Ha muerto Alejandro Rodríguez Carrión

Ignacio Martínez | 14 de mayo de 2009 a las 8:38

 

Anoche murió el profesor Alejandro Rodríguez Carrión. El sábado recibió el Premio Blanco White que otorga el Consejo Andaluz del Movimiento Europeo, en un acto solemne y sobrio celebrado en el Ayuntamiento de Málaga. Era un hombre sabio, sensible y discreto. Era también un amigo muy querido al que echaré mucho de menos durante el resto de mi vida.

Recuerdo el magnífico reportaje que hizo sobre él mi compañero Javier Gómez, con testimonios de profesores, condiscípulos y alumnos. Y los comentarios que allí se han ido sumando.

Hoy ha habido un acto en el Rectorado de la Universidad de Málaga, que ha pubicado un comunicado en su página web.

  • Maxentius

    Nunca fuí alumno del profesor Rodríguez Carrión, pero por circunstancias vitales y profesionales hube de acercarme a su magisterio, y siempre obtuve una respuesta generosa e indicativa en la selva de los pseudoconocimientos, por ello le doy las gracias y dondequiera que se pueda encontrar ahora, otros agradecerán su presencia, a mí, me queda el recuerdo y la voz de una persona auténtica y comprometida.
    Gracias profesor

  • Daniel

    Se nos ha ido un preclaro Profesor de Universidad -de los de a tiempo completo, ha sido todo una ganga para la esta Universidad de Málaga-; un tenaz defensor, de salón y calle en las justas reivindicaciones políticas de las minorías y esta es su gradenza, diatrivas habitualmente incómodas para algunos grupos de poder; un orador brillante -rara avis de nuestro entorno- y, sobre todo, una más brillante persona en el trato cercano. Esta picardía… es de las que no se perdonan…
    Besos.

  • Alejandro

    Fui alumno suyo este año, y testigo del deterioro que supuso en él ese maldito cáncer… pero su entereza nos daba un guantazo sin manos a todos, porque era un enamorado de la vida y del Derecho, y sus no clases sino conferencias magistrales nos arrastraban a estar concentrados durante todo el tiempo que duraban, que por desgracia su puntualidad suiza hacia que nunca sobrepasaran los 45 minutos.

    Siempre nos agradecía nuestra asistencia al final de cada clase. Nunca dije nada por el pensar de los demás de que fuese por hacerle a usted la pelota, pero somos nosotros quienes estamos eternamente agradecidos a usted por compartir su conocimiento con nosotros incluso en plena lucha contra ese jodido cáncer.

    Gracias a usted me enganché a Derecho Internacional, y a él quiero inclinar mi futura dedicación.

    Un abrazo donde esté Decano, encantado de haberle conocido y dialogado, hasta siempre. Descanse en paz.

    PD: Enhorabuena por su blog