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Las FARC pagaron a Correa

Ignacio Martínez | 18 de julio de 2009 a las 11:17

 

Confieso que me dio un vuelco el corazón cuando leí la noticia en los diarios digitales: Un jefe de las FARC dice que la guerrilla financió a Correa. ¡Vaya!, lo que faltaba. En la España de hoy no hay más Correa que el jefe de la trama corrupta Gürtel, nacida, crecida y desarrollada al amparo y a costa del PP aznarista y marianista. Este Correa autóctono ha sido un osado de marca mayor. Empezó con la organización de viajes, con tanta eficiencia que fascinó al secretario general del PP en los primeros 90, Álvarez Cascos. Después pasó a la gestión de eventos, grandes reuniones, congresos, mítines. Un hombre de fiar para los suyos. Tan amigo de Agag, el yernísimo, que fue testigo en su Boda imperial con la niña del presidente del Gobierno. Bueno, en realidad, la Boda concentró a una buena partida de imputados en la operación Gürtel. Correa pasó después al negocio que ha sido su perdición, y la de tantos otros, el de la especulación inmobiliaria. Arriesgado negocio que exige correr riesgos con atenciones, regalos, comisiones, mordidas, que no siempre van a ser entendidas por los jueces en caso de que por un mal paso del destino la cosa trascienda.

Total, que estábamos aquí pendientes de las mentiras de Camps y del enroque de Bárcenas y sale la noticia de que las FARC, la guerrilla narcotraficante colombiana, dedicada a la industria el secuestro, había dado dinero a Correa. Joder, con Correa, el tío. Pero era una falsa alarma. Este Correa de la noticia no es el nuestro, de pelo engominado y sonrisa suficiente en sus años de gloria, por ejemplo en la Boda del Escorial. No. Este Correa es el presidente ecuatoriano, que podría haber recibido 100.000 dólares para su campaña de los narcosecuestradores, según una información facilitada por las propias FARC. Falsa alarma. No puede ser de otra manera: 100.000 dólares es una cantidad irrisoria en la galaxia Gürtel.

  • Carmen

    Rita Barberá sabía lo que decía cuando sacó las anchoas de Revilla a pasear. Daba por hecho que se habían producido regalos desde la trama Gürtel a dirigentes políticos del PP de Valencia. Ella lo sabía bien, las tiendas de Louis Vuitton, también.