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El culebrón del PP dispara las audiencias

Ignacio Martínez | 27 de octubre de 2009 a las 12:54

El culebrón popular continua al rojo vivo. La expectación hace subir la audiencia. Toda España, perpleja, se asoma al barranco en donde se sucede la acción. En el capítulo de hoy la prensa hace sus análisis, todavía bajo los efectos del terremoto que ayer causaron los declaraciones a El País de Manuel Cobo, número dos de Gallardón. Un misil en la línea de flotación del acorazado aguirrista. En términos militares lo analiza hoy en La Vanguardia Enric Juliana, con el título de ¡Pilla por la orilla!, en donde añade a otros actores de reparto importantes y/o mediocres:  

 

Está en juego el vértice de la derecha y la rótula del Gran Madrid (y el enésimo lío del PSOE castizo) Versión solemne de los últimos acontecimientos madrileños, según un militante del Partido Popular al que le gusta la Historia: “El congreso de Valencia fue la batalla de Stalingrado de la derecha española. Fue una extenuante lucha de posiciones, que Mariano Rajoy, con la imprescindible ayuda de Camps (Valencia), Arenas (Andalucía) Núñez Feijoó (Galicia), supo resolver a su favor, resistiendo el embate de una temible fuerza de choque articulada por Esperanza Aguirre, el cardenal Antonio María Rouco Varela (emisora Cope), Pedro J. Ramírez (diario El Mundo), y antiguos oficiales del aznarato. La periferia ganó a Madrid”.

” Ahora –añade este apasionado lector de la Segunda Guerra Mundial– estamos ante la batalla de Kursk. Derrotados en Stalingrado, los alemanes realizaron un último intento ofensivo en el frente del Este, movilizando todos sus carros de combate. La de Kursk fue una batalla basada en la velocidad. Aprovechando el estrépito del caso Gürtel en Valencia y la evidente quiebra de la confianza de Rajoy en Camps, Aguirre (ya sin el concurso de Rouco Varela, que ha dado medio paso atrás por indicación de Roma), ha lanzado un ataque relámpago para colocar a su lugarteniente Ignacio González en la presidencia de la segunda entidad de ahorros española. Una gran caja de caudales. Persigue, Aguirre, tres objetivos: recompensar a González por los servicios prestados (ha sido su principal estratega durante años); condicionar la política de Rajoy; y acumular fuerzas para un nuevo asalto al liderazgo del partido, según cuál sea el resultado de las elecciones municipales y autonómicas de 2011. Es una apuesta temeraria, como la de Kursk. Aguirre seguramente volverá a perder”.

Lectura más a ras de tierra, según un experimentado periodista madrileño que ha visto de todo en los últimos treinta años: “Quién acabe controlando Caja Madrid tendrá una de las llaves maestras del inevitable reajuste del poder económico en España, comenzando por la fusión de las entidades de ahorro. Caja Madrid puede conducir a Florentino Pérez al control de Iberdrola; tiene algo que decir en Indra ( tecnología militar,) y en sus manos están algunos créditos de medios de comunicación residenciados en la capital. Es la rótula del Gran Madrid. Estamos ante la madre de todas las batallas”.

Versión cheli, de un buen conocedor de la inefable Federación Socialista Madrileña: “Con el visto bueno de Leire Pají –y seguramente de José Blanco–, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez (ex alcalde de Parla), pactó con Aguirre: ‘La presidencia para tí y la vicepresidencia para nosotros, y que les den a Rajoy y a Ruiz-Gallardón’. Izquierda Unida y los sindicatos también están en la pomada. ¡A pillar por la orilla!, que se decía en la movida. (En cristiano: cojamos la oportunidad al vuelo).

“Pajín y Gómez son estrategas provinciales. Lo de Blanco, que es inteligente, resulta más extraño. Seguramente creían jugar al divide y vencerás; tacticismo de baja cota. Gente con experiencia le ha hecho ver a Zapatero lo que realmente está en juego. Y ahora deben obligar a Gómez a dar marcha atrás. Y Gómez ya ha prometido cargos. El fantasma del tamayazo (el escándalo del cambio de voto en la Asamblea de Madrid en 2003) se pasea por la esquina de Ferraz”.

Versión de un gélido observador: “Atentos a la caballería del Banco de España. Puede que esté a punto de intervenir”.

 

  • Jotaeme

    Humana es la tendencia a alabar aquello con lo que uno comulga, que es lo que me pasó leyendo la entrevista de Cobo. Yo no creo tampoco que doña Espe sea inteligente, si acaso lista, con esa listeza lenguaraz que Arniches dió a sus madrileñas de corrala y que tantos réditos electorales de a la señora aristócrata. Más bien la doña es una amenaza para sus enemigos de su propia camada, donde nadie se cree nada de la hojarasca de su discurso ideológico. Porque esa es otra; no creo, como Cobo que la señora Peliteñida sea liberal -salvo que eso se entienda como ‘me lo paso todo por aquí-, ni que crea en la libertad ni nada de eso… sostengo que es una ambiciosa desmedida que le va a echar un pulso sostenido al llamado en otro tiempo Mari Complejines por el vocero estelar de lo más granado de los purpurados. No estoy yo tan seguro como algunos analistas de que lo vaya a perder, entre otras cosas porque en la gestión de asunto Gurtel le lleva a don Mariano y sus adláteres varias cabezas de ventaja, porque hay un importantísimo granero de votos fijos del PP que prefieren esa derecha sin disimulos, con un punto clasista de chulería cheli, antes que las maneras cardenalicias del registrador de la Propiedad y porque nadie de los suyos espera que Mariano sea alguna vez inquilino de La Moncloa, con lo fácil que lo tiene. Encima, doña Espe da muchísimo mejor en la tele, en los salones y hasta en los programas donde se la exhibe para zaherirla. Y no digo más, que luego me embalo y me regañan.

  • R.F.

    Nos lo contaba Sir Winston Churchill en “Closing the Ring”.
    El saliente del Ejército Rojo en KURSK era demasiado tentador para los alemanes. Atacaron el 5 de Julio de 1943 en una pinza que iba del norte al sur. Los rusos estaban esperándoles. A pesar del flamante tanque Tigre, las divisiones Panzer del Reich se encontraron unas defensas artilleras soviéticas que hicieron estragos. El 23 de Julio las lineas del frente estaban de nuevo en sus posiciones originales. Con una pequeña diferencia: el saliente alemán de OREL. Los rusos iniciaron su ataque el 12 de Julio. Y ya no pararían hasta que sus tropas pudieron izar la bandera roja en la Puerta de Brandenburgo y en el edificio del Reichstag.