita que la jerarquía eclesiástica?, aun recuerdo cuando se hacia pecadora a la familia que tenía un hijo con alguna deficiencia, el famoso castigo de Dios. No es cuestión de política ni de que les importe el tema del aborto, es mas un problema de salud mental, para aquellos que nunca dieron ni el mas mínimo atisbo de misericordia, no ya hacia nonatos, sino que a personas hechas y derecas que eran secuestradas, violadas, desaparecidas, asesinadas y no hablo de ninguna guerra, ya que una guerra de por si ya es poco misericordiosa, pero de la España del no perdón por la gracia de Dios. Primero que se sometan a un juicio público sobre esa etapa tan funesta de nuestra historia en la que en ningún momento la Iglesia fue defensora de la vida y luego a lo mejor podran hablar sobre la defensa de embriones.