Salida a hombros

Ignacio Martínez | 21 de septiembre de 2009 a las 6:25

Zapatero está en horas bajas, pero los suyos lo han sacado a hombros del Comité Federal del sábado, como pronosticó hace unos días en esta página José Aguilar. El portavoz socialista en el Congreso sostiene que se ataca al líder del PSOE porque es vital para ganar elecciones. Es un argumento reversible: los socialistas cierran filas en torno a su líder, porque es vital para ganar elecciones. Para algunos, incluso, Zapatero y su entorno son vitales para ir en las listas, aunque las elecciones se pierdan. El nivel de preparación, experiencia y espíritu crítico de quienes dedican a la política está en declive: en la primera legislatura del Parlamento andaluz (1982) había diputados que eran catedráticos de universidad, notarios o abogados del estado. Ahora no hay ninguno.

Es cierto que esta crisis de imagen del presidente del Gobierno ha llegado con muchísima prisa, acelerada por el enfado del primer grupo de comunicación de España, por las decisiones de Zapatero en materia audiovisual, que perjudican sus intereses. Pero también lo es que Zapatero cada vez toma más decisiones en solitario en la cúspide del poder. Y después está la compañía del líder socialista español. En agosto Gregorio Peces Barba, ex presidente del Congreso de los Diputados y redactor socialista de la Constitución, criticó en un artículo la bisoñez con la que se toman algunas decisiones en el Gobierno, lo atribuía a la preferencia de Zapatero por la juventud sobre la experiencia.

Este fin de semana, otro representante de la vieja guardia, el guerrista Rodríguez Ibarra, escribía que los jóvenes dirigentes zapateristas actuales pueden quedar como “una generación perdida y silenciosa”, si no aportan ninguna idea. Nadie chista al líder. No hay que alarmarse; tampoco era fácil cuando Guerra era el jefe del partido. Joaquín Almunia relata en sus Memorias políticas (Aguilar 2001) una conversación, posterior a las elecciones de 1986, entre el entonces vicepresidente del Gobierno y vicesecretario general del partido, Alfonso Guerra, y el presidente de la Junta de Andalucía Rodríguez de la Borbolla.

-¿Qué hay que hacer para merecer tu confianza?, preguntó Borbolla.

-Situarse de este lado de la raya, respondió Guerra.

-¿Dónde está la raya?

-La raya se mueve.

-¿Y cómo sabemos hacia dónde?, indagó inquieto Borbolla.

-Eso lo voy decidiendo yo en cada momento, concluyó Guerra.

Ahora la política se ha profesionalizado de tal manera que los cuadros son técnicamente funcionarios del partido, que para garantizar su permanencia y ascenso practican un descarado culto a la personalidad del líder. Un problema que no es privativo del PSOE. Así, cuando el líder se equivoca, el batacazo está asegurado. Y la depresión.

  • María

    En los partidos políticos la ‘obediencia debida’ al líder es la norma. ¿Quién le chista a Javier Arenas en el PP andaluz? ¿Quién se atreve? Nadie. Hace y deshace, pone y quita presidentes provinciales o candidatos. Igual que en el PSOE o peor.

  • Bosco

    El problema de esta situación es que los partidos han tomado como línea estratégica aupar a sus puestos más destacados a personas cuya única ocupación es la política, Ignacio me ha escuchado más de una vez hablar de esto como el mayor problema que tienen los partidos; Felipe González dice que para estar en política hay que tener “entidad autónoma suficiente”, es decir hay que ser persona en el sentido que los romanos le daban al término, en otras palabras hay que ser “alguien” en la sociedad al margen de la política y sinceramente no veo a muchos de los altos dirigentes políticos actuales ni de presidente de su bloque.

  • Jotaeme

    Como Bosco pienso que los políticos mejores son aquellos que no tardan ni cinco segundos en abandonarla porque le pierden dinero. Por eso le he tenido siempre un gran respeto a gente como Solchaga. Los que no tiene más vía de ingresos que el ejercicio de la política, interno o público, matan, mienten, manipulan…. por el cocido.