En la salud y la enfermedad

Ignacio Martínez | 20 de marzo de 2010 a las 9:02

Hay algo de emocionante en una ley que pretende garantizar la dignidad de las personas en el proceso de la muerte. Así se llama, más o menos, lo que conocemos como ley de la muerte digna. La angustia que provocan el sufrimiento y el dolor de pacientes cercanos, familiares o amigos, es una experiencia que cualquiera ha vivido alguna vez y que en este momento afecta a unas 60.000 personas con graves dolencias en Andalucía. Alfonso Pedrosa contaba en este diario el jueves que es imposible aplicar en todos sus términos de inmediato la ley aprobada en el Parlamento regional. No hay plazos y ahora se va a hacer un estudio sobre cómo mueren los andaluces. Estamos, pues, en el inicio de un proceso.

Es conmovedor el deseo de cuidar al máximo la dignidad de un ser humano en la hora de la muerte. Y también lo es presenciar una votación por unanimidad en el Parlamento regional, convertido en ocasiones en corral de vecinos. Conforta ver a una consejera saludar a los representantes de todos los grupos, que se felicitan de buena gana por un logro común, más allá de ideologías, estrategias o fundamentalismos. El PP hizo notar su disidencia por la falta de concreción sobre los comités de ética y la ausencia de una objeción de conciencia. He oído sobre esto un argumento muy interesante: más que establecer el derecho de un profesional de la sanidad a objetar su participación en el tratamiento paliativo del dolor de un paciente, porque alguna extraña creencia se lo aconseje, debería de existir el derecho de los pacientes a objetar que determinados sanitarios les atiendan, para no ser víctimas de semejantes creencias, cualesquiera que sean. Personalmente, si me veo en semejante trance espero que me toque un doctor Montes, como aquel perseguido por el consejero Lamela del Gobierno de la señora Aguirre. Montes y su equipo de Leganés fueron acusados de malas prácticas médicas en una denuncia infundada según el Tribunal de Justicia de Madrid, que la archivó.

Otra noticia nos ha acercado a la salud esta semana. La sanidad pública es muy costosa, y el Gobierno de la nación y los de las comunidades autónomas se han puesto de acuerdo para tomar medidas sobre los medicamentos para reducir la factura anual en 1.500 millones de euros. El PP propone además un acuerdo de largo alcance que garantice la sostenibilidad del sistema para los próximos 10 o 20 años. Habría que poner sobre la mesa otras iniciativas, como el copago, en particular para las rentas más altas. La sanidad pública es un tesoro a mantener y mejorar. Piensen, por comparación, en los problemas que tiene el presidente Obama para introducir una mínima sanidad pública en Estados Unidos, donde la sutura de una herida cuesta mil dólares en una clínica privada. Y verán como emociona el cuidado de la dignidad de la salud y en la enfermedad.

  • Bosco

    Estoy de acuerdo con que es necesario gastar mejor, pero partir de premisas falsas nos puede llevar al caos más rápidamente que ninguna otra cosa.
    España es el pais que menos gasta en salud de la unión europea, sólo tenemos por debajo a Portugal. Polonia, Grecia Rumania y no sé si algún país más de los últimamente incorporados a la Unión y estos son datos de la OMS referidos al año 2006 (http://apps.who.int/whosis/data/Search.jsp?countries=%5bLocation%5d.Members) para los que se quieran ahorrar el trabajo de mirar las tablas les diré que el gasto gubernamental en salud per cápita del 2006 en España fue de 1732 ( ppp $int) mientras que Francia tuvo 2833, Holanda 2768 UK2434 o los 3780 de Noruega.
    ¿Aún hay que ahorrar más?

  • Ignacio Martínez

    Me acuerdo Bosco. No hay que reducir el presupuesto de Sanidad. Pero tampoco aumentarlo. Seguro que se puede ahorrar de algunos capítulos, como las medicinas en las que ya hay copago y en otros como consultas o intervenciones con una moderada y progresiva tasa de copago en función de la renta de cada uno. Así se conseguirían fondos para aumentar personal, máquinas, camas, hospitales, etcétera sin aumentar la directriz presupuestaria actual. En fin, seguro que a ti se te ocurren más cosas que añadir. Estaría bien que nos ilustraras

  • María

    Copago ya hay para las medicinas. Ponerlo para las consultas y las intervenciones es un tema delicado, porque habrá quien no pueda pagarlo. Lo que sí deberíamos hacer es cobrarle a los extranjeros de la Unión Europea que vienen expresamente a tratarse de dolencias que en sus países les costaría el dinero y aquí se lo damos gratis.

  • Bosco

    Aceptando la invitación de Ignacio, pero sin ánimo de ilustrador, sólo con ánimo de aportar información os diré que si realmente se quiere ahorrar en salud de forma sería y con una ahorro importante la estrategia tiene que ser a muy largo plazo, habría, en mi opinión que actuar sobre los llamados determinantes de salud, entre los que se encuentra el Sistema Nacional de Salud con un protagismo muy reducido en cuanto a modificación de los niveles de salud pero muy alto e lo que se refiere a gasto, podré un ejemplo, los estilos de vida tienen un peso en la mortalidad de un 43% y representa un gasto del 1,2 %, el gasto sanitario tiene una repercusión en la mortalidad del 11% y una repercusión en el gasto del 90,6%.
    En otras palabras, si en España se invirtiera más en potenciar hábitos de vida sano como el ejercicio y la dieta el ahorro en tratamientos de obesidad, hipertensión diabetes y enfermedades coronarias sería absolutamente espectacular, pero tiene un problema… los resultados se verían a más de 20 ó 30 años, la vida de un político es de 4. ¿quién va a invertir para que otro dentro de muchos años ahorre en el presupuesto?.
    El ahorro mediante la disminución del precio de los medicamentos no es tan fácil como parece : http://www.upf.edu/cres/_pdf/Edito_GS_2007_publicat.pdf
    El ahorro, si se miran las presupeustos del SAS sólo puede venir de los capítulos I y II . Si lo analizamos sólo se puede ahorrar (Paretto) del capítulo de personal y poco del de medicamentos, en el de personal ya estamos por debajo de todas las medias y además produciría una espantada en masa de Médicos y Enfermeros que serían recibidos con los brazos abiertos en otros países dela Unión.

    Capítulo I (47,15%)

    Gastos en retribuciones y Seguridad Social del personal.

    Capítulo II (22,04%)

    Suministros y servicios que se consumen por el normal funcionamiento de los Centros Sanitarios, entre otros:

    Medicamentos y otros materiales sanitarios utilizados en los Centros.

    Gastos de infraestructura de funcionamiento (agua, teléfono, electricidad, combustible).

    Gastos de arrendamiento de maquinaria electromédica y de locales para Centros de Atención Primaria así como el mantenimiento de todos los Centros.

    Gastos en seguridad, lavandería, productos alimenticios, material de oficina.

    Transporte sanitario y conciertos para asistencia con otras Entidades Sanitarias.
    Ver: http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc.asp?pagina=gr_conocerSAS_presupuestos

    Perdón por la extensión

  • Ignacio

    De perdón por la extensión, nada. Muchísimas gracias por tan ilustrativos datos y comentarios.