Los pecados originales de Zapatero y Rajoy

Ignacio Martínez | 30 de septiembre de 2009 a las 8:50

Zapatero tiene tanta credibilidad en su gestión de la crisis como Rajoy cuando se explica sobre el caso Gürtel. Ambos son poco o nada fiables. Lo peor del presidente del PP con la trama de corrupción es que al principio la negó categóricamente. Se trataba de un complot del Estado y la prueba era la coincidencia del ministro de Justicia Bermejo y el juez Garzón en una cacería en Jaén, un fin de semana de febrero en el que se produjeron las primeras detenciones. Y resultó que sí había caso. Un grupo de corruptos había penetrado al PP en Madrid y Valencia. Hubo otros episodios; Ricardo Galeote, hermano e hijo de encausado, dimitió como concejal de Estepona por su vinculación con la banda de Correa, el Bigotes y compañía. Con él han hecho mutis por el foro una decena de alcaldes y concejales, un consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre, el tesorero de la ejecutiva nacional y hasta un eurodiputado. Todos, imputados, junto a sesenta personas más en Madrid.

No era cierto de que no había nada. No era cierto el complot. Tampoco era cierto que el presidente Camps se pagara sus trajes. No se lo ha creído ni su íntimo amigo el magistrado Juan Luis de la Rúa, presidente de sala del Tribunal Superior de Justicia de Valencia. Aunque al juez el regalo le pareciera insuficiente para procesar al amigo. Ahora se dirime si hay que dar crédito a un informe policial que indica que la trama corrupta financió al PP valenciano. Informe que está en el limbo; en la maraña de piezas separadas del caso. De la Rúa se desentendió del escrito, pero debió mandarlo al juzgado de guardia para que se investigara. Alguien debe hacerlo. El argumento de Camps de que el voto masivo a su favor de los valencianos le exonera es el mismo que utilizaba Gil en Marbella, el mismo que emplea Berlusconi en Italia. No es de recibo. Rajoy enseña viejos informes de policías que resultaron falsos. Pero tiene un pecado original en este tema, porque lo negó desde el principio. Y ya no es creíble.

A Zapatero con la crisis le pasa lo mismo. La negó al principio y acusó a Rajoy de antipatriota por anunciarla. Todo lo que haga ahora se pone en entredicho por su pecado original. ¿Quién iría a tratarse de una gravísima enfermedad con un médico que la hubiera descartado con rotundidad al aparecer los primeros síntomas? Encima la gestión no es brillante. Sube los impuestos porque los que más tienen deben atender a los que más necesitan. Una filosofía progresista que casa mal con la desaparición del impuesto sobre patrimonio, el aumento del IVA, y medidas anteriores como una devolución de Hacienda para todos los contribuyentes o un cheque bebé tanto para millonarios como para personas sin recursos.

Aquí los pecados originales desacreditan a los grandes partidos. Y tendrán consecuencias. En Alemania los democristianos (CDU-CSU) y los socialdemócratas tuvieron el 90% de los votos, pero este domingo no han llegado al 57%. Que tomen nota sus colegas nacionales. En España nunca desde el inicio de la transición ha habido en el Congreso de los Diputados tantos escaños en manos de las dos principales fuerzas políticas, pero el oligopolio político español no es eterno.

  • zascandileando

    Dios le oiga, en lo del fin del duopolio. O mejor que no le oiga, porque como se rompa por donde siempre, por la entrada de mas diputados nacionalistas, vamos dados.