Discrepo de Rouco

Ignacio Martínez | 30 de diciembre de 2009 a las 12:23

El acto del domingo en apoyo a la familia cristiana, presidido por Rouco Varela en Madrid, me pareció una celebración religiosa, moderada y razonable. No comparto las ideas de monseñor, pero es normal que haga demostraciones como ésta. Fue un acto religioso y no un mitin político como el de 2007, en el que varios cardenales dijeron que en España había un retroceso de los derechos humanos y una disolución de la democracia. Este año, fue un acto más moderado que evitó incluso exagerar el número de asistentes: hace dos años fueron unas 200.000 personas, pero los organizadores inflaron el número hasta dos millones. Esta vez ni siquiera se ha dado cifra. Y ha sido razonable, porque siempre lo es en una democracia que cualquier institución o grupo defienda en público sus puntos de vista.

Sostiene Rouco que el laicismo que invade Europa va a acabar con la familia. Discrepo. Como explicaba en esta página Carlos Colón hace unos días, el consumismo ha sido más nocivo para la familia que el laicismo. Y en todo caso, todos estamos de acuerdo en que la familia es la base de la sociedad. En lo que no coincidimos es en qué tipo de familia. Rouco dice que la única familia verdadera es la cristiana. Discrepo. Cualquier tipo de familia en la que haya amor y respeto merece la misma consideración. Pero el presidente de la Conferencia Episcopal Española ha ido más lejos. Ha dicho que Europa se quedaría casi sin hijos sin la familia cristiana. Se olvida que las familias musulmanas tienen más hijos que las cristianas. Tengo serias dudas de que el número de hijos sea un mérito, pero si lo es, no es virtud exclusiva de una sola religión.

El jefe de la Iglesia católica española sigue predicando contra el divorcio. Discrepo. La institución que representa Rouco despacha mil anulaciones matrimoniales al año en España. La doctrina del Tribunal de la Rota es más razonable y coherente que el discurso de monseñor: considera causa de anulación de un matrimonio los malos tratos. La pregunta es si este tipo de abusos vale para una anulación que facilite la Iglesia, pero no para una separación que otorgue el Estado. Se pronuncia Rouco contra los matrimonios homosexuales. Esta beligerancia de la jerarquía contra la homosexualidad no es coherente con el encubrimiento de abusos a menores por sacerdotes, que le ha costado indemnizaciones, disculpas y descrédito en Estados Unidos o Irlanda, por poner dos ejemplos.

Y por último, la Iglesia defiende la vida del nasciturus desde el momento de la concepción. Hay quienes pensamos que en determinados supuestos hay que despenalizar el aborto, y otros otorgan a la madre el derecho a abortar en las primeras 14 semanas de gestación. Unas diferencias que no hay al considerar el aborto un hecho violento y dramático. Que habría que evitar con más educación sexual y métodos anticonceptivos. Momento en el que seguro vuelven las discrepancias.

  • Antonio

    Valiente comentario. El fundamentalismo religioso no resiste un análisis sensato y reposado. Rouco tiene el derecho a dar su opinión a sus fieles incondicionales, pero no hace ningún esfuerzo por convencer a los cristianos que lo consideran un radical, ni a los laicos más o menos descreídos. Así el crédito de la Iglesia católica en España no hace más de disminuir.