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La construcción es una parte de la solución

Ignacio Martínez | 27 de marzo de 2009 a las 10:50

Gana enteros la teoría de que en Andalucía no saldremos de la crisis sin la construcción. Y quienes lo dicen hablan de la crisis local, la derivada de una insostenible dependencia de la construcción y del consumo interno. Ambos factores fomentados por unos créditos tan baratos que valían menos que la inflación. Nos hemos comprado casas y objetos de consumo que, sencillamente, no podíamos pagar. El endeudamiento privado español supera el 100% del producto bruto nacional. Esta es la foto.

La ventaja de la construcción es que puede generar empleo de manera rápida. El inconveniente es que se trata de un empleo muy poco cualificado. Con estos datos sobre la mesa, el presidente de Cajasol repitió el martes en el Foro Nueva Economía de Madrid algo que ya dijo el año pasado: que sería un error garrafal que las entidades financieras protagonizaran una huida desordenada de las actividades relacionadas con la vivienda. “La actividad económica ligada al mercado de la vivienda tiene todavía mucho recorrido por delante en España”, dijo Antonio Pulido. Frase que es continuación de otra pronunciada hace dos semanas en Sevilla por Felipe González, en un foro de la CEA. “Manolo, pon las grúas”, comentó el ex presidente dirigiéndose al presidente Chaves.

Quienes saben de esto comentan que no se puede prescindir de la primera fuente de generación de empleo en Andalucía, sin nada que lo sustituya. En la sierra de Málaga, en la vega de Sevilla y en tantos sitios de Andalucía se está formando un ejército de parados que no sabe hacer otra cosa que poner ladrillos. El modelo especulativo en el sector de la vivienda estará agotado y habrá que reformarlo. Coincidiendo con la afirmación de Pulido, algunos grandes bancos han iniciado una agresiva campaña anunciando hipotecas por el 100%, para dar salida al parque de viviendas. Algo se mueve. Eso sí, hay que deshacerse de un excedente de millón y medio de viviendas disponibles en el mercado. El asunto es adecuarlas de precio. Pinchar la burbuja de verdad.

Luego está la licitación pública. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, ha pisado el acelerador y está manteniendo las cotas de inversión en los 19.000 millones de euros de 2008, aunque el sector le reclama que suba otros 10.000 millones. Pero los ayuntamientos han desaparecido del mapa y algunas comunidades autónomas también, en particular Madrid, Cataluña y Valencia. También, por cierto, el Ministerio de Medio Ambiente, que se ha borrado como ministerio y como inversor. Andalucía está entre las regiones que no sólo no ha bajado la licitación pública, sino que la ha subido este año, según fuentes del sector constructor. Y en vivienda, Pulido señala campos a desarrollar: las de protección oficial, el alquiler, la hipoteca inversa, la rehabilitación o los edificios públicos de interés cultural, entre muchas otras iniciativas. En todo caso, se instala en el inconsciente colectivo la idea de que la construcción ha formado parte del problema, pero que inevitablemente tiene que ser parte de la solución.

  • Bosco

    Pues no lo veo, los efectos aberrantes del boom inmobiliario ha sido terrible, poner las grúas lo diga Agamenón o su porquero no es la solución, eso que la mancha de mora con otra de mora se quita, no se lo creo más que los que nunca se han machado de mora.
    “El ladrillo”, término acuñado para un modelo económico y la “cultura del ladrillo” concepto ético que se caracteriza por una relajación de las costumbres, capaz de dejar sin concejales a la mitad de los ayuntamientos costeros, y cuyo ejemplo paradigmático es España, ha desarrollado efectos aberrantes que por evidentes no voy a reseñar.
    Esto no es una crisis, esto es un fallo estructural y no coyuntural y si la única solución es el ladrillo ¡apañao vamos, Manolo!

  • pep

    Pues si, la construcción puede ser una parte de la recuperación, pero solo una parte.Pese a la proclama de quien tuvo el verbo florido “Manolo,pon las grúas”, que es populismo más o menos simpático. Pero el laberíntico camino hacia una verdadera recuperación pasa por un cambio radical de las estructuras de éste país. Educación, formación, fomento del espíritu emprendedor, hábitos sociales, mejora de la enseñanza, etc…Recuperación de valores perdidos o ignorados : responsabilidad, afán por la excelencia, interés por el trabajo y además bien hecho, consecución de objetivos, adecuación individual de los medios de vida convenientes, etc…Bonitas palabras que hoy por hoy suenan a rancio o en el mejor de los casos a nostalgia.

    La mano de obra, en general, muy escasamente cualificada. La industria es un sector absolutamente insoslayable para la creación de riqueza, y en España en su conjunto, está muy fragmentada y de modesto volumen. Cuatro multinacionales —donde radica el verdadero potencial de un país—y una escalofriante fuga de capital en forma de royaltyes.

    Si a todo ello le sumamos la pérfida política en todos los ámbitos del poder, la restregada crisis arroja una sombra muy, muy alargada. Las trifulcas del juego endogámico cotidiano ya ni tan solo ocultan el pudor de la conquista del poder por el poder. España es de los pocos países desarrollados que no acaba de asumir la dolorosa —peligrosa— realidad, cruda realidad. El oficio de político necesita una urgente restauración , no una simple pátina más o menos reluciente, sino demoler desde los cimientos y construir de nuevo. Para aprender, inicialmente, que ese poder es prestado y solo adquiere sentido cuando se emplea para el bienestar de los administrados, que son los propietarios.

    De su éxito tengo serias reservas. La idiosincrasia ibérica es muy tozuda. Y desconfiada.

    Un abrazo.

  • María

    Lo de la construcción estará muy bien como solución a la crisis si se cumplen tres condiciones: que se acabe con la corrupción municipal/empresarial; que se cumplan normas estrictas urbanas, medioambientales y de calidad en la edificación, y que se controle la especulación desbocada.