El síndrome de Jorge Lorenzo

Ignacio Martínez | 3 de mayo de 2010 a las 6:55

El final en la carrera de Moto GP en el circuito de Jerez: Jorge Lorenzo, viniendo de atrás, adelanta a Rossi casi al final y luego a Pedrosa en la última vuelta. Un triunfo que le pone primero en el campeonato del mundo. Hace dos temporadas, cuando empezó en la categoría reina, repetidas imprudencias le llevaron a caerse con frecuencia. Recomiendo a los nuevos jefes del PSOE andaluz el ejemplo de Lorenzo, para que no se depriman. Griñán ha entregado el partido y el grupo parlamentario a unos treintañeros que se quieren comer el mundo, como Lorenzo en 2008, aunque de momento están mordiendo el polvo, como él por aquel entonces.

Y lo peor no son los resultados que cosechan, poco afortunados, sino los defectos que se traslucen detrás de sus errores. Por ejemplo, localismo: Rafael Velasco, vicesecretario general de los socialistas andaluces, abre la serie el viernes 16 de abril con una proclama a favor de la capitalidad cultural de Córdoba de 2016. Sostiene que Córdoba saldrá victoriosa, porque lleva kilómetros de ventaja. A Málaga que la zurzan. Por ejemplo, debilidad: el martes 20, en plena Feria de abril, la secretaria de Organización, Susana Díaz, para impedir una manifestación ante la caseta del PSOE durante la presencia de Griñán, queda con los huelguistas de la empresa municipal de transportes para esa tarde y les promete que no habrá privatización de las líneas deficitarias. Una actitud que deja en difícil posición no sólo a los responsables de los autobuses de Sevilla, sino a cualquier directivo de una empresa pública en conflicto.

Por ejemplo, torpeza: el miércoles 28, el secretario del Grupo Socialista en el Parlamento andaluz, José Muñoz, se equivoca en su indicación de voto a su grupo y el PSOE aprueba sin querer 29 enmiendas del PP que cambian por completo el sentido de la Ley de Aguas. Por ejemplo, sectarismo: el jueves 29, el portavoz socialista Mario Jiménez, protagoniza un ataque furibundo a Javier Arenas en la sesión de control al Gobierno. Por ejemplo, candidez: el mismo jueves 29, el secretario de Comunicación de la ejecutiva regional, Francisco Conejo, llama a los periódicos de Málaga para advertir que el candidato a la Alcaldía de Málaga se ha decidido ese día en una reunión de Griñán con el secretario provincial Heredia, pero que no se puede decir el nombre.

Estos acontecimientos han provocado turbulencias en el interior del Partido Socialista, nada disimuladas en las dos últimas semanas. Antes de que cunda el pánico y aumenten los recelos entre los novicios protagonistas de estos lances y la vieja guardia, todos deberían repasar la trayectoria de Lorenzo. El motorista ha aprendido a controlar su ímpetu y ahora hasta elogia a Pedrosa. Ya no se cae. Y gana. Pero sigue teniendo malos principios. Lo dicho: ya ven que nadie es perfecto.

  • Bosco

    Parece que tú no quieres enterarte, lo importante no es lo que hagan sino que sean jóvenes o mujeres o ambas cosas, si es posible, eso es lo realmente importante, lo demás viene por añadidura, esto es como el Titanic las mujeres y los niños primero.

  • Ignacio Trillo

    Así, unido al enlace, lo he comentado en Mi Muro del facebook:

    “El periodista, Ignacio Martínez, escribe sobre lo que recientemente sucede en la actualidad política de esos “jóvenes” que, de un tiempo para acá, dentro de esa moda coyuntural que se ha impuesto, figuran como algunos de los máximos responsables del PSOE de Andalucía, al igual que ocurre en Málaga. El columnista Martínez cree que es una patología temporal y le llama “Síndrome de Jorge Lorenzo”. Por el contrario, pienso que el asunto es más complejo y estructural, por eso lo he denominado, “Síndrome de Peter Pan” ¿Qué es realmente este síndrome?

    El síndrome de Peter Pan -las personas que nunca crecen- se caracteriza por la inmadurez en los individuos de ciertos aspectos psicológicos, políticos, sociales, con el acompañamiento de otros problemas. El sujeto crece, pero la representación internalizada de su yo es el paradigma de una infancia que se mantiene a lo largo del tiempo. De forma más global, en el síndrome de “Peter Pan” se incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, cólera, narcisismo, dependencia, exaltación de la juventud a la vez que negación del envejecimiento, manipulación, y la creencia de que se está más allá de las leyes de la sociedad -que son distintas a las de la legalidad jurídica- y de las normas por ella establecidas. En ocasiones los que padecen este síndrome acaban siendo personajes solitarios, aislados de la sociedad, encerrados en sus propias torres de marfil.

    Están dotados de escasa capacidad de empatía o de apertura al exterior y al mundo del liderazgo, ante los que sienten acomplejados. Al no abrirse a la sociedad, son personas no predispuestas a darse, oír, captar la realidad, lo que se les vuelve como un “boomerang” a través de la no recepción de mensajes procedentes de la sociedad.

    También se dice que este padecimiento se da por no haber vivido su juventud, a pesar de lo joven con que aún se pueden encontrar, o por haber desempeñado tempranamente tareas no propias de su edad y de su nivel de formación y conocimiento, de ahí que muchos procedan del fracaso en sus estudios, hayan estado en un mundo cerrado, ajenos a su generación, y no hayan tenido inserción en el mundo laboral. Sienten pánico al mercado laboral, al futuro, del que tienen vértigo, adoptando la postura más cómoda, como es la de entregarse subconscientemente a esa infancia que ya no es, que sólo forma parte de su espejismo. Peterpanes hoy y tapones para su renovación mañana”.

  • Jotaeme

    Opino que el síndrome de Peter Pan presenta cuadros mucho más graves de los 40 p’arriba. Sobre todo en varones.