Muchos jefes y ningún líder

Ignacio Martínez | 4 de septiembre de 2009 a las 0:30

La primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, ex ministra de Trabajo e hija de Jacques Delors, ha anunciado en la Escuela de Verano del PS una profunda renovación de su organización, que incluye algunas novedades como la celebración de unas primarias abiertas a los simpatizantes para elegir a su candidato o candidata en la elecciones presidenciales de 2012. Hay otras tentaciones en esta formación que ha gobernado Francia desde los años 80 con un presidente como Mitterrand que reinó durante 14 años y seis primeros ministros que se turnaron en el Palacio de Matignon a lo largo de tres legislaturas, que en aquel país son de cinco años. Algunas de las ideas que bullen en la cabeza de los dirigentes del partido que ha liderado la izquierda francesa en el último tercio de siglo suenan a conocidas por estos pagos.

El PS intenta recuperarse de su debacle de las últimas elecciones europeas, en las que los verdes de Europe Ecologie sacaron tantos votos como ellos. Y se saca de la manga la limitación de mandatos de sus líderes en las instituciones y la no acumulación de cargos, que en Francia es todavía mayor que en España. Estas iniciativas, vistas desde este lado de los Pirineos, provocan la nostalgia. Nos recuerdan tiempos de bonanza e ilusiones. Cuando el PSOE estaba en la más absoluta depresión, tras la marcha de González y el fracaso electoral de Almunia, apareció un joven, despierto y desinhibido que planteó aquello de la Nueva Vía, en compañía de José Blanco, Trinidad Jiménez, Carmen Chacón, Jordi Sevilla, Jesús Caldera, José Andrés Torres Mora, Leire Pajín, Juan Fernando López Aguilar y unos pocos más. Es conocido que tanto González como Chaves apoyaron en el congreso del 2000 a José Bono, pero Zapatero ganó con su discurso moderno en el que las primarias, la no acumulación de cargos y la limitación de mandatos formaban parte de la filosofía que iba a cambiar su partido de arriba abajo.

Conocedora o ignorante de estas promesas enterradas por sus colegas españoles, Aubry se propone aplicar la misma estrategia para intentar que un socialista llegue al Elíseo o a Matignon. Y ha lanzado su proclama de renovación en la Escuela de Verano de su partido. Mientras que la equivalente española, que se desarrolla en julio cerca de El Escorial, está más dedicada a la formación, ésta de los franceses en La Rochelle a finales de agosto es más dada a la exhibición. Los dirigentes consolidados, comprueban el grado de aceptación de sus posturas y de sus personas. Y los jóvenes prometedores se foguean en los actos públicos y ganan sus primeros adeptos. El problema de los socialistas franceses es que tienen muchos jefes y ningún líder. Me temo que éste es precisamente uno de los males de la política española. Aquí hay muchos jefes , alguna jefa y muchos barones. Pero ningún líder.

  • Eric

    Estimado señor,
    Es evidente que siendo francés afincado en Sevilla y interesándome a lo que toca a lo político su texto me ha llamado la atención, y quería añadir con su permiso algunos apuntes.
    En primer lugar es siempre interesante comparar los dos partidos socialistas de ambos países. Pero es una evidencia que la división interna del PS francés desde Epinay es legendaria, y se recrudeció cuando el monarca Mitterrand murió. Existe una enorme contradicción en la agrupación francesa que consiste en reconocer las corrientes liderada en general por un baron local como legitimas y fundamentales para el debate democrático y pronar la unión cuando llega las grandes citas electorales. Aparcar las corrientes para competir revela con más intensidad los “clivages” ( Segolène lo sufrió y salió de una primaria). Pero siempre se reconoce la “grandeur” del debate y la riqueza intelectual que aporta..
    El monolitismo del PSOE de Zapatero y su sectarismo casi soviético acaba de resurgir ultimamente con la renuncia de Jordi Sevilla. En el seno del PSOE el que abre el debate se enfrenta en seguida al Wizshinsky de turno y acaba fulminado.
    La unión es un combate suelen decir los líderes, que odian el debate, y dentro del PSOE, es obvio que se niega cualquier posibilidad de abrir un debate como lo puede hacer Manuel Valls o bien Arnaud Montebourg en Francia lo que frustra el enriquecimiento intelectual de la agrupación española. Aquí el talante bajo el acoso de las necesidades se ha transformado en sectarismo casi religioso como explicó Raymond Aron hace 50 años cuando apuntaba a la politica como religion secular.
    El problema de fondo del partido socialista francés no esta ni en las primarias , ni tampocco en una vuelta al monolitismo; es otro: deconexión con el eledctorado, desafección de su propio electorado, sequía de idea, efecto Sarkozy entre otras cosas…El problema del PSOE es el dogmatismo zapateril, sus cálculos de ferretero y su enroscamiento sin ver que la Social democracia europea necesita otro BAD GODESBERG. Esta necesaria reflexión por parte de la Social Democracia no la ve Zapatero o no la quiere ver pero dentro de unos pocos años si no hay este aggiormaniento en España al PSOE le puede doler la cabeza.
    Un cordial saludo