Gürtel, orgía de cotilleos sin relevancia penal

Ignacio Martínez | 8 de octubre de 2009 a las 9:24

Cogido en un momento indiferente, Rajoy definió la catarata de información del sumario del caso de corrupción Gürtel como “una orgía de cotilleos sin relevancia penal”. Ahí queda eso. Resulta que hay, si los he contado bien, 16 dirigentes del PP entre los más de 60 imputados en la rama madrileña del caso. O sea, que relevancia penal sí que tiene. Pero lo peor no es eso.

Lo peor es la falta completa de ética de los participantes en la trama de un lado u otro; del lado de los negocios y del lado de la política. Willy Brandt dimitió como canciller de Alemania en 1974 porque se descubrió que un miembro principal de su gabinete en la Cancillería era un espía de la Stasi. Él no lo sabía, obviamente, pero se sintió responsable. Camps debió hace tiempo empezar a limpiar el PP valenciano de indeseables. No ha querido y ha hecho valer que fue uno de los sostenes de Rajoy cuando una coalición de aznaristas quiso llevarse por delante al actual presidente del PP tras las últimas elecciones generales, para poner en su lugar a Esperanza Aguirre. Rajoy anda paralizado, recomendando indiferencia ante el diluvio de información sobre la trama con el que los diarios nacionales abren sus portadas. Esperanza Aguirre le ha ganado por la mano una vez más. Mientras él miraba para otro lado, la presidenta de la comunidad de Madrid decía que el que haya hecho algo malo que lo pague. Y así, Rajoy debió ayer copiar ese discurso, más responsable. O la dirección del Partido Popular en Valencia y en España actúa o tendrá razón Manuel Chaves cuando dice que se corre el riesgo de que Gürtel haga desaparecer a toda una generación de dirigentes del PP.

Y finalmente, está el capítulo estético. Sólo con los motes ya tenemos material: Don Vito, el Bigotes, el Albondiguilla, el Curita o el Cabrón. Regalos de relojes que valen lo que el presupuesto anual de muchas familias españolas, compras de coches de superlujo con marcas que no conoce el común de los mortales, conversaciones obscenas sobre miserias humanas que harían avergonzar al más pintado.

Pero no-pasa-nada. Si esto sigue así acabará costando la cabeza el mismísimo Camps o al mismísimo Rajoy.

  • Bosco

    Esto de la corrupción recuerda mucho a las ventosidades, se defienden tanto las propias como se atacan las ajenas,

  • Jotaeme

    No estoy tan seguro de que todo esto le vaya a costar el puesto a nadie. Me refiero a los primeros espadas, no a los tres culiparlantes de la Asamblea de Madrid -que estos están perdidos para los restos, al menos mientras Espe abrigue espe-ranzas de ser inquilina de La Moncloa en un par de años- o a algún alcalde de pueblo, entiéndase el término a efectos técnicos. Creo que el frentismo, más que el bipartidismo, en el que vivimos hace que las huestes de cada cual se plieguen en su defensa sin atender a razones y quien no lo crea que vea lo que pasó, hace no mucho, con el alcalde de Alhaurín: le pillaron con las manos en la manteca y, aun así, aún quedando a la vista de todos como un chorizo declarado, la gente le dió un apoyo aún mayor en las urnas, que ua hay que ser necios y pringaos. El cinismo de estas gentes no tiene límites. Son como aquel chiste -no sé si chusco o clásico- que dice que un tipo pilló a Julio Cesar subido encima de una señora romana y que el inmortal le dijo que no pensara mal, que se había montado porque se estaba pesando y que si estaba desnudo era para no tener que destarar después la ropa. Estos hacen lo mismo.