Abengoa no parece de aquí

Ignacio Martínez | 25 de septiembre de 2009 a las 8:13

”Felipe

 

Abengoa es una empresa tan moderna y eficiente que no parece de aquí. Es una compañía andaluza, con sede en Sevilla, pero además es una multinacional que opera en 70 países, pionera en energías renovables, cuyos servicios en ese campo se anuncian en los grandes diarios internacionales, que cotiza en el Ibex de las 35 empresas más importantes de España, y en el Nasdaq o el Dow Jones de Nueva York. Acaba de inaugurar de la mano del Rey su nueva sede corporativa en Sevilla y en Sanlúcar la Mayor (Sevilla) la mayor planta termosolar de torre del mundo, capaz de producir energía suficiente para abastecer a 10.000 hogares. La energía del futuro: limpia y almacenable.

Se trata de una sociedad cotizada, con una capitalización bursátil de 1.500 millones de euros. Que factura más de 3.100 millones de euros al año y tiene 23.000 trabajadores, de los que 14.000 están en el extranjero. Sus principales accionistas son los herederos del fundador, el ingeniero sevillano Javier Benjumea Puigcerver, que procedía de una familia con historia. (Dos de sus tíos fueron grandes personajes. Rafael Benjumea Burín, conde de Guadalhorce, es una leyenda malagueña: se casó con una Heredia Loring, construyó una central hidroeléctrica y el pantano del Chorro y fue ministro de Obras Públicas con Primo de Rivera. Y Joaquín fue ministro de Agricultura, Trabajo y Hacienda con Franco entre 1939 y 1942). Los hijos de don Javier mantienen en la actualidad una de las costumbres instauradas por su padre: no dar entrevistas a la prensa. La discreción es marca de la casa, hasta el punto de que han hecho -sin el más mínimo ruido- una transición desde la copresidencia de los hermanos Javier y Felipe Benjumea Llorente hasta el liderazgo claro de Felipe, que se visualizó de manera ostensible en los actos con los Reyes del miércoles.

La primera empresa andaluza no se dedica al ladrillo ni a la especulación urbana. Es una compañía que tiene un liderazgo global en campos como la energía solar y los biocarburantes, pero también en otros con menos foco mediático como el tratamiento de residuos de acero, el reciclaje de aluminio o la construcción de grandes plantas de desalación.

Felipe Benjumea es un empresario tan moderno que no parece de aquí. De hecho, piensa que el ensimismamiento y la complacencia, tan tradicionales en Andalucía, conducen a la decadencia. Insiste en que el riesgo es necesario para el éxito. Y en que tenemos generaciones de jóvenes bien formados, capaces de competir en el mundo; pero en la sociedad civil andaluza priman otras cosas. Su meta es convertir nuestras tradiciones en algo que nos arraigue, sin que nos entretenga permanentemente y nos bloquee. Una filosofía que no se corresponde con el estereotipo de lo andaluz atrasado y subvencionado. Un modelo de la Andalucía que queremos para el futuro.

  • Andrés

    Una costumbre muy andaluza que sí tienen los Benjumea es poner la mano a Papá-Junta. ¿Sería rentable el grupo Abengoa sin el río de dinero en subvenciones que recibe de la Junta? Gracias a su opacidad, nunca lo sabremos.

  • Jotaeme

    No creo yo que los Abengoa tengan que renunciar a las ayudas oficiales que se dan en Andalucía, como en cualquier otro lugar. Sobre todo si, a cambio, las convierten en progreso, modernización, empleo… Por cierto que jamás he visto a ninguno de ellos ni en un palco de Semana Santa, ni en el Rocío, ni en feria alguna.