Hartos de los políticos

Ignacio Martínez | 10 de mayo de 2010 a las 10:32

Leo en La Vanguardia una entrevista con Artur Mas, en la que el líder de CiU dice que Zapatero está acabado. Como suena, acabado. Es una opinión interesada; se van a enfrentar en la campaña electoral catalana dentro de seis meses. Pero aunque sea un punto de vista interesado, coincide con el de muchas personas, incluidos votantes y militantes del PSOE. En este momento, la credibilidad del presidente está bajo mínimos. Eso no significa que Zapatero no vaya a ser el candidato socialista, ni que no pueda ganarle a Rajoy. El inglés Cameron se ha llevado dos años con la mayoría absoluta virtual en el bolsillo y cuando ha llegado la semana pasada la hora de la verdad, no la ha conseguido. Rajoy debería tomar nota: no sólo Zapatero peca por inacción.

Veo una crónica de Bruselas, sobre las elecciones generales anticipadas que hay en Bélgica el jueves próximo, y resulta que hay una auténtica rebelión contra la ley que castiga con multa a quien no acuda a las urnas. En Europa es obligatorio el voto en Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Italia y Chipre. En Luxemburgo, a los reincidentes les puede caer una multa de 1.000 euros. En Italia y Grecia no hay sanción, y se nota en la alta abstención. Pero en Bélgica son muy rigurosos; pueden sacar del censo a alguien, si se abstiene cuatro veces. Eso, y el sentido cívico de los ciudadanos, lleva a porcentajes de participación superiores al 90%. Pero en esta ocasión, flamencos y valones están hartos de tanta estulticia de sus dirigentes, tantas peleas por la lengua, tanto nacionalismo excluyente que ha bloqueado el gobierno del país en los últimos tres años. Y hay un movimiento popular que reclama la abstención.

Hacer el voto obligatorio siempre me ha parecido mal, pero mis amigos belgas lo encientraban normal. Lo que hace la costumbre. Votar es un derecho y como todos los derechos su ejercicio debería ser voluntario. Si se convierte en obligatorio, pasamos de un derecho a un deber. Y acabamos con uno de los termómetros para medir el grado de satisfacción de los ciudadanos con la democracia de la que disfrutan. Los trucos para camuflar el desinterés del público con los procesos políticos son muy variados. En Andalucía, sin ir más lejos, conocemos muy bien uno patentado por Manuel Chaves: evitar toda convocatoria por separado de elecciones autonómicas, para conseguir una mayor participación, al hacerlas coincidir con las generales. Pero las protestas por este abuso reiterado de los gobernantes socialistas no encuentran eco en el público. Nuestros políticos han pasado a ser la tercera preocupación de los españoles en las encuestas, tras el paro y la crisis económica. O sea, que empezamos a estar tan hartos de ellos, como los belgas.

Cualquier motivo es bueno para un escandalito. Arenas, como Cameron y Rajoy, lleva tiempo por delante en los sondeos de opinión. Pero se recrea demasiado en el regate corto. Queda la duda sobre si cambiará de registro tras las elecciones municipales y nos mostrará un perfil de estadista. Su último empeño es que no hubo que restaurar el palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, uno de los más importantes edificios del barroco andaluz. El presidente del PP andaluz considera su rehabilitación un despilfarro. Y ha construido un titular destructivo que repite sin cesar: Griñán se ha construido su Versalles. Pero ofrece una solución; si gana lo dedicará a Museo. Supongo que con el consiguiente despilfarro en la adaptación del edificio para su nuevo destino. A veces es para estar más que hartos.

  • Carmen

    A lo mejor Arenas prefería tirar abajo San Telmo para construir apartamentos de lujo con vistas al Guadalquivir. Una urbanización exclusiva, como esas en las que le votan…

  • juan Lopez Bonet

    Pareceria ser, que el hacer las cosas bien no es sinónimo de éxito electoral. Recordemos que después de haber vencido al
    nazismo con su sabiduria de estadista, Winston Churchill no
    fué reelegido. ¿Qué nos dice esto? Que las elecciones son
    fruto de un estado de ánimo y no de una reflexion sensata.

  • David

    Estimado Ignacio:
    No es tan mala la idea de convertir el derecho a votar en el deber de votar, y con una multa si no se vota en el colegio electoral o por correo.

    Claro que para el españolito medio que sólo sabe de derechos y siempre se olvida de la parte de los deberes,una norma como esta sería una aberración.

    Entonces sí que tendríamos el pulso real de lo que opina el pueblo, no como con una triste participàción del 48%.

    El desapego a la tan penosa clase política que por desgracia tenemos, siempre podremos demostrarlo votando en blanco.

  • Jotaeme

    Esa es una opción que he practicado alguna vez: la del voto en blanco. Nadie dice que exista; es curioso. Es bivalente: ejerzo mi derecho al voto y les mando un mensaje de que ninguno me interesa -aparte de la centmilésimisima putadita que se les hace, sr. D’Hont mediante- y mucho menos mientras las listas las hagan ellos. Pero, eso sí, en el Senado VOTO SIEMPRE. Qué gustazo elegir…. poco pero elegir.

  • Manuel

    Yo estoy harto de politicos y de periodistas que no son INDEPENDIENTES, siempre crei que la prensa radio y tv, estaban para informar, pero no, estan para ayudar a sus correspondientes ideas politicas, dan pena algunos defendiendo a zp o rajoy o independentistas de lo que no tiene defensa.