La vida con difusor

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2009 a las 23:16

Resulta que ha empezado el campeonato del mundo de Fórmula 1, y ganan unos coches que son tan nuevos que no llevan ni publicidad. Los Brawn son bólidos en blanco con algo de amarillo y, sobre todo, con un difusor. Este ingenio les permite un mayor agarre, de manera que Jenson Button y Rubens Barrichello iban ayer como aviones. Nuestro Fernando Alonso nacional, quinto y gracias. Eso sí, sin difusor. Es simpático que un outsider se suba a lo alto del podio, porque ver siempre a los Ferrari y a los McLaren es muy aburrido. Así que ya en la Sexta nos venden que este va a ser el mundial más disputado de la historia.

¿Y si aplicamos el mismo concepto a la vida corriente? Zapatero se ha llevado todo el fin de semana volando mucho más que Button y Barrichello juntos: 22.000 kilómetros de ida y vuelta a Chile y 32 horas de avión, en penitencia haber anunciado que sacaba las tropas de Kosovo sin difusor. Total, para media hora de entrevista con el vicepresidente norteamericano Joe Biden, aprovechando que ambos estaban invitados a la cumbre mundial de la Red Progresista. Una reunión a la que el presidente español no pensaba ir hasta el fiasco de Kosovo. La paliza debe haber valido la pena. Dicen en Moncloa que Biden ha dicho que España es un “aliado sólido”.

La selección española de fútbol jugó el sábado regular ante Turquía y ganó por la mínima. Se conoce que sin Iniesta, jugamos sin difusor. El PNV se resiste a dejar el poder en el País Vasco y presentará a Ibarretxe de candidato, aunque sabe que no tiene los apoyos precisos. Los nacionalistas vascos están teniendo un mal perder de época, y les vemos pataleando para no ser desalojados. Muchos miles de empleos dependen de ocupar o no el palacio de Aguria Enea. El poder político es una ventaja decisiva en el campo del trabajo, una especie de difusor, como bien sabían los de CiU en Cataluña o los del PP en Galicia y saben los del PSOE en Andalucía, Extremadura o Castilla La Mancha.

La alternancia en el poder socializa concesiones, contratos, prebendas o favores varios. No es que cuando venga otro va a dejar de practicar la tradición española del enchufe. No. Es que los recomendados van a ser otros, con lo que en un tramo de dos legislaturas los beneficiarios serían el doble. Es bueno, por ejemplo, acudir con un difusor a pedir un crédito. Y más en estos tiempos. También el común de los mortales procura una recomendación para que le ayuden en una ventanilla o en una lista de espera.

En definitiva, se vive mejor con un difusor como el de los Brawn, que son coches ingleses, con motor alemán. En francés, por cierto, los enchufes tienen que ver con la mecánica. Tener un enchufe es avoir du piston, tener un pistón. O sea, que Brawn no ha inventado nada nuevo.

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