Alta Velocidad » Archivo » Hemingway y Lolitas

Hemingway y Lolitas

Ignacio Martínez | 16 de mayo de 2009 a las 8:39

Mi amiga Berta González de Vega está en plena forma. Ha escrito ayer un sublime texto en su blog sobre la conferencia que dio en la Cónsula de Málaga Valerie, la secretaria que tuvo don Ernesto durante aquel verano sangriento del 59, cuando siguió a Ordóñez y a Dominguín por los ruedos de España. Aunque, como se sabe, en este enfretamiento fratricida fue tan poco imparcial como en el de la Guerra Civil que cubrió como periodista. Valerie acabó casándose con el hijo del Nobel. Total, que yo estaba invitado al acto y no pude ir porque el trabajo se me acumula y al leer lo de Berta lo he lamentado profundamente.

Pero el asunto no es Hemingway, sino el cuerpo de las mujeres. Pasen y vean.

 

Mientras me contengo para no abalanzarme sobre las bandejas de exquisiteces que pasan por delante de mí en La Cónsula, por eso de mantener el tipo o más tristemente intentar recuperarlo, pienso que, sin querer y hablando del disoluto Hemingway, Valerie, su nuera póstuma y secretaria durante sus dos últimos años, ha dado una lección en su charla: Don Ernesto se comía y bebía la vida pero no sin antes haber hecho los deberes. A un año de fiesta, le seguía otro de duro trabajo para llegar a su afán último: ser el mejor escritor de la época. Ella era una niña de 19 años cuando él, que ese verano cumplía 60, se encaprichó con ella. Un año antes, ella podía haber ido en uniforme de escuela católica inglesa. Tenía yo una prima que acudía a la cafetería de los Alphaville en Madrid en uniforme del Sagrado Corazón porque decía que así se ligaba más. Umbral salpicaba sus columnas con faldas a cuadros de uniformes escolares y nadie se rasgó las vestiduras. Ahora, en Málaga, un bar de copas del centro se ha convertido en noticia nacional porque pone las copas más baratas a las que vayan vestidas de colegialas. El guitarra de ACDC lleva toda una vida haciéndolo y el Instituto del Hombre Australiano no ha pedido que se retire de los escenarios. No quieren que se utilice el cuerpo de la mujer como reclamo, dicen las políticamente correctas. ¿Están de coña o quieren que desaparezca el 80% de la publicidad? En fin, mientras, tenemos que escuchar una cuña de radio de unicaja donde una tipa dice que está muy contenta porque a Roberto le han adelantado la nómina y se ha podido comprar así un bolso. Pero ahí Bibiana no dice nada. El anuncio es de la caja donde ella hizo prácticas. Luego, se compró un bolso y la hicieron ministra.

PD: Por cierto, las mujeres somos unas santas y nunca nadie utilizó cierta pose de Lolita para conseguir nada. Creo que le prohibiré a Blasita tomarse un martini en uniforme.

  • ARR

    ¡Verdaderamente bueno el artículo de BGV! ya se sabe que las feministas a la violeta tienen astigmatismo: ven machismo en casi todas las conductas de los adversarios pero nunca en la de los amigos.

  • Jotaeme

    El comentario de Berta es tan sugerente como atinado pero si el que lo rubrica hubiera sido un varón, las vestales de la causa, generosamente pagadas y escasamente controladas por la Cámara de Cuentas, le hubiesen golgado por los hue… digo, por los pulgares.