Alta Velocidad » Archivo » Equilibrio y mal paso

Equilibrio y mal paso

Ignacio Martínez | 17 de marzo de 2010 a las 9:59

En 1974, en un acto en el Valle de los Caídos, Franco tuvo un traspié. La prensa del día siguiente nada decía del percance. La censura no permitía que se publicaran esas cosas, pero se corrió el rumor de que el Generalísimo se había caído. El rumor era por aquel entonces algo frecuente, dado que no había libertad de prensa. Y el problema estaba en discernir si el rumor se refería a un hecho real o era un cuento chino. Meses después, el dictador tendría una flebitis por la que tuvo que pasar provisionalmente los poderes de jefe del Estado al entonces príncipe Juan Carlos, lo que no hubo más remedio que contar al público. Aquel traspié no habría pasado de ser un rumor de difícil verificación, de no ser por una crónica que burló la censura con una hábil estratagema: en un párrafo perdido se hablaba de equilibrio y dos líneas después de mal paso. Lo que permitió saber de primera mano que era verdad que se había caído. Se escribía entre líneas. Se leía entre líneas.

Con una democracia, todo es más fácil. O más vulgar. El secretario general del Mar del Ministerio de Medio Ambiente había vetado una serie sobre el litoral que iba a emitir Televisión Española. El Ministerio había subvencionado este documental en la época de Cristina Narbona y el guionista, el catedrático granadino Miguel Ángel Losada, se negaba a retirar dos minutos con noticias de telediarios sobre casos de corrupción urbanística. El actual equipo ministerial opina que la corrupción no es la culpable del caos urbanístico de las costas, sino la mala planificación, y la planificación es competencia autonómica o local… Por no decirlo entre líneas: el que pagaba se consideraba en el derecho de censurar. Aunque el escándalo que se organizó ha obligado a la actual ministra del ramo a desautorizar a su secretario general y a levantar el veto oficial.

Este tipo de vulgaridades no son patrimonio del PSOE. Hace pocos días, en Valencia, el PP ha impedido que se expongan en un museo dependiente de la Diputación las mejores fotos periodísticas del año pasado. Hay una genial de Camps y Costa abrochándose al unísono un botón de sus chaquetas. Pero al presidente valenciano no le agradaba que una parte de ese material recordase al público el caso Gürtel. Así que aplicaron la censura. La parte positiva de estas historias es que pueden contarse y criticarse. Incluso en ocasiones evitarse. La serie documental la veremos en TVE y las fotos de Valencia están ya expuestas en otro lugar.

Ahora, el Rey tiene un traspié en la inauguración de la terminal del aeropuerto de Málaga que ha construido Sando con Ferrovial, y se entera todo el mundo. Y algunos censores pueden ser burlados, cuando quedan en evidencia. No estamos en un mundo perfecto, pero con la democracia todo es más fácil. Desde luego.

  • RF

    Hace cuatro años Exceltur (la asociación de las empresas turísticas “top” de España) publicó un extenso informe sobre el impacto de los excesos urbanísticos en nuestras costas mediterráneas. Nos avisaban que la presión del cemento terminaría ahuyentando al turismo de alta rentabilidad.

    Parece que han acertado.

  • Esteban

    La censura de la que nos quejamos ahora es un juego de niños comparada con la que imagino que había en la Dictadura. Pero no debemos conformarnos con eso. La democracia se construye todos los días y hay que ser exigentes con los gobernantes democráticos. Y tanto la exposición de Valencia como el documental son dos casos escandalosos.