Cooperación regional

Ignacio Martínez | 30 de noviembre de 2009 a las 1:56

La universidad española se ha examinado sobre su relevancia internacional y su excelencia investigadora. Y las nuestras no han quedado muy bien. Se quejan algunos rectores de apaños, errores o insultos, en particular las dos grandes universidades andaluzas, Granada y Sevilla, con más de cinco siglos de historia cada una de ellas. El gordo de la calificación de excelencia internacional se ha quedado entero en universidades de Madrid y Barcelona, el eje que vertebra en este país la empresa, la universidad, el puente aéreo y el fútbol. Entre otras cosas.

Para los demás ha habido un premio de consolación: la excelencia regional. Aquí hemos tenido los andaluces una pedrea. Un proyecto común de cinco universidades pequeñas, recientes, ha entrado en esta clasificación: Almería, Cádiz, Huelva y Jaén, lideradas por Córdoba, con un proyecto agroalimentario. Este es un buen retrato de la Andalucía de ahora y del futuro. Vale para la universidad, pero también para sectores tradicionales, como la agricultura, que ven en peligro sus posibilidades de supervivencia.

Una de las grandes asignaturas pendientes de Andalucía es su cohesión interna. En casi 30 años de autonomía, los distintos territorios no han aprendido a especializarse y cooperar. Aquí todo se lee en clave local. Esta es la patria común de todos los localismos. Por eso, el hecho de que cinco universidades se unan para un plan conjunto de investigación ya es un hito en la historia de la región. Si además, los expertos nacionales y extranjeros que han evaluado los proyectos consideran éste como uno de los nueve mejores de España, es para sentirse satisfechos.

El tema agroalimentario elegido por el consorcio ganador, aporta otros elementos de reflexión. La agricultura significa poco en nuestra sociedad. Andalucía es una potencia agraria indiscutible, pero en las grandes ciudades se vive de espaldas al campo. Es un fenómeno muy español, que llega hasta los periódicos. En Francia la información agraria ocupa gran espacio en los diarios, en España no. En Francia ex ministros de Agricultura llegan a presidente de la República o primer ministro, como Chirac o Rocard. En España, no ocurre. Y Andalucía no es una excepción.

Los sectores tradicionales tienen que espabilar. Por ejemplo, Andalucía es el primer productor mundial de aceite de oliva y puede haber recibido cerca de 15.000 millones de euros de ayudas europeas a su producción en los últimos 23 años: son dos billones y medio de pesetas, que se dice pronto. Con ese dinero, las botellas de aceite andaluz deberían estar hoy en las estanterías de todos los supermercados del mundo; pero seguimos vendiendo mayoritariamente a granel a los italianos, los amos del mercado. El mundo va a una gran velocidad y los sectores tradicionales tienen que buscar valor añadido, innovación, riesgo, si quieren sobrevivir. ¡Y cooperación regional!

  • RF

    Recibí ayer un correo de un joven colega y antiguo alumno, actualmente director adjunto del Empire Hotel and Country Club en Brunei Darussalam. Uno de los hoteles más lujosos del mundo, propiedad del Sultán de Brunei (Borneo). En una boutique de alimentación tienen ya un maravilloso aceite extra virgen andaluz. Hasta ahora todos eran italianos.

  • RF

    Amplío mi información anterior. El aceite extra virgen detectado por mi colega del Empire Hotel and Country Club en Brunei Darussalam (Sultanato de Brunei) viene de Palma del Río (Córdoba). Lo etiquetan con el nombre de ArteOliva.

    Se puede comprar en el Giant Hypermarket de Gadong A. Brunei-Muara. Forma parte de una cadena de 86 hipermercados repartida por toda Malasia, propiedad de la familia Teng de Singapur.

    Well done!