Populismo de capote y montera

Ignacio Martínez | 7 de marzo de 2010 a las 11:16

Me confieso taurino y por tanto parcial en mi opinión sobre la prohibición de la fiesta de los toros. Y también, alérgico a los populismos; ya sean los futbolísticos de los giles, loperas o laportas, ya sean los del calzado o el capote taurino de la señora presidenta de la Comunidad de Madrid. En Cataluña 150.000 ciudadanos han aprovechado una capacidad legislativa que les concede el Estatuto de Autonomía para promover una legítima iniciativa, con la que estoy en desacuerdo: prohibir las corridas de toros en la región. Desde hace casi 20 años están prohibidas por una ley canaria y a nadie le ha llamado la atención. Pero, no nos engañemos, en España, Cataluña tiene más peso que Canarias. Y, si me apuran, más peso que ninguna otra autonomía, incluidas Andalucía o Madrid.

Hay que acostumbrarse a las iniciativas populares, porque el Tratado de Lisboa prevé que un millón de firmas puedan promover leyes europeas. Un millón entre los 500 millones de habitantes de la UE son diez veces más fáciles de conseguir que las 150.000 entre los siete millones de catalanes. Hay una cierta inquietud al respecto, por la ambigüedad del artículo: hay que establecer de cuántos países distintos deben ser los firmantes y unificar la edad para hacerlo, porque en Austria se puede votar (y firmar, por ende) desde los 16. Un portillo abierto a euroescépticos, fundamentalistas religiosos y populistas de todas clases.

El debate en el Parlamento catalán sobre la ley antitaurina no tiene desperdicio. Buenas intervenciones a favor y en contra de los toros. Con conservacionistas por ambas partes: los de las dehesas y una raza mantenida durante siglos porque existe la fiesta, y los que están en contra de infringir daño alguno a los animales. Entra dentro de lo posible que se decida no matar a los toros en la plaza, al estilo portugués o que se prohíban las corridas por completo. En todo caso no veo motivo para una campaña anticatalana. Más turistas vendrán a las plazas andaluzas en el futuro. El oportunismo de Esperanza Aguirre envolviéndose en el capote taurino busca directamente la confrontación y el aplauso fácil. La rival de Rajoy no puede evitar su necesidad de llamar la atención, esta vez montera en mano. Una actitud frentista en país necesitado de calma y sentido común.

  • Rafael Ávila

    Señor Martínez: de entrada me confieso… antitaurino irredento. Dicho esto, su artículo me pareció equilibrado y razonable. No estoy de acuerdo con su predicción de que más turistas acudirán a nuestras plazas en el futuro: porque no acuden tantos, porque muchos menos repiten y porque, frente al argumento de que las corridas desaparecerán cuando desaparezcan los espectadores, en realidad desaparecerán cuando cesen las subvenciones, que usan fondos públicos (incluída mi aportación). Para prolongar de modo artificial la vida de una actividad éticamente execrable.

  • Rafael Ávila

    Pero todo lo anterior son opiniones. Hay en su artículo dos errores de bulto, que yo atribuiría a insuficiente documentación: 1) El cese los toros NO acabaría con las dehesas; de hecho, la dehesa YA está protegida, y constituye un habitat incluido en la Directiva Habitats: 6310 Dehesas perennifolias de Quercus spp. Si esta no es una razón suficiente para conservar las dehesas, entonces no hay ley que pueda proteger nuestra naturaleza. Además, el mayor peligro para su supervivencia viene de la deforestación (para pastos, entre otros) y sólo un 5% de su superficie actual alberga al presunto ganado de lidia. Y digo “presunto” porque 2) el toro bravo NO existe como raza diferenciada, es como hablar de la raza lechera, se trata de cruces heterogéneos buscando una agresividad que no es natural. Nunca han sido descritos caracteres morfológicos ni psicológicos específicos, porque la hipotética raza NO EXISTE.

  • Pep

    Totalmente de acuerdo, Ignacio. Precisamente por ser anti taurino y, alejado de la demagogia y el fundamentalismo fanático, he de coincidir contigo. No me gusta este espectáculo por puro criterio de conciencia personal. Un determinado grupo de personas presenta una iniciativa en un Parlamento democrático, es aceptada a trámite y se inician los debates –por personas muy cualificadas en ambos bandos—para llegar a una conclusión final. Todo en regla, todo legal, no hay nada que objetar.
    Tal vez, advertir lamentablemente que, como bien dices, esto ya sucedió hace años en Canarias, pasando de puntillas y que ahora, tratándose de la tierra del pan con tomate se arma el cisco con la consiguiente sacada del armario de los sambenitos de turno. El caso es exactamente el mismo. Aburrido. Posiblemente ignorando que Catalunya, desde siempre, ha habido una gran y numerosa afición por los toros. Y que conste que yo no entiendo ni papa del tema. Mucho más grotesca es la estúpida reacción de la dama de hierro colado y sus palmeros valencianos.
    El editorial del Grupo Joly de hoy sí que patina. Su redactor nos habla de dehesas, cultura, puestos de trabajo y “fiesta”. Pero no puede evitar iniciar su discurso con una “iniciativa identitaria”, lo que indica un desconocimiento absoluto de lo que está pasando. Porque no quiero creer –y no por ahorrado—en lo que periodísticamente se conoce como intoxicación.
    Un abrazo.

  • Jotaeme

    Me gustaría hacer dos matizaciones. Brevemente. El caso de la suspensión de las corridas de toros en Canarias no tuvo repercusión no porque tenga menos peso que en Cataluña, sino porque en las islas prácticamente habían desaparecido por pura dificultad logística. Su desentendimiento del sufrimiento del animal queda probado con las ‘magníficas’ peleas de gallos que se montan. / Lo segundo es que, a pesar de las formas, creo que el debate del Parlament sí está…. digamos que apañado -ver el trato que se le dió en el debate a Joselito- porque si la llamada ‘fiesta nacional’ fuese escandinava no habría tanto furor. Finalmente, lo de doña Espe….

  • ferran

    Sr.Ignacio Martinez. Dentro de lo que se esta leyendo y oyendo en la prensa española con respecto a la accion del Parlament de Catalunya, me parece que Vd presenta una reflexion serena que invita a moderar los animos. Accion del Parlament que responde a una demanda popular de 180.000 personas pidiendo su abolicion en Catalunya.¿Accion impecablemente democratica?. Ya se ha dicho todo sobre este tema y ni los unos ni los otros seran convencidos por sus oponentes, pero lamentablemente esta demanda popular en Catalunya,se intenta camuflar bajo el argumento del “antiespañolismo”. Seria interesante y democratico que una sociedad española que se supone cada vez mas culta y evolucionada, pudiera expresar democraticamente en un referendum su opinion sobre esta barbaridad denominada “Fiesta nacional”. De momento los antitaurinos no tienen voz en este tema, pero si tienen que pagar con sus impuestos este “bien cultural”