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El desacuerdo de Griñán y Medel con el gobernador frustró la fusión Unicaja-CCM

Ignacio Martínez | 1 de abril de 2009 a las 6:32

El gobernador del Banco de España tiene una teoría darwiniana sobre las entidades financieras y sobre las cajas en particular. Los débiles deben desaparecer. El vicepresidente económico de la Junta, José Antonio Griñán tuvo ocasión de oírlo de su boca en la tensa reunión que tuvieron entre las 10:00 y las 10:30 del pasado viernes, en Madrid. Se atribuye a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y a su espíritu liberal, una clasificación de las entidades financieras en tres categorías. En la primera estarían aquellas que deben ser intervenidas y puestas en el mercado, como CCM. En un segundo apartado figurarían las que deben fusionarse porque su situación no es muy buena. El tercer escalón lo compondrían las fuertes, que se quedarían con las anteriores, como Unicaja. Griñán le preguntó a MAFO si era esto era cierto y no recibió respuesta. El que calla otorga.

Aunque el motivo fundamental del encuentro del socialdemócrata Griñán con el liberal Fernández Ordóñez era hablar de la fusión entre Unicaja y la CCM. Ya se sabía que el desfase patrimonial de la caja castellanomanchega era cercano a los 3.000 millones de euros, medio billón de pesetas. Griñán no entró en el detalle de los avales ofrecidos por el Banco de España, pero si recalcó al gobernador que la respuesta que le diese Braulio Medel sería avalada por el Gobierno andaluz y que la Junta no pondría en riesgo la más solvente de las cajas andaluzas si sus gestores no estaban de acuerdo con los números. Griñán piensa que la fusión era un buen negocio para Unicaja a medio plazo, pero los problemas de liquidez de todo el sistema financiero condicionaban la operación. MAFO consideraba que Medel pedía mucho y se estaba “subiendo a la parra”. Lo mismo opinaba la CCM y el Gobierno castellanomanchego. La oferta de dinero era muy compleja: no había dinero a fondo perdido, pero sí suscripción de deuda subordinada, compras de activos buenos y malos, y avales crediticios. La suma de estos instrumentos heterogéneos se situaba entre los 1.200 y los 1.300 millones de euros.

Cuando el viernes el vicepresidente de la Junta abandonó el Banco de España, llamaron a Braulio Medel, que tenía convocadas reuniones de la ejecutiva y el consejo de administración de Unicaja a partir de las 12:30. Se alteró el orden del día para que estuviese presente en los puntos más importantes y cogió el AVE de las 14:00, a tiempo para poder estar en el Banco de España a las cinco. Cuando abandonó el edificio de Cibeles a las seis de la tarde, ya se había abortado la fusión. El resultado de la due diligence encargada a la empresa Pricewaterhouse Coopers situaba al desfase patrimonial de CCM en los 3.000 millones. Este costoso estudio, que en este momento no se sabe quién va a pagar, no es sólo una auditoría. Es un análisis financiero y contable, que recoge la posición en el mercado y los aspectos comerciales de la caja, la calidad y efectividad de la dirección, además de aspectos tecnológicos, fiscales y laborales.

A la oferta heterogénea del Banco de España, Medel respondió con una contraoferta heterogénea. Algunos capítulos le parecían bien y para otros pedía más del doble. De creer el presidente de Castilla La Mancha, José María Barreda, pidió en total más del doble de lo que le ofrecía el Banco. En resumen, no hubo acuerdo. Ahora la caja castellanomanchega va a ser saneada por tres administradores designados por la autoridad monetaria. Después, se abre un abanico de posibilidades: podría ser liquidada, volver a la actividad con otros administradores, ser vendida o fusionada. No es descartable que Unicaja tenga una segunda oportunidad. Al fin y al cabo, estará entre los fuertes que deben hacerse cargo de la situación, según el principio darwiniano del gobernador.

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