El espejo alemán

Ignacio Martínez | 28 de septiembre de 2009 a las 6:53

”Angela

 

Los resultados de las elecciones de ayer en Alemania y Portugal ofrecen varias lecciones interesantes. La primera es que la crisis no manda necesariamente a los primeros ministros al paro. Que tome nota el Partido Popular: el efecto de la crisis sobre el ánimo de los ciudadanos, por sí sólo, no llevará a Rajoy a La Moncloa, ni a Arenas a San Telmo. Tendrán que ofrecer algo más que las letanías recitadas ayer en el macromitin de Dos Hermanas (Sevilla), sobre las improvisaciones, disparates y chapuzas socialistas para llegar al poder.

Porque los gobernantes resisten. Merkel y Sócrates han ganado, aunque sin mayoría absoluta. Casi vale para un teorema. Una es demócratacristiana y dirige el país que hace de locomotora de la economía europea y el otro es un socialista de un estado que está en el furgón de cola de la zona euro. Por encima de su ideología o del desarrollo de su país, en ambos casos los ciudadanos prefieren no cambiar. Y eso que Angela Merkel, como Zapatero, minimizó la llegada de la Gran Recesión. Después se produjo, hace ahora justo un año, la quiebra del banco hipotecario Hipo Real Estate y la canciller se quedó paralizada, lo que permitió a Sarkozy zaherirla en público: Francia actúa mientras Alemania reflexiona, dijo el malvado Nicolas. Pero Merkel acabó actuando, con dos grandes planes de salvamento de la banca y la industria del automóvil. Y, sobre todo, Alemania ha sabido encontrar la senda de la recuperación.

La segunda conclusión es que los grandes partidos bajan extraordinariamente de votos. En Alemania a la CDU de la canciller Merkel los sondeos le dan un 27% de los votos, que sumados al 6,5 de los socialcristianos de la CSU bávara suponen un discretísimo 33,5%. Ese 27 y el 23% de los socialdemócratas suponen el peor resultado conjunto de los dos grandes en toda la historia de la República Federal. El magnífico resultado de los liberales, con un 15% es el que permite acabar con la gran coalición y volver a una fórmula clásica, muy experimentada en la era Kohl (1982-1998). Los tres partidos pequeños ya no son actores de reparto: liberales, la Izquierda y los verdes, suman un 38% del electorado. Una ley electoral considerada anticonstitucional por los tribunales concede un extra a los dos grandes que se resisten a reformar la norma. Pero no hace falta recurrir al espejo alemán; eso es lo que pasa en España, sin ir más lejos.

La tercera enseñanza de la consulta de ayer es que la abstención sube. Casi cinco puntos en Alemania y casi diez en Portugal. La gente no quiere cambiar, pero está cansada de lo que tiene. Por lo que se ve, tampoco a Zapatero y a Griñán les valdrá para seguir en el poder ir parcheando hasta que las cosas se resuelvan solas.

  • María

    Habría que ir buscando otras opciones que no sean siempre las del bipartidismo asfixiante.